El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, afirmó este martes, a pocas horas de las conversaciones directas en Washington entre Israel y el Líbano para un alto el fuego, que su país quiere «alcanzar la paz y la normalización» con el país vecino, pero añadió que el problema de ambos es el grupo chií Hizbulá. «Israel y el Líbano no tienen grandes disputas entre sí. El problema es Hizbulá», dijo Saar durante una rueda de prensa en Jerusalén, y recordó que el Gobierno libanés se comprometió a desmantelar estas milicias, para lo que Israel mirará cómo cooperar con él.
«Podemos hablar sobre los términos de un acuerdo marco para el futuro, pero recordemos siempre que el problema para la seguridad de Israel es el problema para la soberanía del Líbano: Hizbulá», insistió. Y añadió que ese problema «debe abordarse para poder pasar a una fase diferente». «Queremos alcanzar la paz y la normalización», añadió.
Este martes, el Líbano se sienta a la mesa de negociación con Israel de forma directa por primera vez en más de cuatro décadas para tratar de poner fin a los ataques israelíes en territorio libanés, unas conversaciones de las que Hizbulá no formará parte.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, se reunirán en Washington seis semanas después del inicio de una guerra que deja más de 2.000 muertos en el Líbano y tras siete días del alto el fuego en Irán, del que Beirut ha preferido desvincularse para mantener una postura independiente. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, formará parte de las conversaciones entre los embajadores, de acuerdo con medios locales.
Asimismo el ministro checo de Exteriores, Petr Macinka, insinuó este martes en Jerusalén que a Israel no se le puede exigir el mismo respeto por los derechos humanos que a otros ya que es un «país civilizado rodeado de enemigos incivilizados», y comparó su situación con la de una «aldea de caníbales». «Israel es un país civilizado rodeado de enemigos incivilizados (...) Ese es el problema. No saben a qué se enfrenta Israel», dijo Macinka, en una rueda de prensa en Jerusalén con su homólogo israelí, Gideon Saar, tras expresar su oposición a la «democracia liberal» que los europeos progresistas «solo piensan en exportar».
Macinka añadió que se está juzgando a Israel «porque intentan mirarlo con sus ojos liberales, democráticos y defensores de los derechos humanos», lo que describió como una posición ingenua, y puso el ejemplo de una aldea caníbal. «No entienden que, como dije hoy en una pequeña broma, es como si llegaran a una aldea de caníbales y dijeran: 'Los amamos porque respetamos los derechos humanos'. Y los caníbales responden: 'Bueno, nosotros también los amamos, ¡buen provecho!'», dijo el ministro.
Por su parte, Saar respondió que no se trata de que Israel sea o no juzgado por sus derechos humanos, sino de la «imagen falsa» a su juicio que algunos países transmiten. «No es que estas personas juzguen los derechos humanos en este país. Tienen mucho poder, y además difunden una imagen falsa de la historia porque consideran a Israel un proyecto colonial. Nosotros somos el pueblo indígena de esta tierra», dijo el político.
Preguntado por el traspaso de la embajada de la República Checa de Tel Aviv a Jerusalén, Macinka dijo que la decisión no tiene fecha y no depende solo de él, sino del gobierno de coalición, pero aseguró que es un acto que a él «personalmente» le gustaría abordar e inaugurar como ministro de Exteriores.
«Hay dos niveles de reflexión al respecto. Uno es el simbólico, importante para Israel, pero también hay un nivel práctico», expresó el ministro, explicando que las sedes gubernamentales israelíes ya están en Jerusalén. Israel considera a Jerusalén (incluida su parte este, ocupada en 1967 y anexionada unilateralmente en 1980) como su capital «única e indivisible», algo que no reconoce la mayor parte de la comunidad internacional. La mayoría de los países mantienen su embajada en Tel Aviv y cuentan en su lugar con oficinas o consulados en Jerusalén, algunos de los cuales, como el de España, fueron establecidos antes del nacimiento del Estado de Israel, y sirven también para dar servicio a los palestinos residentes en la ciudad y en el territorio ocupado de Cisjordania.
EN PEPÊT GONELLAHola amigo, siempre es un placer leer tus opiniones y comentarios. Sí, ya sabía eso de Einstein y Spinoza. Cuando el rabino Herbert S. Goldstein le preguntó a Einstein si creía en Dios, respondió: «No creo en un Dios que se preocupe por el destino y las acciones de la humanidad, sino en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía de todo lo que existe». Hay un artículo interesante titulado «Panteísmo: Spinoza y el Dios en el que creía Einstein». Quizás lo hayas leído. Un abrazo para ti y mis demás amigos en este hilo, a quienes agradezco su continuo apoyo a Palestina y su repugnancia hacia los sionazis asesinos. Saludos.