La cadena de supermercados alemana Lidl incorpora a su catálogo de bazar un secador de zapatos eléctrico por 9,99 euros que promete solucionar uno de los problemas más habituales durante los meses de lluvia: el calzado mojado y los malos olores. El producto, de la marca blanca Silvercrest, estará disponible en los establecimientos españoles a partir del 9 de enero de 2026 según el folleto promocional de la compañía. El dispositivo cuenta con una potencia de 20 vatios y una temperatura máxima constante de 56 grados centígrados, diseñada específicamente para secar todo tipo de calzado sin dañar los materiales.
Entre sus características destacan los programas de secado preestablecidos de 3, 6 o 9 horas, además de un sistema de apagado automático una vez finalizado el ciclo seleccionado. El aparato resulta compatible con todo tipo de zapatos, incluyendo calzado infantil a partir de la talla europea 34 o talla británica 2. La propuesta de Lidl se suma al amplio catálogo de productos no alimentarios que la cadena ofrece semanalmente en su sección de bazar, una estrategia comercial que le ha permitido posicionarse como una alternativa económica frente a tiendas especializadas.
El secador de zapatos Silvercrest se presenta en color blanco y cuenta con aproximadamente 1.500 orificios de aire para una distribución uniforme del calor, lo que garantiza un secado homogéneo en toda la superficie del calzado. El secador de zapatos eléctrico incorpora una función telescópica que permite adaptar el dispositivo a diferentes tamaños de calzado, desde zapatos infantiles hasta calzado de adulto. Esta característica resulta especialmente útil para familias con varios miembros, ya que un solo aparato puede utilizarse para secar el calzado de personas con distintas tallas. El sistema telescópico facilita además el almacenamiento del producto cuando no está en uso.
En cuanto a los programas de secado, el dispositivo ofrece tres opciones preconfiguradas de 3, 6 y 9 horas que se adaptan al nivel de humedad del calzado. Para zapatos ligeramente húmedos, el programa de 3 horas puede resultar suficiente, mientras que el calzado completamente mojado tras un chaparrón intenso requeriría el ciclo más largo de 9 horas. El apagado automático garantiza la seguridad y el ahorro energético, evitando que el aparato permanezca encendido más tiempo del necesario.
La temperatura constante de 56 grados centígrados representa un equilibrio entre eficiencia y cuidado del material. Esta temperatura resulta suficiente para evaporar la humedad sin alcanzar niveles que puedan deformar o dañar materiales sensibles como el cuero, la gamuza o los tejidos sintéticos modernos utilizados en zapatillas deportivas. Los aproximadamente 1.500 orificios de aire distribuidos por la superficie del secador permiten que el calor circule de manera uniforme, acelerando el proceso de secado.
Ventajas de utilizar un secador de zapatos eléctrico
El uso de secadores eléctricos específicos para calzado presenta múltiples ventajas frente a métodos tradicionales como dejar los zapatos cerca de radiadores o estufas. En primer lugar, el secado controlado mediante estos dispositivos previene la deformación del calzado que puede producirse cuando se expone a fuentes de calor excesivo o mal distribuido. Los radiadores domésticos pueden alcanzar temperaturas superiores a los 70 u 80 grados, lo que resulta perjudicial para muchos materiales. Otro aspecto importante es la eliminación de olores desagradables causados por la proliferación de bacterias y hongos en ambientes húmedos.
El secado rápido y eficiente reduce el tiempo durante el cual los microorganismos pueden reproducirse en el interior del calzado, contribuyendo así a mantener una mejor higiene y frescor. Esta función resulta especialmente relevante para personas que practican deporte con regularidad o trabajan en entornos donde el calzado tiende a humedecerse. Además, el secado adecuado del calzado contribuye a prolongar su vida útil. La humedad continuada deteriora los materiales, debilita las costuras y puede provocar el despegue de las suelas. Un secado apropiado tras cada uso en condiciones de lluvia o humedad ayuda a mantener el calzado en mejores condiciones durante más tiempo, lo que supone un ahorro económico a largo plazo al retrasar la necesidad de reemplazar los zapatos.
