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Pedro Sánchez cambia las normas y, a partir de 2026, concede condiciones especiales para los jóvenes que quieran cobrar el IMV

La Seguridad Social confirma los requisitos actualizados tras la revalorización del 11,4% que beneficia a casi 2,5 millones de personas

Si vives en casa de tus padres, la situación puede ser diferente | Foto: Europa Press

| Palma |

El acceso a las ayudas económicas para jóvenes en situación de vulnerabilidad ha dado un giro importante en España durante 2026. La prestación mensual de 733,60 euros se ha convertido en una tabla de salvación para miles de personas menores de 30 años que atraviesan dificultades económicas. Sin embargo, el camino para obtener este respaldo no es automático ni está al alcance de todos por igual. Tras la última actualización aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, los jóvenes de entre 23 y 29 años pueden solicitar esta ayuda como titulares individuales, siempre que demuestren cumplir con una serie de condiciones muy específicas relacionadas con su independencia económica y residencial. La medida responde a la necesidad de proteger a un colectivo especialmente afectado por la precariedad laboral y el difícil acceso a la vivienda en territorio español.

Según las últimas estadísticas oficiales publicadas en enero de 2026, un total de 798.312 hogares se benefician de esta prestación, alcanzando a 2.441.675 personas en todo el país. Un dato revelador es que la edad media de los beneficiarios se sitúa en 28,4 años, lo que evidencia la fuerte presencia del colectivo juvenil entre los perceptores de esta ayuda social fundamental. La cuantía actual de 733,60 euros mensuales es resultado de una revalorización del 11,4% aplicada en enero de este año. Este incremento supone una mejora sustancial respecto a ejercicios anteriores y busca adaptar la prestación al incremento del coste de vida que ha experimentado España en los últimos años. Para las unidades familiares formadas por una sola persona, esta cantidad representa la renta garantizada mensual que el Estado asegura como mínimo vital.

La medida se enmarca dentro de la estrategia nacional de lucha contra la pobreza y la exclusión social, un compromiso que España mantiene alineado con las directrices europeas. El objetivo es garantizar un nivel mínimo de ingresos a quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, priorizando especialmente a jóvenes que enfrentan barreras para su inserción laboral y económica.

Requisitos fundamentales para jóvenes solicitantes

La clave para que un joven entre 23 y 29 años pueda acceder a esta prestación de manera individual radica en demostrar su independencia. No basta con tener la edad requerida; es imprescindible cumplir con cuatro requisitos básicos establecidos por la Seguridad Social. El primero y más importante es el criterio de independencia residencial. El solicitante no puede estar viviendo con sus padres en el momento de presentar la solicitud. Además, debe acreditar que ha mantenido un domicilio independiente, diferente al de sus progenitores o tutores legales, durante al menos los dos años inmediatamente anteriores a la fecha de petición. Este requisito busca garantizar que se trata de una situación de autonomía real y no de emancipaciones ficticias.

El segundo requisito tiene carácter laboral: haber cotizado a la Seguridad Social durante al menos 12 meses dentro del periodo de dos años de vida independiente. Estos meses no tienen que ser consecutivos, lo que permite cierta flexibilidad para jóvenes con trayectorias laborales intermitentes o estacionales, algo frecuente en el mercado laboral español actual. En tercer lugar, existe un límite económico estricto. Los ingresos mensuales del solicitante no pueden superar los 733,60 euros, que es precisamente la cuantía de la prestación. Paralelamente, el patrimonio neto total, excluyendo la vivienda habitual, no puede exceder los 22.588 euros. Este baremo patrimonial evita que personas con recursos económicos significativos accedan a una ayuda diseñada para situaciones de vulnerabilidad real.

El cuarto requisito afecta al estado civil del solicitante. No puede estar casado ni formar pareja de hecho registrada oficialmente, salvo que se encuentre en proceso de separación o divorcio debidamente acreditado. Esta condición busca evitar duplicidades y asegurar que la ayuda llegue efectivamente a personas sin otros apoyos económicos familiares directos.

Aquellos jóvenes que no cumplan con los requisitos de independencia o que continúen residiendo en el domicilio familiar no podrán solicitar la prestación a título individual. Sin embargo, esto no significa que queden completamente excluidos del sistema de protección. En estos casos, la solicitud debe realizarse considerando la unidad familiar completa. Será uno de los padres quien deba actuar como titular de la solicitud, y los ingresos conjuntos de toda la familia serán evaluados para determinar si cumplen con los baremos de vulnerabilidad económica establecidos. Esta modalidad permite proteger a familias enteras en situación de necesidad, incluyendo a los jóvenes adultos que aún no han logrado emanciparse.

El trámite para solicitar esta prestación se ha diseñado pensando en la accesibilidad. La vía principal es telemática, a través de la Sede Electrónica de la Seguridad Social, donde se encuentra disponible un formulario específico que guía al solicitante paso a paso en el proceso. Para quienes prefieren o necesitan atención presencial, existe la posibilidad de descargar el formulario oficial y presentarlo físicamente en los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS), previa solicitud de cita. También se admite el envío por correo ordinario a la Dirección Provincial correspondiente al domicilio del solicitante, acompañado de toda la documentación justificativa necesaria.

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