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Seguridad internacional

Última hora sobre Irán: Estado de la mecha que amenaza con prender Oriente Medio

El Kremlin alerta de una «escalada sin precedentes» mientras el portaaviones U.S.S. Gerald R. Ford se prepara para unirse al Abraham Lincoln, ya estacionado en aguas próximas a la influencia de Teherán

Fotografía facilitada por el ejército iraní muestra a soldados iraníes durante un ejercicio naval conjunto en el Mar de Omán, al sur de Irán | Foto: Efe - IRANIAN ARMY OFFICE HANDOUT

| Teherán |

La crisis diplomática y militar en torno a Irán alcanza niveles sin precedentes este jueves tras las advertencias lanzadas desde el Kremlin sobre la actual escalada de tensiones en Oriente Medio. El despliegue del portaaviones U.S.S. Gerald R. Ford, que se acercaba este miércoles al estrecho de Gibraltar para unirse al U.S.S. Abraham Lincoln ya estacionado en la zona, marca un punto de inflexión en la estrategia militar estadounidense hacia la República Islámica. Mientras tanto, Rusia, China e Irán han iniciado este jueves maniobras militares conjuntas en el mar de Omán y el norte del océano Índico, operaciones que, según Moscú, estaban planificadas con anterioridad a esta crisis.

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, afirmó en su rueda de prensa telefónica diaria que «ahora, efectivamente, vemos una escalada de la tensión sin precedentes en la región». El representante ruso hizo un llamamiento a todas las partes a recurrir exclusivamente a los medios políticos para solventar sus discrepancias, subrayando que «Rusia sigue desarrollando sus relaciones con Irán» y que llaman «a la moderación nuestros amigos iraníes, a todas las partes en la región». Esta declaración se produce en un momento crítico, cuando las informaciones procedentes de fuentes militares estadounidenses e israelíes apuntan a una posible acción militar coordinada contra objetivos iraníes en los próximos días.

Según informaron la cadena CNN y el prestigioso diario The New York Times, el ejército estadounidense está preparado para atacar a Irán este mismo fin de semana, aunque el presidente Donald Trump aún no ha tomado una decisión definitiva al respecto. La Casa Blanca ha sido informada de que las fuerzas armadas podrían estar listas para un ataque tras un aumento significativo de activos aéreos y navales en Oriente Medio durante los últimos días. Además, Israel también se está preparando para un posible ataque conjunto con Estados Unidos, según informaciones del New York Times que citan a dos fuentes del Ministerio de Defensa israelí.

Despliegue naval estadounidense en el Golfo Pérsico

El movimiento de buques de guerra estadounidenses hacia la región constituye una de las mayores concentraciones militares en aguas del Golfo Pérsico de los últimos años. El portaaviones U.S.S. Gerald R. Ford, que había formado parte de la flota del Caribe durante la operación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, ha modificado su rumbo para dirigirse hacia Oriente Medio. Su llegada se suma al U.S.S. Abraham Lincoln, que ya patrulla aguas próximas a la influencia de Teherán desde hace semanas. Este despliegue naval representa un claro mensaje de disuasión militar y presión estratégica hacia el régimen iraní en un momento de máxima tensión regional. Los analistas militares consideran que la presencia simultánea de dos grupos de ataque de portaaviones en la zona otorga a Estados Unidos una capacidad operativa completa para llevar a cabo operaciones aéreas sostenidas contra múltiples objetivos en territorio iraní si se tomara finalmente la decisión de intervenir militarmente.

Paralelamente al despliegue estadounidense, Rusia, China e Irán han iniciado este jueves ejercicios militares conjuntos en el mar de Omán y el norte del océano Índico. El momento de su realización envía un mensaje inequívoco sobre la cooperación militar entre estas tres potencias, miembros de la alianza BRICS, y su capacidad para coordinarse frente a la presión occidental. Estos ejercicios navales representan la tercera edición de maniobras militares tripartitas entre Moscú, Pekín y Teherán en los últimos años, consolidando una alianza estratégica que busca contrarrestar la influencia militar estadounidense en la región. La participación de buques de guerra, aeronaves y fuerzas especiales de los tres países demuestra un nivel de integración operativa que preocupa a los estrategas occidentales.

