El modelo lingüístico en la educación de Balears está pendiente del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo. Ambos órganos tienen que resolver recursos contra la normativa en vigor con la posibilidad de que ambos órganos dicten pronunciamientos contradictorios o de encaje complicado entre ellos. La Sala de lo Contencioso del Supremo ha admitido a trámite el recurso de unos padres contra el modelo lingüístico del colegio de su hijo, una reclamación que fue desestimada en 2024 por el Tribunal Superior.
El Alto Tribunal considera que el asunto tiene interés suficiente como para que intervenga y en un auto concreta que tendrá que decidir por un lado si es posible que los centros escolares de Balears puedan aprobar proyectos lingüísticos que no contemplen el castellano como lengua vehicular para impartir docencia y, en segundo lugar si es aceptable que la respuesta a los padres que «quieran que a sus hijos se les garantice una educación en ambas lenguas cooficiales, se limite a ofrecerles una cambio de centro que colme sus preferencias idiomáticas».
En torno a Catalunya existen varias sentencias que se han pronunciado en esa dirección y que se limitan a anular el proyecto educativo de cada centro, no la normativa global. La Sala del Supremo, en cualquier caso, ha dictado varias sentencias que cuestionan el uso del catalán en distintos ámbitos y en varias comunidades autónomas.
Ocurre que el Supremo puede resolver antes de que el Constitucional lo haga y tiene que hacerlo ni más ni menos que sobre la Ley de Educación y el modelo. La normativa aprobada en 2022 fue recurrida por Vox y ese recurso fue admitido a trámite y está pendiente todavía de sentencia. De hecho, el grueso de lo que cuestiona el partido es la validez del modelo lingüístico que permite libertad a los centros sin más límite que el que, al menos el 25 por ciento del horario lectivo debe impartirse en catalán.
Un escenario posible es que el Supremo declare vulnerado los derechos de ese padre y que luego el Constitucional valide la normativa o que haya que ejecutar una sentencia firme. En el caso de que el Constitucional se pronuncie antes, su criterio marcará necesariamente la vía a la interpretación del Supremo, lo que evitaría esa posible incertidumbre legal.
A ses Illes Balears sa llengua pròpia és es català. És sa llengua que ha estat present as territori des de fa segles i que ha evolucionat amb trets propis a cada illa, donant lloc a: es mallorquí, menorquí, eivissenc i formenterer. Aquestes formes de parlar, xerrar o rallar ( com li vulguis dir) no són llengües diferents, sinó varietats des mateix català, igual com passa amb es valencià o es català central. El català és sa llengua amb què molta gent ha après a parlar, a estimar es puesto on viu i a relacionar-se. És sa llengua de sa vida quotidiana, de sa cultura popular, i de ses tradicions. Defensar que a Balears xerram català no és anar contra ningú, sinó reconèixer una realitat històrica, cultural i social. Respectar sa llengua pròpia és respectar sa identitat del territori i garantir que ses futures generacions puguin continuar xerrant-la amb normalitat i orgull.