Mientras Eivissa y Formentera siguen sumando récords en la llegada de turistas, la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (Fehif) vive una crisis sin precedentes tras la marcha en el último año de las dos principales cadenas hoteleras: Palladium Hotel Group y Vibra Hotels. Ambas hoteleras llevaban tiempo descontentas con el funcionamiento interno de la patronal y reclaman una mayor «profesionalización» en el seno de la federación. Unos cambios que no se han producido y que ha desembocado en su salida.
La primera cadena que anunció su marcha fue Palladium en noviembre de 2024, un día después de que la junta directiva elegida por la asamblea de la Fehif eligiera como nueva presidenta a Maria Costa, propietaria de un hostal de 20 habitaciones en la ciudad de Eivissa. Una elección considerada como continuista, ya que Costa sustituía tras seis años al frente de la patronal hotelera pitiusa a Ana Gordillo, que gestiona un hostal familiar en Sant Antoni.
La fractura en la patronal hotelera pitiusa se ha visto como una lucha entre grandes y pequeños, pero no todos lo ven así. «Yo creo que al final es un tema más bien de egos. Siempre se culpa a los grandes de querer dirigir, y nosotros precisamente jamás hemos querido dirigir sino que siempre hemos querido estar atrás, pero había que conseguir cambios que la mayoría no quería», apunta el director de Relaciones Institucionales de Palladium, José Luis Benítez.
Lo mismo piensan desde Vibra Hotels, que cuentan con 8.000 camas y 36 establecimientos en la isla de Eivissa. «El planteamiento es absurdo porque las grandes cadenas tenemos muchos medios, además de muchas obligaciones y mucho trabajo, por lo que no tenemos necesidad de hablar de grandes y pequeños, pero sí de representar el primer sector económico de la isla de forma seria», señala su CEO, Antonio Doménech. Vibra ha tardado un año en anunciar su marcha de la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera. «El año pasado trabajamos junto con otros grupos hoteleros en que la federación necesitaba una modernización, una serie de cambios. Hubo empresas que se marcharon directamente y nosotros, siguiendo el consejo de otra gente, dijimos que intentaríamos cambiarla desde dentro. Hemos asistido a todas las reuniones y a todas las oportunidades de trabajo que ha habido, pero todo continúa igual. Solo se ha cambiado la web, por lo que en noviembre comunicamos formalmente que, muy a nuestro pesar, teníamos que salir y que nos encantaría volver cuando las condiciones fuesen las apropiadas», explica Doménech.
ESTATUTOS.
Las normas de la patronal hotelera pitiusa fijan un voto para cada hotel, pero a la hora de pagar sí que se tienen en cuenta las camas de cada grupo hotelero. Unos estatutos que Vibra Hotels ha intentado cambiar sin éxito. «Nosotros tenemos 8.000 plazas legales en Eivissa, no queremos que quien tenga 20 solo represente lo mismo. Se puede hacer una media ponderada o de muchas otras maneras», señala Domènech.
«Eivissa tiene una tradición de hoteles pequeños y medianos, familiares, y hacer las cosas de esta manera ha supuesto que estos hoteles tengan mucha representatividad. Si no lo hiciéramos de esta manera, los pequeños hoteleros no tendrán ningún interés en seguir en la federación porque no tendrían ningún peso. De hecho, ninguna asociación o patronal funciona así: ninguna tienda tiene más votos por tener más estanterías o porque su negocio tenga más metros cuadrados», destaca la presidenta de la Fehif, Maria Costa. En cualquier caso, Costa explica que la decisión de cambiar los estatutos no es decisión de la junta directiva sino de la asamblea de la federación. También asegura que se le ha ofrecido a Doménech ser vicepresidente y que lo ha rechazado.
PROFESIONALIDAD.
Pero las reclamaciones de Vibra y de Palladium van más allá de la representatividad. «La necesidad de una federación fuerte es evidente. Somos el primer sector económico de la isla y no podemos funcionar como los últimos años. Las empresas cambian, se adaptan a los tiempos. No me parece muy normal que en los dos últimos mandatos estemos representados por un hotel de 47 habitaciones y un hostal de 20 que, además, tienen menos disponibilidad de tiempo», asegura el CEO de Vibra Hotels. «Considero que tiene que haber un equipo que trabaje de forma importante, no sé si tienen que ser dos, tres o cuatro o cinco personas, pero se tiene que buscar tener un observatorio de datos y asistir a todos los foros. La Federación es prácticamente inexistente», insiste Doménech.
