El Govern balear teme que la «suicida» política arancelaria del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, suponga a «medio plazo» la recesión de la economía europea y afecte de manera directa a la llegada de turistas alemanes y británicos a las Islas Baleares.
El portavoz del Ejecutivo, Antoni Costa, ha pedido al Gobierno central una acción coordinada con todas las comunidades autónomas para hacer frente a los negativos efectos de esta «locura» que supone esta política arancelaria.
Según ha anunciado, la presidenta balear, Marga Prohens, se reunirá la próxima semana en Palma con el sector empresarial balear para analizar esta crítica situación y plantear propuestas para hacer frente a esta coyuntura. Costa ha respondido a los periodistas que este incremento de aranceles no afectará por ahora a la subida del Impuesto del Turismo Sostenible (ITS) que prevé aplicar el Ejecutivo autonómico.
Porque la remota idea de industrializar en la medida de lo posible las Islas en vez de depender del turismo de borracha ya si tal, ¿no? En fin. Si no es una cosa es otra con tal de que los queridos empresarios suban precios. Si no es por Israel-Palestina es por Rusia-Ucrania y ahora ni unos ni otros, EE.UU. Quiniela para saber qué será el próximo motivo.