Pere Salvà, catedrático jubilado de Geografia Humana en la UIB, fue el autor del estudio Els efectes de la transició demogràfica illenca sobre el territori: el marc de l’emigració a les Illes Balears entre 1878 i 1955. Los datos estadísticos de ese estudio no necesitan actualización, pues documentan, en ese período, la evolución de la población de hecho de Baleares las tasas brutas de natalidad y mortalidad, las tasas medias de crecimiento natural y la evolución del balance migratorio intercensal.
Precisamente, en este último aspecto, esos datos señalan que, en el período concreto 1878-1920, el balance o saldo migratorio de las Islas fue negativo, concretamente en 48.875 personas. Es decir, la diferencia entre las entradas y salidas de individuos en Baleares entre 1878 y 1920 fue de casi 50.000 personas en favor de las salidas.
El propio Pere Salvà explica que «los motivos principales de la emigración balear entre 1878 y 1920 eran principalmente económicos. En esa época, la natalidad de Baleares era relativamente alta y la mortalidad había bajado gracias a la desaparición de las grandes epidemias. Aun así, se producía un gran proceso emigratorio. Había dos tipos de emigración. La mayoritaria era laboral, de auténtica subsistencia, y normalmente contaba con contactos, que podían ser familiares que habían llegado antes, o una red de acogida en el punto de destino. De manera minoritaria, había una emigración por parte de personas con una situación económica más acomodada que salía de las Islas para invertir o comprar fincas».
Salvà indica que «los principales destinos de emigración eran americanos: Argentina, Uruguay, Cuba, Puerto Rico y República Dominicana. En menor medida, también había emigración hacia la cercana Argelia. Para el transporte a América, los emigrantes de las Islas podían aprovechar los barcos que regresaban al Nuevo Continente tras dejar sus mercancías en Europa».
¿Quiénes eran los que marchaban? El geógrafo apunta que «normalmente, eran los cabezas de familia y emigraban con la idea de regresar tras un tiempo, como mínimo unos años. Si no era posible, intentaban la reunificación familiar. También emigraban muchos jóvenes que todavía no habían formado una familia, igualmente por pura subsistencia, aunque a veces el motivo era librarse del servicio militar. Al final, muchos de ellos formaron una familia en el lugar de destino y ya no se movieron de allí. Al igual que en la actualidad, numerosos emigrantes creían que encontrarían Jauja y no fue así».
La década más crítica del período mencionado fue la de 1888-1897, cuando el saldo migratorio de Baleares fue negativo en 27.042 personas, lo que representó casi el 10 % de la población de las Islas en ese momento. Todos los balances migratorios entre 1878 y 1920 fueron negativos y no fue hasta la década 1921-1930 en que se registró un saldo positivo, de 5.907 personas. Entre 1931 y 1940, la recuperación fue espectacular, con 26.012 personas de balance positivo, pero, tras la Guerra Civil, en la década 1941-1950, el saldo volvió a ser negativo, de 1.814 personas.
En las conclusiones del estudio, Pere Salvà apunta que «con un notable descenso de la mortalidad en las Islas, el crecimiento natural de finales del siglo XIX y principios del XX crea un importante excedente demográfico que fue superior a las posibilidades de absorción del mismo por parte de la economía insular a causa de sus recursos naturales limitados. Esta situación provocó una fuerte presión demográfica sobre el territorio de las Islas y la problemática creada tenía casi una única salida, que fue una fuerte emigración a la búsqueda de trabajo y medios de subsistencia fuera del espacio de Baleares. La tendencia no cambió hasta la segunda mitad del siglo XX».
Mr. Robot1888-1920 todavía faltaba para el Caudillo y la fachosfera. No mezcles tortas con merinas. Siempre cambiando el curso de la historia! No sabéis hacer nada más está gente sanchista, que bulos y fachosfera?