Los residentes en la Cala Sant Esteve y El Fonduco, en Es Castell, recibieron este viernes por la tarde la notificación que algunos de ellos, los más pesimistas, se temían y ha acabado haciéndose realidad. Agentes de la Policía Local del municipio villacarlino fueron casa por casa en ambos enclaves del puerto de Maó para entregarles el escrito del Ayuntamiento que les obliga a desalojar sus viviendas.
El contenido del informe emitido el jueves y las conclusiones a las que ha llegado el equipo técnico del Centro Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias de Balears (RiscBal), a partir de las imágenes captadas por un dron de infrarrojos sobre el acantilado, han llevado a la adopción de una medida inédita por su contundencia. El alcalde, Lluís Camps, tras la reunión de coordinación con el resto de grupos municipales, el director general de Emergencias, Pablo Gárriz, y los técnicos municipales, dictó el decreto por el que ordena el desalojo de todas las casas de la Cala Sant Esteve y las de El Fonduco.
El documento técnico de RiscBal alerta de la existencia de un «riesgo elevado de desprendimientos» del acantilado en ambas zonas costeras del puerto. Se mantiene, por tanto, el peligro de caída de rocas similares al que le costó la vida a un vecino de Sant Esteve cuando dormía el pasado 27 de enero en el número 54 de la cala. Entonces fueron desalojadas ocho viviendas próximas a las que se suman ahora las que faltan a ambos lados de este enclave marítimo. El Fonduco presenta un riesgo muy similar como prueba los desprendimientos que se han producido desde hace meses.
Camps había reiterado a principios de semana que el Ayuntamiento adoptaría la postura que fuera necesaria para preservar la seguridad de las personas residentes, según las conclusiones de RiscBal, como así ha sucedido, en una situación susceptible de agravarse por las lluvias constantes.
La resolución municipal notificada este viernes por la tarde a los vecinos incluye el acordonamiento total de las calles que dan acceso a ambos núcleos del puerto de Maó a los que ya no se puede acceder.
Paralela a esta medida, el Ayuntamiento ha solicitado al Govern que aporte un equipo multidisciplinar para reforzar el trabajo de los servicios técnicos municipales con el que afrontar esta crisis sin precedentes.
Por estas razones se deberian establecer zonas de peligro de desprendimiento en los planeamientos, igual que hay zonas de riesgo de inundacion por ejemplo...es una lastima pero las cosas son asi, la naturaleza esta viva e incluso las construcciones no se pueden pretender eternas. Ahora bien, deberian establecer ayudas desde el Consell a los propietarios que no pueden hacer uso de sus casas y otras a los que se les cayo la roca creo yo. Como cuando se dan ayudas por dana o por un volcan.