Los secadores de zapatos eléctricos funcionan mediante un sistema de resistencias eléctricas que generan calor de manera controlada. Estas resistencias, alimentadas por la corriente eléctrica estándar de 220 voltios, calientan el aire que circula a través de los múltiples orificios distribuidos por la superficie del aparato. El diseño con numerosas perforaciones garantiza que el aire caliente llegue a todas las zonas del interior del zapato, incluyendo la puntera y el talón. La mayoría de estos dispositivos, incluido el modelo Silvercrest de Lidl, funcionan por convección natural sin necesidad de ventiladores.
El aire caliente, al ser menos denso que el aire frío, tiende a ascender naturalmente, creando una circulación continua dentro del calzado. Este método resulta silencioso y consume menos energía que los modelos que incorporan ventiladores activos, aunque el proceso de secado puede ser algo más lento. El termostato interno del dispositivo mantiene la temperatura constante en 56 grados centígrados, evitando oscilaciones que podrían resultar perjudiciales para los materiales del calzado. Cuando la temperatura interna supera este umbral, el termostato interrumpe temporalmente el suministro eléctrico a las resistencias hasta que la temperatura desciende ligeramente, momento en el cual vuelve a activarse. Este ciclo se repite durante todo el programa de secado seleccionado.
¿Cuánto consume un secador de zapatos eléctrico?
El consumo energético del secador de zapatos Silvercrest resulta relativamente modesto gracias a su potencia de 20 vatios, equivalente a 0,02 kilovatios. Para calcular el coste de uso, es necesario multiplicar la potencia por las horas de funcionamiento y por el precio del kilovatio hora. Tomando como referencia un precio medio de la electricidad en España de aproximadamente 0,15 euros por kilovatio hora, el consumo económico resulta bastante asequible. Utilizando el programa más largo de 9 horas, el dispositivo consumiría 0,18 kilovatios hora, lo que representa un coste aproximado de 0,027 euros, es decir, menos de 3 céntimos de euro por ciclo completo de secado.
El programa intermedio de 6 horas costaría alrededor de 0,018 euros, mientras que el programa corto de 3 horas apenas superaría el céntimo de euro. Estos valores pueden variar según la tarifa eléctrica contratada y las fluctuaciones del precio de la electricidad. En comparación con otros métodos de secado, como colocar los zapatos cerca de un radiador o utilizar un secador de pelo, el consumo del dispositivo específico resulta claramente más eficiente. Un radiador eléctrico típico consume entre 1.000 y 2.000 vatios, por lo que mantenerlo encendido incluso durante períodos cortos para secar calzado resulta significativamente más costoso. Un secador de pelo, con potencias habituales de 1.500 a 2.200 vatios, también consume mucho más, aunque su uso para secar zapatos suele limitarse a unos minutos.
¿Qué alternativas existen al secador eléctrico de zapatos?
Existen diversos métodos alternativos para secar calzado mojado, aunque ninguno ofrece la combinación de seguridad, eficiencia y comodidad del secador eléctrico específico. El método más tradicional consiste en rellenar el interior de los zapatos con papel de periódico arrugado, que absorbe la humedad gradualmente. Este papel debe reemplazarse cada pocas horas para mantener la eficacia del secado, proceso que puede extenderse durante 24 horas o más según el nivel de humedad. Otra alternativa casera consiste en utilizar bolsitas de arroz o gel de sílice en el interior del calzado. Estos materiales higroscópicos absorben la humedad del ambiente, contribuyendo a un secado más rápido.
Sin embargo, su eficacia resulta limitada cuando el calzado está completamente empapado, y requieren un tiempo considerable para lograr resultados satisfactorios. Las bolsitas de gel de sílice pueden reutilizarse tras secarlas en el horno o microondas. Los deshumidificadores de calzado basados en carbón activado o sales desecantes representan otra opción disponible en el mercado. Estos productos, generalmente con forma de plantilla o bolsita, se introducen en el zapato y actúan durante varias horas absorbiendo humedad y olores. Su principal ventaja es que no requieren electricidad, pero su capacidad de absorción es limitada y necesitan regenerarse periódicamente, lo que reduce su practicidad frente a soluciones eléctricas.