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José Manuel Felices , radiólogo, sobre la forma correcta de colocarse el cojín cervical de viaje: «Lo estás usando mal»

El doctor José Manuel Felices revela la forma correcta de emplearlo para prevenir lesiones cervicales en aviones y mejorar el descanso

Felices ha compartido los consejos en redes sociales

| Palma |

Durante los viajes largos, especialmente en avión, es común llevar un cojín cervical para evitar molestias. Sin embargo, muchas personas en España y otros países lo usan de forma incorrecta, lo que puede provocar más problemas que alivio. El doctor José Manuel Felices, radiólogo, ha revelado cuál es el error habitual y cómo colocar el cojín para evitar el dolor de cuello y proteger las cervicales. La mayoría de los viajeros colocan el cojín abierto hacia delante y apoyan la parte acolchada detrás del cuello, como si fuera una simple almohada. Aunque parece cómodo y natural, esta posición no cumple la función principal para la que fueron diseñados estos dispositivos y puede incluso agravar problemas cervicales.

En realidad, el cojín debe colocarse con la abertura hacia atrás y el almohadillado delante, justo debajo de la mandíbula y los laterales del mentón, para dar un soporte firme y evitar el famoso latigazo cervical que se produce cuando la cabeza se desplaza bruscamente al quedarse dormido sentado. Es decir, estos cojines no son un simple comodín mullido, sino un complemento diseñado anatómicamente para recoger y sujetar la cabeza en posiciones estáticas.

El experto radiólogo recomienda colocar siempre la apertura del cojín en la parte posterior del cuello, dejando que la zona acolchada quede delante y a los lados para dar un soporte eficaz a la cabeza y evitar su movimiento lateral cuando nos quedamos dormidos. Esta posición evita que el cuello se flexione o gire de manera brusca, reduciendo considerablemente las tensiones en la zona cervical. Además, es importante seleccionar un cojín con la densidad adecuada para nuestro peso y tamaño del cuello. Un modelo demasiado blando puede no ofrecer estabilidad, mientras que uno demasiado duro puede resultar incómodo y generar presión.

Un diagnóstico erróneo o un simple hábito incorrecto pueden desembocar en problemas más serios como contracturas musculares, rigidez articular o incluso hernias discales. Por ello, comprender la función biomecánica del cojín de viaje y ajustarlo correctamente es fundamental para prevenir estas complicaciones.

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