La plataforma de movilidad Bolt, la gran competidora de Uber y Cabify en servicios de VTC en España, está planeando entrar en Baleares. La compañía de origen estonio ya ha iniciado movimientos para introducirse en las Islas y la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) que obliga al Govern a atender las 600 peticiones de licencia denegadas a Moove Cars la pasada legislatura se ve como el giro de acontecimientos necesario para acabar de abrir esa puerta.
La Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT), integrada en CAEB y presidida por Rafael Roig, ha confirmado a este rotativo que Bolt ya se ha puesto en contacto con la patronal para explorar las posibilidades de llevar su flota al Archipiélago. Este entraría en los planes de expansión de la compañía, con una fuerte implantación en Madrid y zonas turísticas de Costa del Sol y conocida por impulsar habitualmente interesantes promociones para sus usuarios.
Amparadas por el avance favorable de la jurisprudencia comunitaria europea, Bolt tiene a las Islas como uno de los destinos de expansión preferentes en los próximos años, orientando su actividad a los meses de temporada alta para dar respuesta a los altos picos de demanda que, a su juicio, no están bien atendidos. El mismo estudio de mercado que llevó a Uber a introducirse en la comunidad en 2023.
En el caso de Cabify, la patronal no ha mantenido contactos ni tiene constancia de que haya intereses por parte de esta compañía para expandirse a las Islas. Sin embargo, Ares Capital -empresa radicada en España y una de los principales proveedores de licencias de Cabify, al igual que Moove Cars lo es para Uber- sí que ha solicitado plazas temporales de VTC en Baleares, lo que es visto como un movimiento previo a la posible llegada de Cabify. La empresa, contactada por este rotativo, no ha querido confirmar ni desmentir este interés.
En todo caso, el hecho de que Bolt y Cabify estén moviendo hilos para entrar en las Islas justifica los temores de los sectores del taxi y del transporte discrecional por la posible avalancha de peticiones que puede seguir a la sentencia del TSJB. Esta señalaba que el ratio de licencias fijado por el Govern no estaba plenamente justificado, sino que se aplicó de forma automática y sin aportar «razones imperiosas de interés general» como la buena gestión del transporte, el tráfico, el espacio público o la protección del medio ambiente.
Por lo pronto, el Govern ya ha precisado que la resolución judicial «obliga a tramitar de nuevo las solicitudes de las licencias, no a otorgarlas». Considera que dicha resolución es «injusta» para el sector del taxi, motivo por el que confirmó que la recurriría.
Desde la FEBT se alega que una posible entrada en masa de este tipo de empresas en Baleares tendría un impacto considerable no solo para el sector del taxi, sino para todo el transporte discrecional. «Tendría un gran impacto para todo el transporte de pasajeros si se llega a abrir esa puerta», señala la gerente de la FEBT, Petra Mut, para subrayar que el malestar y la indignación suscitada entre los empresarios del sector «no es contra Uber» ni contra las otras empresas, «sino contra la intromisión judicial».
El caso es que La inquietud se ha instalado en el sector del transporte desde el pronunciamiento del TSJB. Tanto es así que algunas patronales, como la del taxi asociada a PIMEM, presidida por Biel Moragues, ya han planteado acciones conjuntas -como la organización de manifestaciones de protesta- para que la voz de todo el sector gane fuerza. La FEBT, por lo pronto, exige a la Administración argumentaciones fundamentadas en cualquier decisión que se tome al respecto en un futuro próximo.
Carles Bronsonlo trist és veure a tanta gent treballadora que defensa els interessos de la classe mitja-alta. Recordem que si algú ha de treballar per viure, és classe treballadora, no mitja