Casi un 20 % de los menores de 25 años en España considera que los años de la dictadura fueron «buenos o muy buenos» a pesar de no haber vivido aquella época, que se idealiza a pesar de la represión y la falta de libertades, según los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Desde hace años se repite que en los institutos apenas se enseña esta etapa oscura, pero... ¿realmente es así?
«Es un mantra muy extendido, pero no es verdad porque se enseña en 4º de ESO y en 1º y 2º de Bachillerato. En el primer caso, es cierto que se ve superficialmente por falta de tiempo, pero no así en los otros dos casos», dice el profesor de Historia del IES Emili Darder, Tomeu Salvà, que lleva 30 años dando clases. «Cuando explicas algo de historia, que es la verdad consensuada, te lo niegan. Igual que con las vacunas. Explicas ante alumnos que creen que eres un mentiroso», lamenta.
«Vienen con ideas preconcebidas aprendidas en casa; ahí es donde hay mucha parte de la responsabilidad. Y también se suman los bulos que puedan ver en redes, que en cualquier caso hacen un trabajo en un campo ya labrado porque existe un franquismo dormido al cual ya no le da vergüenza manifestarse públicamente. Y me refiero a los que tienen mi edad», señala.
Los datos, de hecho, avalan su percepción: entre los mayores de 65 años, la valoración positiva del franquismo alcanza el 35-40 %. Son los que vivieron los beneficios del fin de la autarquía, los progresos que trajo el turismo y el aperturismo logrado por la oposición antifranquista y la geopolítica.
«La desafección política por unos políticos que cada vez representan menos o la crisis de la vivienda, además de una clara falta de pensamiento crítico y reflexivo, facilitan la idealización y creer que en un tiempo pasado se vivía mejor», explica Gabriel Barceló, del Grup d’Estudis d’Història de l’Educació de la Universitat de les Illes Balears (UIB).
«La falta de un relato oficial, ya desde la mal llamada Transición, bastante contundente sobre los crímenes del franquismo facilita que se perpetúen visiones nostálgicas y revisionistas de lo que fue la dictadura», añade el doctor en Educación, que reclama explicar más y mejor cómo se vivió la dictadura. Y propone extender lo que ya hacen algunos docentes: poner a los estudiantes en contacto directo con elementos cercanos que evoquen esa época.
No obstante, y a pesar de los datos expuestos, Barceló recuerda que hay otro sector juvenil que rechaza el autoritarismo y defiende la democracia. «Muchos empiezan a despertar hartos de oír a compañeros hablar favor de Franco o del machismo», añade Salvà sobre el comportamiento que está observando en los últimos años entre sus alumnos.
MargarethaHa tenido un lapsus, con Franco España llegó a ser la 8ª potencia económica del mundo, no la tercera. Ahora es la 12ª.