Un vídeo publicado por el divulgador sanitario Álvaro Fernández, conocido como Farmacéutico Fernández,en la plataforma TikTok ha vuelto a poner sobre la mesa la relación entre la frecuencia de eyaculacióny la prevención del cáncer de próstata. Según el contenido divulgado, eyacular 21 veces al mes podría reducir hasta un 30% el riesgo de desarrollar este tipo de tumor, el más frecuente entre la población masculina española. La información se basa en investigaciones científicas realizadas por prestigiosas instituciones sanitarias internacionales.
El farmacéutico explica en su publicación que la cifra de 21 eyaculaciones mensuales no es arbitraria, sino que procede de estudios epidemiológicos que han seguido durante años a miles de hombres. La investigación más citada en este ámbito fue desarrollada por la Escuela de Salud Pública de Harvard, que observó patrones significativos entre aquellos varones con mayor actividad sexual o masturbatoria y una menor incidencia de tumores prostáticos. El divulgador presenta estos datos con un tono desenfadado, incluyendo comentarios como «si algún día se complica, no vas apurado» o «si no encuentras a nadie, la solución está en tu mano».
El vídeo, que acumula miles de visualizaciones en redes sociales, ha generado debate sobre la divulgación de información médica en formatos de entretenimiento digital. Aunque el mensaje principal está respaldado por evidencia científica, los profesionales sanitarios insisten en que estos resultados deben interpretarse dentro de un contexto más amplio de prevención oncológica, que incluye controles médicos periódicos, análisis de antígeno prostático específico (PSA) y hábitos de vida saludables.
El estudio de Harvard sobre eyaculación y salud prostática
La investigación referenciada forma parte del Health Professionals Follow-up Study, un proyecto de largo recorrido que comenzó en 1986 y que ha seguido a más de 51.000 profesionales sanitarios varones en Estados Unidos. Los resultados publicados inicialmente mostraron que los hombres que eyaculaban con mayor frecuencia presentaban tasas más bajas de cáncer de próstata en comparación con aquellos que lo hacían con menor regularidad. Concretamente, el umbral de 21 eyaculaciones mensuales aparecía asociado a una reducción del riesgo de aproximadamente un 20-30%.
Los investigadores han propuesto varias hipótesis para explicar este fenómeno. Una de ellas sugiere que la eyaculación frecuente podría ayudar a eliminar sustancias potencialmente cancerígenas o inflamatorias de la glándula prostática. Otra teoría apunta a que la actividad sexual regular podría influir en los niveles hormonales o en la respuesta inmunitaria del organismo. Sin embargo, los propios autores del estudio advierten que se trata de asociaciones estadísticas, no de relaciones causales definitivas, y que se necesitan más investigaciones para confirmar los mecanismos biológicos subyacentes.
¿Con qué frecuencia es recomendable eyacular?
No existe un consenso médico sobre una frecuencia eyaculatoria óptima o universal para todos los hombres. La actividad sexual es un aspecto individual que depende de múltiples factores: edad, estado de salud, situación de pareja, deseo sexual y circunstancias personales. Los estudios como el de Harvard sugieren que una mayor frecuencia podría tener beneficios, pero esto no debe interpretarse como una prescripción médica rígida.
Los profesionales sanitarios señalan que la eyaculación es un proceso fisiológico normal que, dentro de parámetros saludables, no presenta contraindicaciones para la mayoría de los varones. Tanto las relaciones sexuales como la masturbación se consideran prácticas normales y saludables. Lo importante es mantener una vida sexual satisfactoria y libre de presiones, sin obsesionarse con cumplir cifras concretas que puedan generar ansiedad o afectar negativamente al bienestar psicológico.
¿Qué otros beneficios tiene la actividad sexual regular?
Más allá de su posible papel en la prevención del cáncer de próstata, la actividad sexual regular se ha asociado con diversos beneficios para la salud física y mental. Diversos estudios han documentado que mantener relaciones sexuales de forma habitual puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular, reducir los niveles de estrés, fortalecer el sistema inmunitario y mejorar la calidad del sueño.
Desde el punto de vista psicológico, la intimidad sexual favorece la liberación de endorfinas y oxitocina, hormonas relacionadas con el bienestar emocional y el vínculo afectivo. Además, mantener una vida sexual activa se asocia con mayor autoestima, mejor estado de ánimo y sensación de conexión con la pareja. No obstante, los expertos recalcan que estos beneficios no dependen exclusivamente de la frecuencia, sino de la calidad de las relaciones y de que estas se desarrollen en un contexto de respeto, comunicación y consentimiento mutuo.