Después de los cuatro días de huelga médica, en representación del Colegio de Médicos de las Islas Baleares (COMIB), Carles Recasens, analiza y contextualiza el resultado de años de malestar y desbordamiento en el colectivo. La «gota que colmó el vaso» fue la propuesta de un borrador de Estatuto Marco para las condiciones laborales, que, según explica, aunque buscaba actualizarse tras más de veinte años, no ha logrado satisfacer las expectativas de los profesionales.
¿Cómo describiría el origen y la magnitud de esta huelga nacional de médicos?
—Esta huelga se lleva gestando varios años en el colectivo por una sensación de malestar y desbordamiento. Ha habido una eclosión ante un proyecto del Ministerio de Sanidad que pone encima de la mesa unas nuevas condiciones laborales, que llevaban veinticinco años sin revisarse. Sin embargo, la revisión actual ha sido la gota que ha colmado el vaso. Lejos de resolver, ahonda más en el abuso que se lleva a cabo desde la administración y que nuestro colectivo ha permitido, con silencio y pasividad. Pero ahora el colectivo, de forma unánime, se ha alzado liderado por las confederaciones sindicales.
En esta revisión, ¿Qué es lo que consideran que aún muestra carencias?
—Se revisan aspectos como la compatibilidad, la libertad de elección, la visión que tienen del residente, se revisan las jornadas de trabajo, se pone encima de la mesa las guardias de 24 horas. Hay un compromiso verbal, pero después no reflejado en ningún documento, que es lo importante. Este documento lo que sienta son las bases de las condiciones laborales que van a perdurar en estas próximas décadas. Aspectos como la compatibilidad, ya no solo la público-privada, sino en poder compaginar la vida profesional con personal. Ahí es donde ha encontrado una oposición directa en cuanto al tema de las horas de jornadas laborales.
¿Qué observa el colectivo en cuanto a las horas de jornada laboral?
—El colectivo médico ve que el discurso de una parte del gobierno va en una línea de trabajar cada vez menos horas, menos días a la semana, pero con la excepción del médico, que es quien tiene que sostener los hospitales abiertos 24 horas al día, 7 días a la semana, con turnos de guardias que, en este escenario en el que propone el gobierno, supondría unas implicaciones catastróficas porque es incompatible. Necesitaríamos una cantidad de médicos que no hay. Con lo cual, son promesas que hace la ministra, pero la realidad que se vive en los hospitales, en los centros de salud se han convertido en trituradoras de médicos. Entendemos que el colectivo se alce y que grite hasta que esta ministra nos escuche.
¿Qué esperan que incluya?
—Esperamos que sea fiel a la realidad de la sanidad pública. No todas las categorías son iguales, no todas tienen la misma responsabilidad, la misma carga de trabajo, y esto el borrador tiene que reflejarlo. De ahí que los sindicatos planteen crear la categoría A1+. Además de ser moderno y crear las bases para un sistema sanitario robusto y justo. Y justo no quiere decir lo mismo para todos.
En Baleares uno de los problemas es la fidelización de médicos. ¿Qué debería contemplar el texto para solventar esta situación?
—Entendemos que el Estatuto Marco no es una varita mágica, pero sí que sienta las bases a nivel de las autonomías, no solo de Baleares, sino de cualquier entidad pública, para que puedan contratar, gestionar, y tener mayor capacidad para poder fidelizar profesionales. Lo vemos como una oportunidad para afianzar y reforzar este sistema sanitario público. No solo va de médicos, sino de toda la población del país.
¿Cómo contemplan la falta de médicos que emigran del país?
—Esto tiene que ver con el actual sistema de formación de médicos, el sistema MIR, el único de formación reconocido y legal en España. En esta situación de jubilaciones masivas y de previsión de falta de médicos, no se tomaron medidas en su momento, como incrementar la capacidad formativa del MIR, y nos hemos encontrado en un cuello de botella. Pueden abrir muchas facultades de medicina, pero si no se abre la capacidad formativa del MIR seguiremos con los mismos problemas. La solución a esto ha sido cortoplacista: abrir el país a médicos formados en el extranjero, y potenciar ese sistema de convalidación de títulos.
¿Qué papel juegan el Colegio de Médicos, sindicatos y profesionales en la mesa de diálogo?
—Esperamos una escucha y que la ministra se quite la chaqueta de política y de prejuicios y tenga la inteligencia de hacer un análisis del escenario actual y sea coherente y honesta. Y si lo es se sentará y hablará a las personas y a las entidades que saben de salud y que conocen la realidad, no solo de un hospital, sino de todo el territorio español, que es muy heterogénea
¿Qué tres o cuatro prioridades imprescindibles deben incluirse?
—Un trato hacia el médico justo. Cuando uno mira a Europa es evidente que hay un tema de respeto, de liderazgo. Hay un asunto retributivo que es incuestionable. Cuando uno sale de España y mira a Europa, observa que el sistema sanitario español está desangrando a los profesionales. Y en otros países les protegen y les cuidan tanto en su vida profesional como familiar. Lejos de hacer esto, el Ministerio de Sanidad ha iniciado una cruzada contra el colectivo médico. El Ministerio tiene que cambiar el relato y sumarse al colectivo médico. La vía del enfrentamiento lo único que hace es deteriorar el sistema y al colectivo. El médico anhela poder seguir trabajando en la sanidad pública, pero si este maltrato persiste y perdura, el médico buscará mejores alternativas.
¿Qué mensaje trasladaría a los ciudadanos después de que toda esta semana se hayan cancelado miles de consultas?
Aunque se hayan cancelado muchas consultas, muchos quirófanos, que la población tenga claro que toda esta movilización la hacemos para poder mantener y asegurar un sistema sanitario público fuerte y robusto. La población tiene que saber que el colectivo médico se movilizó en masa en el 2020, cuando hubo la pandemia, y dio un paso hacia adelante a pesar del miedo, para poder garantizar que la población estuviera protegida, a pesar de lo que eso implicara que murieran y fallecieran médicos. A día de hoy estamos haciendo lo mismo. Vamos a dar los pasos que hagan falta para poder garantizar nuestra sanidad pública. Lo haremos por un tema de justicia y por un tema de responsabilidad no solo con el paciente, sino con el sistema sanitario público para que siga siendo viable.
MARGALIDA RIERAY por último, creo que las derivaciones a la privada para aligerar listas de espera o en cirugías muy urgentes no me parece mal, pero lo que está pasando en Madrid y en muchos sitios donde se está dejando a la Sanidad Pública en precario para favorecer a la privada. Me parece inconcebible que alguien quiera dejar a la Sanidad o a las Universidades Públicas en sus mínimos. Es darse un tiro en el pie porque la vida da muchas vueltas a nivel económico u de otra índole, cosas que piensas que solo les ocurren a otros, pero ocurren y entonces qué…