El presidente francés, Emmanuel Macron, ha realizado este jueves un llamamiento urgente para evitar toda escalada violenta en Francia, después de que un militante de ultraderecha falleciera tras un encontronazo callejero y posterior reyerta con un grupo contrario en Lyon. El suceso, ocurrido hace una semana, ha generado un intenso revuelo político en el país galo, situando en el centro del debate la cuestión de la violencia política y las responsabilidades de los diferentes partidos. La muerte de Quentin Deranque, estudiante de Matemáticas de 23 años, se produjo el pasado sábado tras sufrir un traumatismo craneoencefálico derivado de una agresión el día 12. Los primeros elementos de la investigación policial apuntan a un movimiento de extrema izquierda como responsable del crimen, concretamente a través de un grupúsculo cuyo fundador es diputado de La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon. Esta formación política ha denunciado simultáneamente ataques a sus sedes y amenazas a sus militantes, lo que ha intensificado la batalla política entre las diferentes fuerzas parlamentarias.
Desde la India, donde se encontraba realizando un viaje oficial de carácter diplomático, Macron envió un mensaje a la cadena televisiva BFMTV pidiendo que «todo el mundo muestre calma y respeto». Fuentes del Elíseo han confirmado que el mandatario francés sigue de cerca la situación en el país, se encuentra «preocupado» por la evolución de los acontecimientos y apela expresamente a «evitar toda escalada de violencia» que pueda agravar la ya tensa situación política. Las autoridades francesas mantienen detenidas a once personas en relación con el caso, siete de las cuales están siendo investigadas por su presunta participación directa en la paliza que sufrió Quentin Deranque. Entre los arrestados figuran dos colaboradores directos del diputado de LFI Raphaël Arnault, lo que ha colocado a esta formación de izquierda radical en el epicentro de las críticas del resto del arco parlamentario francés. Uno de los detenidos es Jacques-Elie Favrot, considerado la mano derecha del diputado Arnault, cuyo abogado, Bernard Sayn, ha confirmado que su cliente ha confesado su presencia en el lugar del crimen.
No obstante, Favrot ha negado categóricamente ser el autor de los golpes que provocaron la muerte del joven y ha rechazado que se tratara de una operación organizada para provocar el asesinato. Según su letrado, el detenido se encuentra «destrozado» por lo sucedido. La Fiscalía ha prolongado la detención de los once arrestados. Según la clasificación realizada por los investigadores, siete de ellos estuvieron físicamente presentes en el lugar de los hechos durante la agresión, mientras que los cuatro restantes son considerados cómplices del crimen o de los intentos posteriores de escapar a la justicia. Las pesquisas policiales continúan para determinar las responsabilidades exactas de cada uno de los implicados.
La familia rechaza la instrumentalización política
Fabien Rajon, abogado que representa a la familia de Quentin Deranque, ha lanzado un llamamiento a la calma en declaraciones realizadas este jueves a la emisora de radio RTL. El letrado aseguró que los padres del joven fallecido rechazan cualquier tipo de incitación a la violencia y no desean que la muerte de su hijo se convierta en una excusa para nuevos enfrentamientos. La familia ha anunciado que no participarán en la manifestación convocada por grupos de extrema derecha para el próximo sábado en Lyon. Además, han solicitado expresamente a quienes decidan acudir a la concentración que lo hagan «con calma y sin expresiones políticas», evitando cualquier tipo de provocación o altercado que pueda empañar la memoria de su hijo.
El abogado Rajon ha indicado que cuenta con elementos probatorios que permiten demostrar que Quentin fue víctima de una persecución voluntaria y planificada con el objeto de causarle la muerte. Por este motivo, la familia ha presentado una denuncia por «asesinato en banda organizada», una calificación jurídica que implicaría penas más severas para los responsables en caso de confirmarse.
Una persecución premeditada según la defensa
Según el relato detallado por el letrado de la familia, Quentin Deranque y otros dos amigos habían acudido a una manifestación de un grupo de extrema derecha organizada en contra de la conferencia de una polémica eurodiputada de LFI. Tras finalizar la concentración, los tres jóvenes fueron perseguidos por varias personas, antes de ser rodeados por un grupo violento que procedió a lincharlos. En contraste con las acusaciones de militancia radical que han circulado en algunos medios, el abogado Rajon ha descrito a Deranque como un individuo no violento, de talla pequeña y que no estaba preparado para un enfrentamiento físico. El letrado ha anunciado que emprenderá acciones legales contra quienes apunten públicamente a una supuesta militancia radical del fallecido en cualquier movimiento extremista, considerando que se trata de una difamación que agrava el dolor de la familia.
Las peticiones dirigidas a LFI para que solicite al diputado Arnault que renuncie a su acta parlamentaria se han multiplicado exponencialmente en los últimos días. Formaciones políticas de todo el espectro, desde la derecha tradicional hasta sectores del centro y la izquierda moderada, han exigido responsabilidades al partido de Mélenchon por la presunta implicación de colaboradores de uno de sus diputados en un crimen violento.
Sin embargo, el portavoz del partido izquierdista, Manuel Bompard, ha rechazado categóricamente estas peticiones en declaraciones realizadas a la radio France Info. Bompard ha argumentado que «el empleador no es responsable de los actos» que cometa su empleado, estableciendo así una separación entre la responsabilidad individual de los detenidos y la responsabilidad política del diputado o del partido. Esta postura ha sido duramente criticada por la oposición, que considera insuficiente el deslinde de responsabilidades planteado por LFI.
La Francia Insumisa, un partido político francés de izquierda radical, fue fundado en 2016 por Jean-Luc Mélenchon, antiguo senador socialista y candidato presidencial en varias ocasiones. El partido se posiciona como una alternativa antisistema al Partido Socialista tradicional y defiende posturas como la VI República, políticas ecologistas ambiciosas, justicia social y una oposición firme a las políticas neoliberales y al neofascismo de las tesis de Marine Le Pen. LFI obtuvo un importante respaldo electoral en las últimas elecciones legislativas francesas, convirtiéndose en una de las principales fuerzas de la oposición al gobierno de Emmanuel Macron. El partido ha sido objeto de controversias por sus posiciones en política internacional, su retórica combativa y, en ocasiones, por la vinculación de algunos de sus miembros con movimientos sociales radicales. La formación cuenta con representación significativa en la Asamblea Nacional francesa y ha liderado numerosas protestas contra las reformas gubernamentales.
¿Puede un diputado perder su escaño por actos de terceros?
En el sistema parlamentario francés, un diputado solo puede perder su escaño por causas expresamente previstas en la legislación: condena penal por delitos graves, incompatibilidad con otras funciones públicas, o decisión voluntaria de renuncia. La responsabilidad penal de empleados o colaboradores de un diputado no constituye automáticamente una causa de pérdida del escaño, salvo que se demuestre la implicación directa del parlamentario en los hechos delictivos.
No obstante, la presión política y mediática puede forzar una dimisión voluntaria cuando el escándalo alcanza proporciones que dañan gravemente la imagen del partido. En este caso, la insistencia de múltiples formaciones políticas en que Arnault abandone su acta responde más a una estrategia de desgaste político hacia LFI que a una exigencia jurídicamente fundamentada. La decisión final dependerá de la evolución de la investigación judicial y de la capacidad de resistencia política del diputado y su partido. El asesinato de Lyon ha reabierto el debate sobre la violencia política en Francia, un país con una larga tradición de movilización social pero también de enfrentamientos entre grupos radicales de distinto signo. Para el presidente Macron, el suceso representa un desafío adicional en un clima político ya extremadamente polarizado.