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Ni pollo ni fideos: la sabrosa y barata sopa del chef Martín Berasategui ideal para los días de invierno

Esta elaboración se convirtió en una solución práctica para aprovechar el pan duro, evitando desperdicios y garantizando una comida nutritiva

Se trata de una sopa con muchos años de historia y muy fácil de hacer | Foto: Europa Press

| Palma |

En pleno invierno, cuando las temperaturas bajan y el cuerpo pide platos calientes y reconfortantes, una receta tradicional española vuelve a cobrar protagonismo en las cocinas de todo el país. Se trata de un plato humilde, nacido en el entorno rural de Castilla, que con apenas tres ingredientes básicos logra convertirse en una elaboración llena de sabor, historia y tradición culinaria. El chef más laureado de España y propietario de doce estrellas Michelin, Martín Berasategui, ha decidido reivindicar esta preparación ancestral demostrando que la alta gastronomía y la cocina popular no están reñidas.

En uno de los episodios del programa culinario emitido por la televisión vasca EITB, el cocinero donostiarra compartió su versión personal de este clásico, añadiendo matices y técnicas que elevan el resultado sin perder la esencia original. La propuesta ha generado gran interés entre los espectadores, especialmente en una época donde cada vez más personas buscan recetas económicas, saludables y fáciles de preparar en casa. Este tipo de platos representan la auténtica filosofía de la cocina de aprovechamiento, aquella que nació por necesidad y que hoy se reivindica como símbolo de sostenibilidad gastronómica.

La sopa de ajo, también conocida como sopa castellana, constituye uno de los pilares de la gastronomía tradicional española. Surgida en los hogares más modestos de Castilla, esta elaboración se convirtió en una solución práctica para aprovechar el pan duro, evitando desperdicios y garantizando una comida nutritiva con los recursos disponibles en cada casa. Su preparación básica se sustenta en tres elementos fundamentales: ajo, pan y agua. Esta trinidad de ingredientes, aparentemente simple, esconde un potencial enorme cuando se combinan correctamente.

El pan absorbe los sabores, el ajo aporta carácter y el agua se transforma en un caldo reconfortante que calienta el cuerpo y el espíritu. A lo largo de los siglos, cada región y cada familia ha desarrollado su propia interpretación, añadiendo ingredientes locales que enriquecen la receta original. Estas variaciones demuestran la versatilidad de un plato que, pese a su humildad, admite refinamientos y toques personales sin perder su identidad.

Durante su aparición en Robin Food junto a David de Jorge, el reconocido cocinero vasco reveló los ingredientes que utiliza para su particular versión de la sopa tradicional. Aceite de oliva virgen extra, entre 12 y 16 dientes de ajo, pimentón dulce, pulpa de pimiento choricero y salsa de tomate casero conforman la base aromática de su propuesta. El elemento diferenciador es el pan sopako, un tipo de pan especial para sopas muy habitual en el País Vasco pero menos conocido en otras regiones de España.

Este pan tiene una textura y densidad ideales para absorber líquidos sin deshacerse completamente, manteniendo cierta consistencia en la sopa. Para quienes no puedan conseguirlo, cualquier pan de hogaza del día anterior puede servir como alternativa válida. Un toque de cayena y agua caliente del grifo completan el listado de ingredientes. La simplicidad de estos productos demuestra que no se necesitan elementos costosos ni difíciles de encontrar para crear un plato excepcional. La clave reside en la técnica, el respeto por los tiempos de cocción y la calidad de los ingredientes básicos.

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