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Qué es el virus de los Andes y qué riegos hay: así actúa la única variante del hantavirus transmisible entre personas

Esta variante, predominante en la Patagonia argentina, presenta una tasa de mortalidad del 31,7% y protagonizó uno de los mayores brotes registrados

Trabajadores sanitarios con equipos de protección durante la evacuación de un enfermo, en Praia. | Foto: ELTON MONTEIRO

| Patagonia, Argentina |

La variante Andes Sur del hantavirus concentra prácticamente todos los casos documentados de transmisión entre personas, según confirman varios expertos. Esta cepa, predominante en el sur de Argentina, destaca por su elevada tasa de mortalidad y su capacidad de contagio interhumano, características que la diferencian de otras variantes del virus presentes en el continente americano. La identificación de un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia el pasado 1 de abril, ha generado una situación de alerta sanitaria en Argentina. Según una de las hipótesis manejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el contagio inicial podría haberse producido en territorio argentino antes del embarque. Las cifras más recientes del Ministerio de Sanidad argentino revelan un preocupante repunte de casos durante la temporada actual, con una tasa de mortalidad situada en el 31,7%, cifra que supera registros de años anteriores.

Un informe publicado en diciembre por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sitúa a Argentina como el país suramericano con mayor número de casos de hantavirus registrados durante el último año. La mayoría de las variantes detectadas en el país pertenecen a la familia Andes, dentro de la cual se encuentra la cepa Andes Sur, particularmente activa en la región patagónica y responsable de los índices más altos de letalidad y transmisión entre humanos documentados hasta la fecha. El episodio más significativo de contagio entre personas se registró entre finales de 2018 y principios de 2019 en la provincia de Chubut, situada en el sur argentino. Durante aquel brote, considerado uno de los mayores en la historia del hantavirus, se contabilizaron 34 casos en un período y territorio limitados, de los cuales 33 se produjeron por contacto directo con otros pacientes infectados, según documentaron las autoridades sanitarias.

Enzo Lavarra, coordinador de Infectología del Hospital de Esquel, en Chubut, atendió personalmente a 30 de aquellos 34 pacientes. El médico recuerda que la medida clave para controlar la propagación fue el aislamiento inmediato de todas las personas que habían mantenido contacto estrecho con casos confirmados. Esta experiencia resultó fundamental para comprender el comportamiento de la variante Andes Sur y establecer protocolos de actuación ante futuros brotes. Respecto al caso del crucero MV Hondius, Lavarra señala que las condiciones de la embarcación representan un escenario de «riesgo elevado». Los espacios cerrados, la proximidad constante entre pasajeros y tripulación, junto con los tiempos de exposición prolongados, crean un ambiente especialmente propicio para la transmisión del virus. No obstante, el especialista advierte que no se puede confirmar ni descartar definitivamente que los contagios detectados a bordo hayan sido resultado de transmisión interhumana.

Vías de contagio y distribución geográfica del virus

El método más habitual de transmisión del hantavirus, incluida la variante Andes Sur a la que se atribuye la muerte de tres pasajeros del crucero, sigue siendo la inhalación de partículas virales. Estas se encuentran presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestres infectados, principalmente del género Oligoryzomys, que actúan como reservorios naturales del patógeno en la región patagónica. Un dato significativo que aporta Lavarra es que la provincia de Tierra del Fuego, desde donde partió el crucero, nunca ha registrado casos autóctonos de hantavirus. La zona más austral del país donde se han documentado contagios se encuentra a más de 1.000 kilómetros al norte de Ushuaia, lo que plantea interrogantes sobre el origen del brote en el MV Hondius.

Isabel Gómez Villafañe, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en hantavirus, ofrece una hipótesis alternativa: «Hay que pensar siempre desde el momento que empezaron los síntomas, un mes para atrás, ¿Qué es lo que hizo la gente? Yo veo como más factible que hayan estado en la naturaleza, al aire libre, se hayan metido quizás en los arbustos, en vegetación, y a raíz de eso alguien se contagió». La investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) subraya la importancia de determinar si todos los pacientes infectados realizaron actividades conjuntas antes de embarcar o si llegaron por separado desde distintos lugares. Según informaron fuentes del Ministerio de Salud argentino a EFE, dos de los pasajeros fallecidos habían viajado recientemente por el sur de Argentina y Chile, además de visitar Uruguay en los meses previos al crucero.

