De los orígenes de la Sección Femenina en las Islas durante el primer franquismo –y del protagonismo cambiante que tuvo hasta los últimos años–; también, de los orígenes del feminismo en la década de los setenta –el que representaron las mujeres de la órbita del PCE y también las aportaciones de grupos como el Colectivo Pelvis, que, de la mano de Leonor Taboada, trajeron a Balears desde los Estados Unidos las teorías sobre el autonocimiento del cuerpo; del doble papel, represivo y social, de las organizaciones religiosas; de cómo el régimen intento crear, a través del cine, una imagen de mujer complaciente y madre; de la irrupción femenina en mundo laboral; del protagonismo de las mujeres en el sector industrial de Mallorca –que ya se había iniciado en los años 20– y del uso de leyes como la de «vagos y maleantes» para abordar la prostitución.
De todo eso –y de otras cuestiones relativas al género– se habló este viernes en un seminario de la UIB sobre franquismo que se centró en el papel de la mujer. Cuatro historiadoras, dos de Balears y otras dos de Catalunya, presentaron sus comunicaciones, que parten de otras tantas tesis doctorales: Marina Castillo, Mercé Ginard, María Mayayo y Layla Dworkin. Este seminario, coordinado por David Ginard, profesor titular de Departamento de Ciencias Históricas y Teoría de las Artes de la UIB, coincide con el 50 aniversario de la muerte de Franco.
«El franquismo mantuvo a las mujeres en una minoría de edad permanente y, a la vez, fueron víctimas y agentes de la represión», afirmó Castillo, que recordó que la última delegada en Balears de la Sección Femenina –Antònia Llinás– ocupó este puesto hasta 1977.
La Sección Femenina fue la guardiana de las esencias de lo que, para el régimen franquista, debía ser la mujer. Fue la historiadora Mercè Ginard la que intentó explicar cómo el régimen se sirvió del cine para transmitir su mensaje.
Las mujeres eran madres, esposas y, en ocasiones se utilizaba un doble simbolismo, el de madre y patria». Ginard se refirió a Locura de Amor, la que presenta «loca de amor» por su marido, Felipe, a la reina Juana de Castilla.
Esa película, en la que una actriz familiarmente relacionada con Mallorca tiene un papel, Sara Montiel, reúne todos los ingredientes que marcaban lo que debía ser la mujer. Aurora Bautista se pasa toda a película llorando de amor, «y no como reina sino como mujer».
Maria Mayayo se centró en represión des las mujeres y en la prostitución, incluida en la llamada «ley de vagos y maleantes» y utilizada para tratar a «mujeres descarriadas» o «incómodas».
Las mujeres, y de esa parte se ocupó Layla Dworkim, tuvieron un relevante papel en la industria textil y del calzado ya antes de la II República. El Fuero del Trabajo prohibía trabajar a las mujeres casadas. «Pero las mujeres pobres siempre trabajan y siguieron trabajando», precisó. Y eso llevo a invisibilizarlas y a generar una doble jornada sin salario o salario indigno.
Primos hermanos..