Los mercados financieros mundiales se mantienen en un frágil equilibrio mientras los inversores analizan las señales sobre posibles recortes de tipos por parte de la Reserva Federal estadounidense, en un contexto de crecientes tensiones políticas en América del Sur y fluctuaciones en el mercado de materias primas que están reconfigurando el panorama económico global en el último tramo de este 2025.
El optimismo sobre la posible flexibilización de la política monetaria en Estados Unidos domina actualmente el sentimiento inversor, aunque persiste el temor a una reacción negativa si los próximos datos de inflación (IPC/IPP) no respaldan esta narrativa o si la Fed no muestra un tono suficientemente moderado. Los analistas con sede en España señalan que los inversores podrían enfrentarse a una dinámica de «vender con la noticia» si las expectativas no se cumplen.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses descendieron en la última sesión, reflejando una mayor confianza en recortes secuenciales hasta finales de año, mientras el dólar continuó debilitándose a pesar de mantener una prima sobre otros activos. Este escenario podría mantenerse si los próximos datos de inflación confirman la tendencia a la baja, pero cualquier sorpresa alcista podría revertir rápidamente esta dinámica.
La situación política en Argentina ha emergido como un factor desestabilizador para toda la región, tras la contundente derrota electoral del partido del presidente Javier Milei en Buenos Aires. Este revés político ha sacudido la confianza de los inversores y se ha extendido a los mercados de renta variable y divisas, complicando la implementación de las reformas económicas que habían sido anteriormente valoradas positivamente por el mercado.
El impacto se ha sentido con fuerza en Chile, donde el mercado bursátil de Santiago retrocedió desde máximos históricos. Las empresas con operaciones en Argentina experimentaron presiones significativas, mientras que el sector minorista también sufrió debido a la importancia del turismo argentino en la región sudamericana durante el último año. A pesar de que el IPC de agosto se mantuvo estable (0,0% intermensual), se espera que el Banco Central chileno mantenga sin cambios los tipos de interés.
En México, la atención se ha centrado en el paquete presupuestario para 2026 y las expectativas de disciplina fiscal, con una trayectoria de déficit moderada y perspectivas de reducción de tipos de interés oficiales el próximo año. Estos factores podrían estabilizar la duración local si el Banxico avanza con cautela en su ciclo de flexibilización monetaria.
Por su parte, Colombia ha visto cómo el dólar ha caído por debajo del nivel psicológico de 4.000 COP, prolongando la tendencia de debilidad del dólar estadounidense. Los expertos consultados en España señalan que, salvo sorpresas en el IPC estadounidense, es probable que esta tendencia continúe a corto plazo.
En esta tesitura el oro ha alcanzado nuevos máximos históricos, beneficiándose de la caída del coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento y del debilitamiento del dólar. Los analistas españoles destacan que esta fortaleza podría mantenerse mientras las probabilidades de recorte de tipos sigan siendo elevadas y la demanda de los bancos centrales continúe siendo robusta, aunque existe vulnerabilidad táctica ante posibles sorpresas alcistas en la inflación.
En el mercado petrolífero, los precios se fortalecieron a pesar de la confirmación por parte de la OPEP+ del aumento de producción a partir de octubre de 2025. Sin embargo, las previsiones de la APPEC sugieren una tendencia a la baja para finales de año, ya que el mercado podría entrar en un exceso de oferta que presionaría los precios a la baja en los próximos meses. Los expertos de las principales entidades financieras en España señalan que los precios de las materias primas seguirán influenciados por las decisiones de política monetaria global.
En este sentido el mercado parece estar cotizando más las expectativas sobre un posible giro en la política de la Fed que los datos económicos concretos. Si los próximos informes de IPC y IPP de Estados Unidos confirman la tendencia desinflacionaria, el régimen actual caracterizado por un dólar más débil, rendimientos más bajos, fuerte demanda de oro y apetito constructivo por el riesgo podría mantenerse hasta la próxima decisión en materia de política monetaria. No obstante, si la inflación sorprende al alza o si las orientaciones de la Fed resultan más cautelosas de lo esperado, podríamos presenciar una estrategia de lo que los expertos financieros tildan de «comprar con el rumor y vender con la noticia», condiciones financieras más restrictivas a corto plazo y un fortalecimiento del dólar que ejercería presión sobre las divisas de mercados emergentes y valores cíclicos.