El Govern de las Illes Balears ha puesto en marcha una iniciativa pionera para proteger el desarrollo infantil mediante la creación de espacios libres de teléfonos móviles en todas las dependencias públicas que reciben a niños de entre 0 y 6 años. La medida afecta a centros de familias y menores, centros de salud, consultorios pediátricos y guarderías, con el objetivo de reducir la exposición temprana a pantallas durante la etapa más crítica del desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños.
Esta decisión del ejecutivo balear se fundamenta en las conclusiones del estudio «Análisis del uso de las pantallas en niños de 0-6 años en las Illes Balears», un trabajo de investigación encargado por la Conselleria de Educació i Universitats a la Universitat de les Illes Balears (UIB) y presentado este 2025. El informe, el más amplio realizado hasta la fecha en el archipiélago sobre esta materia, documenta el crecimiento sostenido del uso de dispositivos digitales en la primera infancia y advierte sobre sus posibles efectos en el desarrollo integral de los niños.
A la presentación oficial del estudio asistieron el conseller d'Educació i Universitats, Antoni Vera; el rector de la UIB, Jaume Carot; la directora general de Primera Infancia, Atención a la Diversidad y Mejora Educativa, Neus Riera; la directora general de Salud Mental, Carme Bosch; y la directora general de Familias, Infancia, Juventud y Diversidad, Catalina Isern. Todos ellos respaldaron la necesidad de actuar de manera coordinada ante un fenómeno que afecta de forma transversal a la salud, la educación y el bienestar familiar.
La investigación, dirigida por Tomeu Mut y Sebastià Verger, del Grupo de Investigación Escuela Inclusiva y Diversidades (GREID) de la UIB, se basa en 8.991 cuestionarios recogidos entre abril y julio, lo que convierte este trabajo en la radiografía más completa sobre pantallas y primera infancia realizada en Baleares. Los resultados arrojan cifras preocupantes: muchos niños comienzan a interactuar con dispositivos antes del año de vida, y el 91,6% de las familias consultadas percibe un uso excesivo generalizado de pantallas en menores de 6 años.
Según expuso Mut durante la presentación, las pantallas están presentes en momentos clave del día a día de los niños, como antes de ir a la escuela, durante las comidas y antes de dormir. Además, tanto familias como profesionales recurren con frecuencia al móvil como estrategia para calmar o entretener a los pequeños, una práctica que el estudio asocia con posibles problemas de dependencia, dificultades emocionales y una gestión inadecuada de la frustración. Entre las consecuencias documentadas de una exposición excesiva a las pantallas durante la primera infancia, el informe señala retrasos en el lenguaje, dificultades de atención, problemas de regulación emocional, alteraciones del sueño y cambios en los hábitos alimentarios. Los profesionales consultados en el estudio coinciden en sus observaciones: reducir el uso de pantallas genera mejoras significativas en el comportamiento y el desarrollo de los menores.
Implementación de zonas sin móviles en centros públicos
Ante estas evidencias científicas, el Gobierno balear ha decidido impulsar la creación de espacios libres de móviles y ha elaborado cartelería oficial para identificar estos espacios en los centros educativos, sanitarios y sociales. La señalización permitirá a las familias y visitantes reconocer de inmediato las zonas donde se recomienda no utilizar dispositivos móviles en presencia de niños pequeños. El conseller Antoni Vera subrayó durante la presentación que la protección de la primera infancia requiere la implicación conjunta de las instituciones, los centros educativos, los profesionales de la salud y las familias. Según sus palabras, las recomendaciones de no utilizar dispositivos móviles en estos centros ayudarán a reducir la exposición de los niños a las pantallas en entornos donde pasan una parte importante de su tiempo. La medida no solo afecta a los menores, sino también a los adultos que interactúan con ellos. El estudio recomienda expresamente evitar el uso de teléfonos móviles en espacios compartidos con niños de 0 a 6 años, tanto por parte de los propios menores como de los adultos de referencia, incluyendo padres, madres, educadores y personal sanitario.
Los espacios libres de móviles son zonas designadas dentro de instalaciones públicas o privadas donde se promueve activamente la desconexión digital para favorecer la interacción humana directa y el desarrollo natural de los niños. En el contexto de la iniciativa balear, estos espacios abarcan todas las dependencias administrativas que reciben a menores de 0 a 6 años, incluyendo aulas de educación infantil, salas de espera pediátricas, centros de atención temprana y servicios de apoyo a familias. La filosofía detrás de estos espacios responde a la necesidad de crear entornos protegidos donde los niños puedan desarrollarse sin la interferencia constante de estímulos digitales, que según numerosos estudios internacionales pueden afectar negativamente a procesos fundamentales como la adquisición del lenguaje, la consolidación de vínculos afectivos y el desarrollo de habilidades sociales básicas.
La comunidad científica internacional viene advirtiendo desde hace años sobre los riesgos de una exposición temprana y prolongada a las pantallas. Durante los primeros seis años de vida, el cerebro infantil experimenta un desarrollo acelerado en el que se establecen las bases del lenguaje, la memoria, la atención y la regulación emocional. La interacción con pantallas puede interferir en estos procesos al sustituir experiencias fundamentales como el juego libre, la exploración del entorno físico y la comunicación cara a cara con adultos y otros niños.
El Govern de las Illes Balears hace un llamado a un uso responsable de los dispositivos móviles en presencia de los niños, especialmente durante los momentos compartidos y de la rutina diaria. Entre las recomendaciones prácticas que sugieren los investigadores se encuentran establecer horarios sin pantallas, especialmente durante las comidas y antes de dormir, crear zonas del hogar libres de dispositivos y sustituir el tiempo de pantalla por actividades como la lectura compartida, el juego al aire libre o las manualidades. Los expertos también señalan la importancia del ejemplo: los niños imitan el comportamiento de los adultos, por lo que reducir el uso del móvil por parte de padres y cuidadores es fundamental para establecer hábitos saludables. El estudio de la UIB constata que cuando los adultos reducen su propio consumo de pantallas, los niños también disminuyen el suyo de forma natural.
La iniciativa del Govern balear ha sido bien recibida por profesionales de la educación y la salud infantil, que llevan años alertando sobre el impacto del uso excesivo de tecnología en los más pequeños. Sin embargo, su efectividad dependerá de la implicación real de las familias y de la capacidad de los centros para implementar estas recomendaciones de forma efectiva y respetuosa. El ejecutivo balear prevé ampliar esta medida con campañas de sensibilización dirigidas a familias y profesionales, así como con formación específica para educadores y personal sanitario sobre alternativas al uso de pantallas como recurso educativo o de entretenimiento. También se contempla la elaboración de guías prácticas con actividades y estrategias para favorecer un desarrollo más saludable y equilibrado de los pequeños sin recurrir a dispositivos digitales.
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