La unión del ajo y el aceite de oliva virgen extra se ha popularizado como un remedio tradicional que aporta amplias ventajas para la salud cardiovascular, inmunológica y digestiva. Diversos estudios recientes en 2025 confirman que esta combinación no solo mejora la calidad de vida, sino que se ha convertido en un aliado natural para prevenir ciertas enfermedades comunes. El ajo contiene compuestos activos como la alicina, responsable de su potente efecto antibacteriano, antiviral y antifúngico, mientras que el aceite de oliva es famoso por su contenido en grasas saludables y antioxidantes. Ambos ingredientes combinados potencian sus propiedades, generando un cóctel beneficioso para el organismo en general.
Salud cardiovascular y protección arterial
El ajo es reconocido en la comunidad médica por su capacidad para disminuir el colesterol LDL, conocido como colesterol «malo», y por mejorar la circulación sanguínea. Además, se ha observado que puede ayudar a regular la presión arterial, un factor esencial para minimizar riesgos de enfermedades cardíacas. Por su parte, el aceite de oliva virgen extra aportado por España está cargado de polifenoles y grasas monoinsaturadas que reducen la inflamación y combaten el estrés oxidativo. Cuando se consumen juntos, estos ingredientes protegen las arterias, favorecen la elasticidad vascular y fortalecen la salud del corazón, una combinación cada vez más recomendada para personas con riesgo de problemas cardiovasculares.
Refuerzo del sistema inmunológico
Expertos en salud pública recomiendan esta mezcla ante la llegada de temporadas de resfriados y gripe dada su acción antimicrobiana. La alicina del ajo posee un amplio espectro de actividad contra virus, bacterias y hongos, mientras que el aceite de oliva ayuda a maximizar la absorción de estos compuestos activos en el cuerpo. Este efecto sinérgico se traduce en un refuerzo notable de las defensas naturales, ayudando a minimizar la duración y severidad de las infecciones respiratorias comunes.
Propiedades antiinflamatorias y mejora de la digestión
Otro aspecto relevante es su contribución para disminuir procesos inflamatorios en el organismo. Tanto el ajo como el aceite de oliva tienen un efecto antiinflamatorio natural que puede ser útil para molestias musculares, articulares o inflamaciones leves. En España, muchos usuarios lo aplican regularmente para reducir dolores asociados a la artritis o a tensiones musculares. Además, esta combinación estimula la producción de jugos digestivos, facilitando la digestión de los alimentos. Al mismo tiempo, puede ayudar a restablecer el equilibrio de la flora intestinal y a reducir problemas comunes como los gases o la hinchazón abdominal.
Por ello, en España cada vez más personas recurren al ajo y aceite de oliva como un complemento natural contra molestias digestivas, promoviendo una flora saludable y una digestión eficiente. El ajo contiene compuestos que estimulan la eliminación de toxinas y metales pesados del cuerpo, un proceso vital para mantener una buena salud metabólica y hepática. En paralelo, el aceite de oliva favorece la función del hígado, órgano esencial para la desintoxicación y el metabolismo de sustancias.
Esta doble acción convierte la mezcla en una estrategia natural para limpiar el organismo y mejorar su rendimiento, especialmente en momentos de estrés o tras periodos de alimentación poco equilibrada en España. Existen varias maneras de introducir ajo y aceite de oliva en la rutina diaria. Una de las prácticas más habituales en España consiste en consumir un diente de ajo machacado con una cucharada de aceite de oliva en ayunas. Se recomienda hacerlo directamente, o bien mezclado, para aprovechar al máximo sus propiedades.
Otra alternativa muy popular es la preparación de un aceite macerado con dientes de ajo triturados, dejando reposar la mezcla entre 7 y 14 días antes de su uso. Esta preparación resulta ideal para aderezar ensaladas, verduras o tostadas, aportando sabor y beneficios simultáneamente. Finalmente, se puede añadir ajo crudo junto con aceite de oliva a verduras salteadas, pan integral o en platos con legumbres para potenciar el sabor y la salud en la dieta mediterránea.
Precauciones y contraindicaciones
A pesar de sus múltiples beneficios, el consumo de ajo con aceite de oliva debe realizarse con moderación. Un exceso puede provocar acidez gástrica o malestar estomacal, especialmente en personas con sensibilidad digestiva. Además, se aconseja evitar esta mezcla en grandes cantidades si se están tomando medicamentos anticoagulantes o en períodos previos a cirugías, ya que el ajo puede potenciar el efecto anticoagulante aumentando el riesgo de hemorragias. Del mismo modo, personas con problemas gástricos severos, como úlceras activas o gastritis, deberían consultar con su médico antes de incorporar estos remedios naturales en su dieta.