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PREMIOS GOYA

La fe de ‘Los domingos’ gana al ‘infierno ravero’ de ‘Sirat’

Alauda Ruiz de Azúa se lleva los Goyas más importantes en una noche en la que Óliver Laxe triunfa en categorías técnicas

La directora Alauda Ruiz de Azúa, autora de 'Los domingos', recoge su 'Goya a Mejor Dirección | Foto: Alberto Estévez

| Barcelona |

Óliver Laxe se citó ayer con el cine español, pero el cine español miró a Alauda Ruiz de Azúa. A pesar de haber seleccionado Sirat para los Oscar, los académicos premiaron Los domingos en las categorías más importantes, Mejor Película y Mejor Dirección, sumando un total de cinco ‘cabezones’. Si bien, Laxe no se fue de vacío para nada, sumando muchas categorías técnicas y artísticas y saliendo de Barcelona con nada menos que seis ‘goyas’ para viajar a Los Ángeles con la cabeza alta.

Óliver Laxe, en la alfombra roja antes del inicio de la gala.

Puntual y con un orden alterado con respecto a otros años –quizá para hacer que se hiciera un poco menos eterna que otras veces y, de hecho, acabó antes de lo esperado– la gala arrancó con sus presentadores, Rigoberta Bandini y Luis Tosar, interpretando a dúo Hoy puede ser un gran día, de Joan Manuel Serrat, primer guiño al hecho de que el acto se llevaba a cabo en Barcelona. No sería el último. El catalán, de hecho, estuvo muy presente durante toda la ceremonia.

Los nominados, arreglados y bien guapos todos ellos –aunque no tanto como el protagonista absoluto, Óliver Laxe–, ya estaban en sus asientos y todos aguardaban con ganas los primeros galardones. Rompió el hielo la categoría de Mejor Actriz de Reparto, que fue a parar a Nagore Aramburu por su trabajo en Los domingos, una de las cintas que competían por ser la gran triunfadora y que sumaba un ‘1’ a su casillero de ‘Goyas’ de la noche.

No obstante, Los domingos desapareció del escenario durante casi dos horas y medias y quien se frotaba las manos era Óliver Laxe, que veía cómo su viaje a los infiernos ‘raveros’ sumaba reconocimientos en categorías técnicas y artísticas sentado al lado de Susan Sarandon, una selección de asiento que, quizá, Laxe interpretó como un preludio del éxito final.

La actriz Susan Sarandon posa con el Goya Internacional.

Antes de llegar al desenlace, claro, llegaron los momentos de rigor. Entre ellos, el discurso de Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine, que ofreció un parlamento que tuvo cierto sabor a despedida ya que su mandato acaba en primavera y en junio hay elecciones. Méndez-Leite hizo algún guiño –también habría muchos– a las violencias del mundo antes de dar el reconocimiento de la Academia a Susan Sarandon, quien además de agradecer el honor y la invitación, hizo mención al «mundo turbulento» en el que vivimos y, de hecho, defendió «la lucidez moral» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Los diferentes ganadores respetaron casi al dedillo los tiempos de sus discursos y agradecimientos. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Silvia Pérez Cruz y Alba Flores subieron a recoger el Goya a Mejor Canción Original por Flores para Antonio, el documental sobre la relación de Alba y su padre, Antonio Flores. No se quedó atrás el Goya a Mejor Actriz Revelación, para Miriam Garlo por Sorda, donde interpreta a una madre sin audición siendo la propia actriz, hermana de la directora Eva Libertad, sorda.

Dia de Balears

Cabe destacar, por inesperado, el momento en el que Bandini le cantó a Laxe por Tomeu Penya. Sí, como lo leen. Bandini interpretó De tot cor, del cantautor de Vilafranca, como una declaración de amor del cine español y como involuntario guiño a Balears en el que ya era el Dia de les Illes.

Y ese fue todo el amor que se llevó Laxe, que triunfó en cantidad, pero no en la calidad de los premios ya que Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa, que había estado muy tranquila durante casi toda la gala, empezó a llevarse todos los Goyas de gran peso: Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actor Protagonista, Mejor Guion Adaptado, Mejor Dirección y Mejor Película. Todo en un sprint final triunfador que convirtió el filme sobre la fe religiosa de una joven, que decide hacerse monja, y el terremoto que ello produce en su familia, en la mejor película del año.

A diferencia de lo que dijo la crítica especializada, que daba a Laxe como ganador absoluto en un pronóstico que recuerda al de los meteorólogos por su precisión, el road trip metafísico de Laxe perdió, ya en domingo, frente a Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa, pero la fiesta del intenso cineasta no acaba: en dos semanas aguardan Hollywood y los Oscars.

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