Las autoridades independentistas del sur de Yemen han anunciado este viernes el comienzo de una «guerra» contra las autoridades del Gobierno reconocido por la comunidad internacional tras denunciar una ofensiva a gran escala de fuerzas progubernamentales con respaldo de Arabia Saudí contra posiciones separatistas en las provincias del este del país.
«Hoy acaba de estallar la guerra entre el norte y el sur», ha declarado el portavoz militar de las fuerzas del llamado Consejo de Transición del Sur (CTS), el órgano político de los independentistas. El general Mohamed al Naqib, ha anunciado en un discurso televisado el comienzo de una «batalla decisiva» por las provincias orientales de Al Mahra y, sobre todo, Hadramut, parte histórica de las reivindicaciones territoriales de los separatistas que llevan décadas ansiando la reconstitución del antiguo Yemen del Sur.
El largo conflicto territorial del sur del país también ha pasado relativamente desapercibido tras años de guerra civil entre el Gobierno yemení y el movimiento hutí que controla la capital del país, Saná, desde hace una década. Los separatistas del CTS, durante el apogeo del conflicto, prestaron su respaldo a regañadientes al Gobierno yemení a cambio de ver satisfechas sus reclamaciones de independencia (cabe recordar que Yemen era dos países separados, norte y sur, hasta 1990).
Esta frágil alianza se ha roto en varias ocasiones de manera esporádica, pero rara vez de forma tan grave como la de principios de diciembre, cuando las fuerzas separatistas lanzaron un ataque en el este del país para reclamar sus territorios históricos que provocó la muerte de 32 militares yemeníes precisamente en Hadramut, el detonante de la crisis actual.
El CTS rompe así definitivamente estos lazos de conveniencia con las autoridades de Adén que comenzó hace una década, en el comienzo de una guerra civil que obligó a hacer un frente común contra la insurgencia hutí que se hizo con el control de la capital, Saná. Los separatistas prestaron su respaldo a regañadientes al Gobierno yemení a cambio de ver satisfechas sus reclamaciones de independencia (cabe recordar que Yemen era dos países separados, norte y sur, hasta 1990).
Los acontecimientos, sin embargo, se precipitaron a principios de diciembre del año pasado. El CTS lanzó una ofensiva sobre las provincias orientales de Al Mahra y Hadramut, parte de sus reivindicaciones territoriales, en un ataque que fue contestado por Arabia Saudí, aliado del Gobierno yemení, con bombardeos efectuados la semana pasada sobre las zonas conquistadas por los independentistas.
Ataques que, según el CTS, se han repetido este viernes acompañados de una ofensiva de las fuerzas progubernamentales conocidas como Escudo de la Patria, unas autoproclamadas brigadas «independientes» dedicadas a la vigilancia del sur del país que operan desde la gobernación de Lahj «bajo el mando de la Coalición Árabe» de auxilio a las autoridades yemeníes, encabezada por los saudíes.
Aunque el comandante de Escudo de la Patria, Bashir al Madhrabi, negó en un primer momento todo tipo de intervención --«nos negamos a luchar contra nuestros hermanos del sur y no lucharemos contra nadie excepto contra la milicia hutí», aseguró en declaraciones recogidas por el portal yemení South2 --, el gobernador de Hadramut, Salem al Janbasi, afín al gobierno reconocido de Yemen, sí que ha confirmado que estas fuerzas progubernamentales han participado en una «operación limitada de seguridad» para asumir el control de los campamentos militares separatistas.
Al Janbasi, eso sí, ha asegurado que las fuerzas Escudo de la Patria en modo alguno están vinculadas, como denuncian los separatistas, con la organización terrorista Al Qaeda. «Es absolutamente ridículo», ha indicado el gobernador de Hadramut a la cadena panárabe Al Arabiya. «No es una declaración de guerra ni una escalada, sino una medida responsable destinada a neutralizar las armas y prevenir el uso de campamentos para amenazar la seguridad y la estabilidad de la provincia», ha añadido.