La princesa Irene de Grecia, hermana menor de la reina Sofía, falleció este jueves 16 de enero a las 11:40 horas en Madrid a los 83 años de edad. Según ha informado la Casa Real, la capilla ardiente quedará instalada en el Palacio de la Zarzuela, en un ámbito estrictamente familiar, antes de que sus restos sean trasladados a la catedral ortodoxa de la capital española este sábado. El funeral se celebrará el próximo lunes 19 de enero en Atenas, donde será enterrada en el cementerio de Tatoi, panteón histórico de la familia real griega.
La muerte de Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg, tía de Felipe VI, representa una pérdida muy significativa para la Casa Real española y especialmente para la reina Sofía, quien ha estado acompañando a su hermana durante el empeoramiento de su estado de salud en los últimos tiempos. De hecho, la madre del rey Felipe VI suspendió varios compromisos y actos de su agenda institucional para poder permanecer junto a su hermana menor hasta el último momento. Los reyes Felipe VI y Letizia han seguido minuto a minuto la evolución del estado de salud de la princesa, a quien la familia llamaba cariñosamente 'tía Pecu', un apodo familiar que refleja el estrecho vínculo que mantenía con todos los miembros de la realeza española.
La familia real ha expresado su profundo pesar "por la pérdida de una persona dedicada a ayudar a los más necesitados a través de sus proyectos solidarios". La princesa vivió durante muchos años en el Palacio de la Zarzuela junto a su hermana, la reina Sofía, consolidando así su integración en España, país que le concedió la nacionalidad por carta de naturaleza debido a su especial vinculación y sus estrechos lazos con la familia real española. El protocolo establecido para el último adiós a la princesa Irene contempla varios momentos diferenciados.
En primer lugar, la capilla ardiente instalada en la Zarzuela permitirá que los familiares más cercanos puedan despedirse en la intimidad durante las próximas horas. Este espacio de recogimiento quedará reservado exclusivamente al ámbito familiar, respetando la privacidad que siempre caracterizó a la princesa. Posteriormente, el sábado la catedral ortodoxa griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid acogerá los restos mortales de Irene de Grecia. Este templo, situado en la capital española, es el principal lugar de culto de la comunidad ortodoxa griega en España y representa un vínculo simbólico con sus raíces helenas. La elección de este espacio religioso responde a la tradición ortodoxa de la familia real griega, permitiendo que tanto familiares como miembros de la comunidad griega en España puedan presentar sus respetos.
Finalmente, el lunes 19 de enero se celebrará el funeral en Atenas, donde será enterrada en el cementerio de Tatoi. Este lugar histórico, situado a unos 27 kilómetros al norte de la capital griega, fue la residencia de verano de la familia real de Grecia y actualmente alberga el panteón real. Allí descansan otros miembros de la dinastía, incluido su hermano Constantino de Grecia, fallecido en 2023. El entierro en Tatoi cierra simbólicamente el círculo de una vida que, aunque transcurrió en gran parte en España, mantuvo siempre fuertes lazos con su país de origen.
Biografía y trayectoria solidaria de Irene de Grecia
Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg nació el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en plena Segunda Guerra Mundial. Su nacimiento en tierras africanas se debió al exilio de la familia real griega durante el conflicto bélico. Era la hermana menor de Constantino de Grecia y de la reina Sofía, convirtiéndose así en tía del actual rey Felipe VI. A lo largo de su vida, la princesa Irene dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzos a causas sociales, principalmente a través de la Fundación Mundo en Armonía, entidad que presidió desde 1986 hasta 2024. Esta organización, centrada en proyectos de cooperación internacional y ayuda humanitaria, fue el vehículo principal de su compromiso con los más desfavorecidos.
Su labor filantrópica se extendió por diferentes continentes, promoviendo iniciativas educativas, sanitarias y de desarrollo sostenible en comunidades vulnerables. Su perfil discreto y alejado del protagonismo mediático no impidió que desarrollara una intensa actividad en el ámbito social y humanitario. Quienes la conocieron destacan su sencillez, su compromiso genuino con las personas más necesitadas y su capacidad para trabajar de manera eficaz en proyectos de largo alcance. La Fundación Mundo en Armonía se convirtió en su legado más visible, aunque su influencia se extendió a través de múltiples colaboraciones con otras organizaciones internacionales dedicadas a la cooperación al desarrollo.