«Es una lástima, porque nosotros lo que queríamos es que se modernizara la federación para que fuera más fuerte, simplemente. Entonces, viendo que había ese inmovilismo, que no iban a cambiar nada, decidimos irnos en su momento dejando las puertas abiertas. Nos gustaría poder volver, porque eso querría decir que las cosas han cambiado. No sé que pueden perder los pequeños hoteleros en querer profesionalizar la federación. Costa creo que puede ser una muy buena presidenta, pero debería rodearse de profesionales», añade el representante de Palladium, que ahora no forman parte de la Federación Hotelera de Mallorca.
No todos los que han abandonado la Fehif son grandes cadenas hoteleras. El pasado año también dejó la patronal Alicia Reina, del Migjorn Ibiza Suites & Spa, quien considera que la salida de Vibra Hotels «merece una lectura serena y estratégica. Hablamos del mayor grupo hotelero en número de camas de Eivissa y Formentera, una empresa que no toma decisiones a la ligera. Creo que no debe interpretarse como un hecho aislado, sino como una señal de que el sector está cuestionando si las estructuras actuales de representación responden realmente a los retos que tenemos hoy. No se trata de personas, sino de modelos, y de la necesidad de adaptarlos a un contexto turístico cada vez más complejo».
TRANSFORMACIÓN.
Alicia Reina, que es presidenta en Balears de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH), señala que el sector turístico «se enfrenta hoy a desafíos muy complejos (sostenibilidad, vivienda, talento, presión regulatoria) que exigen capacidad de adaptación, escucha activa y visión a medio y largo plazo». En este sentido, destaca que la industria turística «atraviesa un momento de profunda transformación, lo que exige estructuras ágiles, profesionalizadas y con capacidad real de interlocución. Por ello, cuando esa adaptación no se produce al ritmo que el sector necesita, como es el caso, se genera una sensación de desconexión y desapego que conviene analizar con serenidad y a la que hay que dar respuesta».
INFLUENCIA.
Muchas voces critican que la Fehif ha perdido influencia en los últimos años, un extremo que Maria Costa, su presidenta, niega. «Hemos llevado a cabo un acuerdo con el Consell d’Eivissa pionero por el que se han eliminado las 9.000 plazas que había en la bolsa turística en pro de un turismo más sostenible y equilibrado», destaca la presidenta de la Fehif. Para José Luis Benítez, de Palladium, «Fomento del Turismo de Eivissa quizás es esa federación que tiene ese peso en Eivissa que puede tener la federación en Mallorca. Esa distancia es la que nosotros veíamos que se estaba perdiendo, y creo que la Federación Hotelera de Eivissa tiene que ser un lobby muy fuerte porque para eso tiene ese gran peso».
En este sentido, Alicia Reina no cree que el debate deba centrarse «en quién es más influyente, sino en qué organizaciones están siendo más útiles y aportan mayor valor a efectos de canalizar la diversidad real del sector y atender sus necesidades. El turismo necesita espacios de diálogo eficaces, que sumen a grandes grupos, medianas empresas y pequeños operadores. La clave no es sustituir unas entidades por otras, sino fortalecer la cooperación y la capacidad de generar consensos».
Reina, no obstante, considera que la Fehif «sigue siendo necesaria, si sabe reaccionar, como espacio de interlocución colectiva. Su papel futuro dependerá en gran medida de su capacidad de leer el momento actual, tomar nota de las señales que el propio sector está enviando, y adaptarse con rapidez, profesionalidad y determinación a los retos actuales a los que se enfrenta nuestra industria». Para la presidenta en Balears de la Asociación Española de Directores de Hotel, «la salida de grupos de peso debería servir como un estímulo para revisar sus estructuras, reforzar la profesionalización y actualizar los modelos de representación. En un contexto tan exigente como el actual, las organizaciones sectoriales deben ser especialmente ágiles, útiles y capaces de generar consensos amplios. El sector necesita entidades que evolucionen al ritmo de los retos y desafíos a los que nos enfrentamos».
El director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, señala que la situación de «división» en la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera, «que es la más importante que tenemos en la isla, no es positivo para la isla. Vamos a ver si acaban reconduciendo la situación entre ellos, porque aún tengo la esperanza de que se sienten y se entiendan porque por separado somos más débiles». Para Juan Miguel Costa, «lo ideal para el sector turístico es que tengamos una federación hotelera fuerte y esto solo se consigue teniendo involucrados a todos los actores, sobre todo a estos grandes porque Palladium y Vibra tienen un porcentaje muy grande».