Aumento de casos vinculado al cambio climático

Los expertos señalan que el incremento de las temperaturas durante el invierno austral ha provocado un aumento significativo en la población de roedores portadores del virus. Este fenómeno ha favorecido tanto el crecimiento numérico de los reservorios como su expansión territorial, ampliando las zonas de riesgo potencial de contagio en la región patagónica y áreas limítrofes. La expansión geográfica de los roedores infectados, combinada con una mayor actividad humana en zonas rurales y naturales, ha creado condiciones más favorables para el contacto entre personas y animales portadores. Este escenario explica parcialmente el repunte de casos registrado en la temporada actual, aunque los especialistas advierten que se necesitan más estudios para establecer correlaciones definitivas entre variables climáticas y epidemiológicas.

Al referirse a las capacidades de monitoreo y vigilancia epidemiológica, Gómez Villafañe revela que los investigadores argentinos enfrentan importantes restricciones presupuestarias. El desfinanciamiento del sector científico por parte del Gobierno de Javier Milei, junto con la salida de Argentina de la OMS efectuada en marzo pasado, han mermado considerablemente las capacidades de respuesta ante emergencias sanitarias. «Lo que se ve en el último tiempo es que disminuyó mucho el poder ir al campo y registrar los datos, ver y monitorear qué pasa con estas enfermedades», advierte la científica. La investigadora menciona el aumento de renuncias de profesionales debido a sus bajos salarios y reconoce haber financiado investigaciones con recursos propios ante la falta de fondos institucionales. «El hecho de que se les vaya dejando de lado, no dando tanta importancia a todo eso, repercute», sostiene Gómez Villafañe. Y concluye: «Esto hace que haya menos conocimiento, menos monitoreo, y a partir de estos brotes, que cada vez son más frecuentes de todas estas enfermedades emergentes, no se va a poder actuar».

Características del hantavirus y ausencia de tratamiento

El hantavirus es un patógeno viral transmitido principalmente por roedores que causa el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), una enfermedad grave que afecta al sistema respiratorio. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores musculares, fatiga y problemas gastrointestinales, que pueden evolucionar rápidamente hacia dificultades respiratorias severas. Actualmente no existen vacunas autorizadas ni tratamientos específicos contra el hantavirus. El manejo de los pacientes se basa en cuidados de soporte intensivo y tratamiento sintomático, lo que hace fundamental el diagnóstico precoz y el aislamiento oportuno de los casos sospechosos, especialmente cuando se trata de variantes con capacidad de transmisión interhumana como la Andes Sur. La familia de virus Andes se distribuye principalmente por Argentina y Chile, presentando diferentes variantes según la zona geográfica. La cepa Andes Sur, identificada específicamente en la Patagonia argentina, se ha convertido en objeto de especial vigilancia epidemiológica debido a su comportamiento epidémico y su capacidad documentada de transmitirse entre personas, característica inusual que la diferencia de la mayoría de hantavirus conocidos en el mundo.

Aspectos clave sobre la prevención del contagio

Las medidas preventivas para evitar el contagio por hantavirus incluyen evitar la exposición a ambientes donde habitan roedores silvestres, especialmente en zonas rurales o campamentos. Se recomienda ventilar espacios cerrados que hayan permanecido deshabitados, utilizar desinfectantes al limpiar áreas con presencia de roedores y evitar el contacto directo con excrementos o nidos de estos animales. En el caso de la variante Andes Sur, dada su capacidad de transmisión entre humanos, las autoridades sanitarias recomiendan además el aislamiento de pacientes confirmados o sospechosos y el seguimiento estrecho de contactos cercanos durante el periodo de incubación, que puede extenderse hasta 45 días desde la exposición inicial.

La identificación temprana de síntomas resulta crucial para mejorar el pronóstico de los pacientes. Ante la aparición de fiebre, dolores musculares intensos o dificultad respiratoria en personas que hayan estado en zonas de riesgo o en contacto con casos confirmados, se debe buscar atención médica inmediata e informar sobre posibles exposiciones para facilitar un diagnóstico rápido y preciso.

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