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Molinos Etiquetes Adhesives transmite la esencia del vino

La empresa cuenta con más de 100 años de historia. Empezó dando servicio a la industria del calzado en Inca, ahora se ha reinventado y ha trasladado sus instalaciones al Polígono de Marratxí

Hacen todo tipo de etiquetas desde vino hasta detergentes | Foto: Aina Ambrosio

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Las etiquetas adhesivas es un elemento que suele pasar desapercibido, pero que a la vez pueden llegar a marcar la diferencia. Molinos Etiquetes Adhesives se dedica a que todos los productos puedan diferenciarse y destacar sobre el resto. La empresa se dedica, desde hace más de 100 años, a elaborar etiquetas adhesivas para cualquier tipo de producto, desde botellas de vino hasta productos de limpieza. José Luis Molinos fundó en 1925 la empresa en Inca para dar servicio a la industria del calzado, «en ese entonces era una industria gráfica más, que hacía cajas, papel para embolsar, todo lo que necesitaban las fábricas de zapatos para vender y exportar sus productos», explica su actual propietario, Carlos Panizo.

Tiempo más tarde, el hijo de José Luis Molinos, Rafael Luis Martorell, continuó con la empresa, que seguía siendo una industria gráfica orientada al zapato. Aunque, poco a poco la industria del calzado en Inca empezó a ir a menos y por ello, Rafael Luis Martorell optó por reinventarse. En ese entonces se implantó la obligatoriedad de poner las pegatinas transparentes en el calzado identificando el material que se utilizaba, por lo que Rafael Luis Martorell vio esa necesidad y empezó a elaborar las etiquetas. «En este momento fue cuando se adentró en el mundo de los adhesivos», confiesa Panizo.

A raíz del declive del calzado a finales de los años 80 y del crecimiento de los productos gourmet, como el vino mallorquín o el aceite, Rafael Luis Martorell empezó a elaborar las etiquetas para las botellas de vino y, de este modo, reorientó su producción. Por lo que, poco a poco la producción clásica de artes gráficas generalista fue disminuyendo, aunque la producción de etiquetas para el vino fue en aumento. Ya en 2017 la empresa estaba totalmente orientada hacia la etiqueta y fue el momento en que Carlos Panizo compró la empresa a Rafael Luis Martorell, «en ese momento había un 10% de la producción clásica que dejé que se fuera muriendo porque no tenía rentabilidad y entonces nos dedicamos al 100% a etiquetas autoadhesivas en bobinas. Se venden a empresas que pegan sus etiquetas en máquinas, es un negocio business to business, no al consumidor final», explica Panizo.

Carlos Panizo es el actual dueño de la empresa.

La empresa, que mantenía su fábrica en Inca, fue creciendo de forma moderada hasta llegar a tener un problema de espacio, «compramos una máquina digital y una máquina para troquelar, y en ese momento nos empezó a faltar espacio porque estábamos en el sótano del local donde se fundó la empresa», cuenta el propietario. Por dicho motivo, en septiembre de 2025 se trasladaron a una nave en el polígono de Marratxí.

Las etiquetas que elaboran son, en su mayoría, para vino, aunque también elaboran para otros productos como aceite, licores, detergentes, cosmética, entre otros. «El 95% de las etiquetas que elaboramos son para productos mallorquines». El 60% de las etiquetas que elaboran son para vino, el 10% son de productos de cosmética, body care y home care, otro 10% es de productos gourmet en los que se les incluye la miel o la mermelada, y el 20% restante es de aceite. Las etiquetas pueden llegar a tener muchos acabados, «primero se tienen que imprimir y luego vienen lo que se les llama los acabados que consisten en barnices, relieves, estampaciones o golpes. No todas las etiquetas tienen todos los acabados, aunque si que la mayoría tienen relieve». Para imprimir, Molinos Etiquetas cuenta con dos máquinas diferentes, de las cuales una de ellas es digital. Una etiqueta puede pasar hasta por cuatro máquinas. «Las etiquetas tienen que tener como una chispa, algo que destaque y llame la atención. Si no sabes qué vino quieres comprar eliges el que más te gusta, el que te parece que es más bonito», confiesa Panizo.

El propietario compara su labor con la de un sastre «nosotros somos como un sastre al que le dan el patrón, el hilo, el tejido, los botones y nos dicen hágame este traje, por lo que nosotros no inventamos nada, nosotros lo que hacemos es coser, confeccionar y entregarle el traje a media a ese señor». Molinos Etiquetes Adhesives entrega únicamente al cliente el rollo de las etiquetas ya elaboradas y el cliente es el que se dedica a pegarlas a las botellas o al respectivo producto, «lo que nosotros queremos es que cada bodeguero o cada cliente tenga las etiquetas hechas como a él le gustan». Panizo cuenta que ahora se ha puesto de moda que algunas etiquetas sean cuadros de pintores conocidos y admite que «durante el proceso de producción nosotros necesitamos que venga alguien a darnos el visto bueno de esa producción porque la reproducción de un cuadro en una pantalla de ordenador a la que sale en papel con la técnica de impresión que utilizamos varía, por eso solo se hacen bajo la supervisión del cliente».

Cuentan con cuatro máquinas imprimir y acabar las etiquetas.

Una botella de vino lleva, normalmente, dos etiquetas: la frontal, donde se muestra el producto, la marca y la impresión, y la contra, en la que aparece toda la información legal y oficial. Aunque, en ocasiones también se pone un sello redondo que puede ser la numeración ecológica, la denominación de origen o si han ganado algún premio. Otro tipo de etiqueta es la envolvente que es una única etiqueta que envuelve toda la botella y lleva toda la información. «Aunque parece que solo debe haber un tipo de etiquetas, hay más de 25 tipos de botellas y cada una de ellas es diferente, además de que hay más de 300 formas de cortar la etiqueta».

Por otro lado, también hay diferentes tipos de papel, cada uno con una calidad distinta. «Hay más de 80 referencias distintas y tienes que mezclar el papel soporte con los tipos de adhesivos». No obstante, las etiquetas que ya están pegadas a las botellas, si se conservan bien, pueden durar entre 20 y 25 años. Panizo explica que «en cuanto a etiquetas de calidad no tenemos competencia en Balears, pero en pegatinas cualquiera puede hacer. Si tú haces 100 botellas de vino porque tienes una viña, puedes conseguirlas en muchos sitios, pero si tienes 50.000 botellas o las compras en Molinos o las compras en la Península, porque ahí si que tenemos competencia, lógicamente».

El equipo de Molinos Etiquetes Adhesives está compuesto por ocho personas y «nuestras etiquetas son de mucha calidad, cuidamos mucho el detalle y son etiquetas de alto valor añadido», confiesa. Además, está auditada, puesto que cuentan con la ISO 9001, un sello de calidad que garantiza que todo lo que hacen está enfocado a la satisfacción del cliente. «Por ejemplo, si tú cometes un error tienes que documentarlo y tienes que poner un plan de mejora. En general, todos lo hacemos, pero aquí te lo exigen por escrito y una vez al año tenemos una auditoría que nos pide todos los documentos, desde la parte legal hasta cómo valoramos a nuestros proveedores o qué opinan los clientes de nosotros».

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