El fundador de Telegram, Pavel Durov, ha instado a los españoles a mantenerse «vigilantes», exigir transparencia y luchar por sus derechos después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya anunciado que España va a prohibir las redes sociales a menores de 16 años e implantará varias medidas para perseguir a las plataformas digitales y a sus directivos que no retiren contenidos «de odio e ilegales».
«Estas no son salvaguardas; son pasos hacia el control total. Hemos visto este guion antes -gobiernos utilizando la seguridad para censurar a sus críticos. En Telegram, priorizamos vuestra privacidad y libertad: cifrado fuerte, sin puertas traseras y resistencia al exceso», ha recalcado Durov.
Sánchez también anunció que el Gobierno prepara un proyecto de reforma del Código Penal para que los directivos de las plataformas digitales puedan ser considerados penalmente responsables de las infracciones cometidas en sus servicios, en particular cuando incumplan una orden de retirada de contenidos ilícitos.
Para el fundador de Telegram, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de «protección». De esta manera, ha señalado que prohibición de redes sociales para menores de 16 años con verificación de edad obligatoria requiere que las plataformas usen controles estrictos, como exigir DNI o biometría.
«Establece un precedente para rastrear la identidad de CADA usuario, erosionando el anonimato y abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto», ha advertido.
A su vez, advierte sobre cómo los responsables de las plataformas podrían «ir a la cárcel si no se elimina rápidamente el contenido ilegal, odioso o perjudicial». A juicio de Durov, esto «forzará la sobrecensura». «Las plataformas borrarán cualquier cosa mínimamente controvertida para evitar riesgos, silenciando disidencias políticas, periodismo y opiniones cotidianas. Tu voz podría ser la siguiente si desafía el statu quo», ha avisado.
En este sentido, el fundador de Telegram también pone el foco sobre cómo estas medidas «convierten en delito» el hecho de amplificar contenido «perjudicial». «Los gobiernos dictarán lo que ves, enterrando opiniones opuestas y creando cámaras de eco controladas por el estado. ¿Exploración libre de ideas? Desaparecida-reemplazada por propaganda curada», ha señalado.
Por último, Durov habla sobre cómo las plataformas deben monitorear y reportar cómo «alimentan la división». Por esta parte, ha indicado que las definiciones vagas de «odio» podrían etiquetar críticas al gobierno como divisorias, llevando a cierres o multas. «Esto puede ser una herramienta para suprimir a la oposición», ha avisado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha sido el primer miembro del Gobierno en reaccionar al mensaje. «Hoy es un buen día para desinstalar Telegram de mi teléfono. Nunca me fue de gran utilidad. Así que la pérdida es escasa por no decir nula», ha escrito el ministro en su cuenta de X. Puente ha concluido este escueto mensaje con un 'пока Pavel' ('Adiós Pavel'), escrito en ruso, país del que es originario el fundador de Telegram.
El gobierno del progreso, si si.