El domingo 2 de noviembre, Irene Nuviala se llevó un gran susto cuando su perra, Elva, fue atacada por un perro de raza American Bully mientras paseaba por la calle Aníbal en Santa Catalina. A las 6:40 de la mañana, lo que parecía una rutina diaria antes de ir a trabajar, se transformó en una pesadilla cuando un perro, sin bozal y suelto, se abalanzó sobre su mascota.
«Vi al perro venir hacia nosotras, fue directo a por Elva. La acorraló contra la pared y le mordió en el cuello. Intenté separarlos, pero el perro me golpeó en las rodillas y caí al suelo. Nadie se acercó a ayudarme», recuerda Irene, visiblemente afectada. Fue en ese momento cuando el dueño del perro llegó al lugar. «Lo único que hizo fue coger a su perro en brazos mientras mi perra seguía colgando de su boca. No sé cómo conseguí soltarla», añade con incredulidad.
«El dueño ni siquiera intentó ayudarme, no hizo nada. Creo que lo que me dijo sobre que se escapó de casa es mentira. Estaba excusándose porque iba sin bozal y es de raza peligrosa», subraya Irene. A pesar de que acordaron una cita para hablar del incidente, el responsable nunca se presentó. «Cuando le pregunté si su perro tenía seguro, dejó de contestar y ya no volvió a responder a mis mensajes. Llamé a su número, pero no respondió», afirma la afectada.
Heridas físicas y emocionales
Elva, la perra de Irene, sufrió heridas graves durante el ataque. Tras encontrarla cubierta de sangre en su casa, Irene la llevó de urgencia al hospital veterinario Anicura Aragó. Allí confirmaron que la herida en su cuello era profunda y requirió varios puntos de sutura, además de grapas en la cabeza. «Fue un milagro que no muriera, no la mató porque Dios no quiso», confiesa Irene, quien también sufrió contusiones en las rodillas durante el forcejeo con el perro agresor. Debido a sus heridas, Irene se encuentra de baja laboral, ya que trabaja como conductora en la EMT.
«Mi perra estuvo al borde de la muerte. Lo que me ocurrió no solo ha afectado a Elva, sino que también me ha dejado secuelas físicas», lamenta Irene, quien exige justicia y que el dueño del perro se haga responsable tanto de los daños causados a su mascota como de los gastos médicos y su baja laboral. «Los daños que ha causado no solo son físicos, también emocionales. Mi perra sufrió mucho, y yo también», concluye la vecina de Santa Catalina.
Denuncias y búsqueda del responsable
Tras lo sucedido, Irene no dudó en presentar denuncia ante la Policía Local. Irene continúa con la búsqueda del responsable, apoyada por los vecinos del barrio. «Toda la zona está hablando del perro. Ya han reconocido al dueño, pero aún no sabemos dónde está. Estamos esperando que se haga justicia», añade.
El caso sigue abierto, y mientras Elva se recupera lentamente en casa, Irene no pierde la esperanza de que el dueño del perro agresor sea identificado y pague por los daños causados a su perra y a ella misma.
No tener licencia, no tener seguro que no tenga el chip por llevarlo suelto sin bozal más los daños hechos a esta perra si esto es así la broma a este irresponsables le puede salir alrededor de 15000 euros me dirijo a la dueña cojete un abogado