Acuerdos nucleares y cooperación energética ruso-iraní

En medio de la crisis, el Kremlin recordó este miércoles que está abierto a la propuesta de recibir el uranio enriquecido iraní, opción que fue abordada durante las recientes conversaciones para un acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán celebradas en Ginebra. Esta posibilidad forma parte de las negociaciones para limitar el programa nuclear iraní a cambio de la reducción de sanciones económicas.

La cooperación nuclear entre Moscú y Teherán se ha consolidado significativamente en los últimos meses. En septiembre de 2025, ambos países firmaron un acuerdo por valor de 25.000 millones de dólares para la construcción de la central nuclear de Hormoz, que constará de cuatro unidades de energía con una capacidad de 50.000 MW. Este proyecto convierte a Rusia en un socio estratégico fundamental para el desarrollo del programa nuclear civil iraní, reforzando los vínculos bilaterales más allá del ámbito puramente militar.

Fallecidos en la represión de las protestas

Mientras la tensión militar se incrementa, la situación interna en Irán continúa siendo preocupante. Mai Sato, relatora especial de la ONU para la República Islámica, comentó que el número de muertos en las protestas del mes pasado puede ser «mucho mayor» a los 3.000 reconocidos por las autoridades iraníes. La funcionaria de Naciones Unidas enfatizó que aún investiga la cifra de fallecidos y que una sola víctima ya «es bastante malo». Desde que asumió el cargo en agosto de 2024, la catedrática ha intentado entrar en la República Islámica sin éxito. Por ello, su trabajo está centrado en evaluar la información que recibe de las autoridades iraníes, pero sobre todo de la diáspora iraní y de ciudadanos que le contactan con datos sobre la situación interna en Irán, como ocurrió con las amplias manifestaciones del pasado enero. Las protestas, que comenzaron por motivos económicos y sociales, han evolucionado hacia un cuestionamiento más amplio del régimen teocrático.

La escalada militar en Oriente Medio hace referencia al incremento progresivo de la presencia de fuerzas armadas y recursos militares en la región, particularmente en torno al Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Esta zona es estratégicamente vital para el suministro energético mundial, ya que por ella transita aproximadamente el 30 % del petróleo comercializado a nivel global. Los conflictos en esta área involucran históricamente a potencias regionales como Irán, Arabia Saudí e Israel, así como a actores internacionales como Estados Unidos, Rusia y China.

Las tensiones actuales tienen su origen en múltiples factores que se entrelazan: el programa nuclear iraní, las sanciones económicas impuestas por Occidente, el apoyo de Teherán a grupos armados en países vecinos, y las rivalidades sectarias entre suníes y chiíes. La combinación de todos estos elementos ha convertido a Oriente Medio en una de las regiones más volátiles del planeta, donde cualquier incidente puede desencadenar un conflicto de consecuencias imprevisibles. El despliegue de portaaviones estadounidenses cerca de Irán responde a una estrategia de disuasión y proyección de poder que Washington ha empleado históricamente en zonas de conflicto. En el contexto actual, la presencia de dos portaaviones envía un mensaje inequívoco al régimen iraní sobre la capacidad militar estadounidense y su disposición a emplearla si se considerase necesario. Además, esta presencia naval refuerza la seguridad de los aliados regionales de Washington, particularmente Israel y las monarquías del Golfo, que ven en Irán una amenaza directa a su estabilidad y seguridad nacional.

¿Cuáles son las consecuencias de un ataque militar contra Irán?

Un ataque militar contra Irán tendría consecuencias devastadoras que trascenderían ampliamente las fronteras de la República Islámica. En primer lugar, Teherán ha advertido repetidamente que respondería cerrando el estrecho de Ormuz, lo que provocaría una crisis energética global con incrementos inmediatos en los precios del petróleo y el gas natural. Además, Irán podría activar a sus aliados y grupos afines en Líbano, Siria, Iraq y Yemen, desencadenando un conflicto regional de dimensiones impredecibles. Las consecuencias humanitarias serían igualmente graves, con miles de víctimas civiles potenciales y millones de desplazados que podrían generar una nueva crisis de refugiados. La estabilidad de toda la región quedaría comprometida durante años, afectando no solo a Oriente Medio sino también a Europa, que depende significativamente del suministro energético procedente de esta zona. Los expertos en relaciones internacionales coinciden en que un conflicto armado con Irán constituiría uno de los mayores riesgos para la paz y la seguridad internacional en las próximas décadas.

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