Los juegos de azar movilizaron 665 millones de euros en Baleares durante 2024, resultando en un margen para los operadores de 278 millones, según datos del Consejo Empresarial del Juego (Cejuego), que esta semana ha difundido su anuario de 2024. La primera cifra es la suma de las cantidades jugadas y la segunda, el llamado ‘juego real’: el ingreso neto que queda para las empresas una vez descontados los premios y antes de aplicar impuestos. Es decir, la diferencia entre las cantidades con las que los clientes comienzan a jugar y con las que acaban.
La mayor parte del dinero que se puso en circulación corresponde al segmento presencial privado, donde se jugaron 391 millones de euros; otros 197 millones en Loterías y Apuestas del Estado y 77 millones en la ONCE.
El margen más elevado se lo lleva la sociedad estatal, que ingresó 80 millones. La Lotería Nacional generó 102 millones en ventas (la mitad se producen en Navidad) y repartió en premios 68 millones. Aumentaron las ventas de loterías primitivas (incluido el Joker, Euromillones, Bonoloto y otros juegos), hasta 91 millones. Por su parte, las ventas de la ONCE en Baleares ascendieron a 76,7 millones, de los que 41,6 millones se repartieron en premios.
Juego privado
Dentro de los juegos privados, el grupo más importante lo conforman las máquinas B (comúnmente llamadas tragaperras) instaladas en bares, restaurantes y otros establecimientos de hostelería. Cada local puede contar con un máximo de dos máquinas, y en Baleares hay unas 3.000 de ellas. Se introdujeron en estas máquinas 195 millones de euros en 2024, lo que, descontada la parte que los clientes recuperaron en premios, generó 59 millones de euros a las empresas.
Mientras, los tres casinos de Balears ingresaron 14,8 millones de euros, de los que 7,1 millones proceden de mesas y 6,5 millones, de máquinas. La bajada en el número de visitas (147.605) se vio compensada por un aumento en el gasto (100,4 euros por visita). Los salones de juegos ingresaron 31 millones.
En paralelo, el juego del bingo generó 30,2 millones de euros en ventas, de los que repartió 21,2 millones en premios, dejando una cifra de juego real para los operadores de 9,1 millones. Los salones de bingo también ingresaron otros 6 millones de euros gracias a máquinas.
En apuestas, se jugaron 42 millones de euros con un margen para los operadores de 8,4 millones; la cantidad apostada por habitante se situó en los 6,8 euros. Las apuestas del Circuito Balear del Trote superó ligeramente su cifra del año pasado (2,17 millones) dejando unos ingresos que rondan el millón de euros; y, por último, el juego online generó 41 millones de margen.