En las frías mañanas de invierno, es habitual encontrarse con un coche cubierto de hielo o nieve en el parabrisas. Muchos conductores optan por rascar solo lo justo para ver la carretera, una práctica común pero peligrosa y sancionable. La Dirección General de Tráfico ha confirmado que la multa por conducir con los cristales parcialmente cubiertos puede alcanzar hasta 200 euros, una cifra que llama a tomar más precauciones antes de iniciar la marcha.
La importancia de una visibilidad total no es solo una recomendación, sino una obligación. Cuando los cristales presentan hielo o nieve, la capacidad para reaccionar ante un peatón, ciclista o vehículo que frena se ve seriamente comprometida. La DGT vigila con especial atención este parámetro durante todo el invierno, ya que una visibilidad limitada convierte la conducción en una actividad insegura, independientemente de lo corto que sea el trayecto o la urgencia de llegar a destino.
Los agentes de tráfico cuantifican la sanción en función del grado de afectación de la visión: desde un mínimo de 80 euros cuando la visibilidad está levemente reducida, hasta un máximo de 200 euros si el campo visual se ve gravemente limitado. Esta multa puede suponer una desagradable sorpresa para quienes no dedican unos minutos a limpiar el parabrisas, la luneta trasera y los retrovisores antes de arrancar el vehículo.
Acciones recomendadas para evitar sanciones y accidentes
Una de las mejores medidas para evitar esta multa es tomar el hábito de preparar el coche antes de salir. Utilizar una rasqueta específica para hielo es una solución rápida y económica que asegura eliminar cualquier obstrucción en los cristales. Complementar esta acción con un líquido limpiaparabrisas anticongelante es fundamental para mantener la visibilidad en óptimas condiciones durante toda la conducción.
Otra práctica común consiste en arrancar el coche y esperar a que el sistema de calefacción derrita el hielo del parabrisas, pero esta opción tiene varios inconvenientes. Además de un mayor consumo de combustible y un aumento en la emisión de gases contaminantes, esta opción suele ser menos eficiente en términos de tiempo, un dato importante para aquellos que se encuentran apurados por llegar al trabajo o cumplir con otras obligaciones. En invierno, la impaciencia al volante puede resultar muy costosa. Por ello, es mejor dedicar unos minutos a una correcta limpieza que enfrentarse a una multa o a un posible accidente por falta de visibilidad.