Uno de los problemas más relevantes de este 2025, que está a punto de finalizar, es el acceso a la vivienda. Los problemas se han agravado, hasta el punto de que muchas personas de clase media ya no encuentran un hogar en el que vivir. «Hay un gran desajuste entre los sueldos y lo que cuesta vivir», asegura Laura Pérez, miembro de la plataforma 'Mallorca no es ven'. «Hay una auténtica emergencia habitacional», añade Pau A. Monserrat, miembro del CES, profesor de la UIB y economista de Futur Legal. Ultima Hora ha abordado este asunto con los principales sectores: promotores, agencias inmobiliarias, asociaciones que trabajan con las personas que no encuentran una casa, constructores, economistas, etc.
Monserrat resalta que «la demanda de viviendas, tanto en compra como en alquiler, se ha disparado en Mallorca, mientras la oferta ha quedado muy rezagada». La directora general de la Asociación de Constructores de Baleares, Sandra Verger, comparte que «Mallorca sigue padeciendo una situación de emergencia habitacional con una fuerte distorsión entre una oferta escasa y una demanda muy alta de vivienda.
Por su parte, la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Àngela Pons, advierte que «la mayoría de los mallorquines viven un momento crítico, desde los muy vulnerables a los que tienen un sueldo de 2.000 euros pero tampoco les basta para alquilar o comprar una vivienda». Laura Pérez, miembro de la plataforma 'Mallorca no es ven', sostiene que «la Isla vive una crisis habitacional con precios altísimos, oferta muy limitada y un desajuste grave entre lo que ganan las personas y lo que cuesta vivir».
El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares, José Miguel Artieda, asegura que la situación «es preocupante. En Baleares tenemos un crecimiento continuado de precios, estamos en récords nacionales. Además, hay escaso producto disponible y de baja calidad para el residente, es decir, inmuebles obsoletos o en zonas no deseadas, acompañado de una elevada demanda». Por su parte, el presidente de la asociación de promotores inmobiliarios Proinba, Óscar Carreras, comparte que los precios de la vivienda, tanto nueva como usada, «están muy tensionados en Baleares por la falta de oferta».
¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Pau Monserrat considera que «esta emergencia tiene mucho que ver con una planificación pública insuficiente. Las administraciones no han desarrollado un parque de vivienda protegida en alquiler capaz de atender a los colectivos que por sus ingresos no pueden acceder al mercado libre. Tampoco el mercado libre ha mantenido un ritmo de construcción acorde con las necesidades de nuevos hogares. En 2024, Baleares generó casi 10.000 nuevos hogares y se entregaron menos de 3.000 viviendas, según un informe de la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria (ACI)».
El economista añade que «a esta falta de oferta estructural se añaden varios factores que intensifican la presión. Uno de ellos es la inseguridad jurídica percibida por los propietarios, que retrae la salida de viviendas al mercado del alquiler. También están las trabas burocráticas y los plazos largos en licencias y planeamiento, que encarecen el proceso de promoción y frenan nuevos proyectos. No podemos olvidar que el propio atractivo de Mallorca como destino turístico y residencial genera una demanda muy superior a los recursos limitados de un territorio insular. No solo buscan vivienda los residentes, también lo hacen compradores procedentes de otros países europeos, que representan alrededor de un tercio de las compraventas. Además, está la demanda de miles de trabajadores que llegan cada temporada para sostener la economía turística. Todo ello alimenta un desequilibrio crónico entre oferta y demanda que explica los precios desorbitados que hoy sufrimos».
La directora general de la Asociación de Constructores de Baleares comparte que «llevamos muchos años construyendo muy poca vivienda, principalmente plurifamiliar, que es la más asequible, y sobre todo de VPO, donde hemos estado años sin construir ninguna». Aunque apunta que «este año vamos a ver un incremento del número de proyectos de viviendas visadas, todavía estamos lejos de las cifras deseables para poder hacer frente a la demanda».
El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria responsabiliza de la emergencia habitacional a un «aumento poblacional desmesurado, lo que provoca un agotamiento del parque inmobiliario y un aumento de la demanda superior a la creación de oferta». A su modo de ver, esto «se podía haber advertido y, en consecuencia, haber tomado ciertas medidas para salvaguardar el acceso a la vivienda digna y asequible a los residentes, a través de creación de vivienda pública y protegida. Teníamos el claro ejemplo de Ibiza, que lanzaba a gritos una llamada de auxilio antes del 2016, pero se veía más como un caso de éxito que como una señal de aviso al resto de islas».
La portavoz de la PAH lo tiene claro: «Hemos llegado a esta situación por falta de voluntad política, por no hacer leyes en beneficio de los ciudadanos y favorecer a los especuladores, que están comprando todo lo que pueden».
Los precios se han disparado
El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria destaca que «hay tres fechas señaladas en el sector de la vivienda. La primera en el 2006, cuando se inicial la crisis de la burbuja inmobiliaria y la vivienda se encareció un 70 %; la segunda es 2016, cuando arranca la recuperación económica, con un encarecimiento del 90 %; y la tercera, el 2020 post-COVID, cuando hay un cambio cuántico en el sector inmobiliario balear debido a búsqueda de viviendas con espacios abiertos, la crisis energética y el auge del teletrabajo, con una subida de precio del 50 %. Esto es indigerible para la población».
¿Quiénes son los más perjudicados?
Respecto a los más perjuficados por este crisis de vivienda, la plataforma 'Mallorca no es ven' asegura que son los jóvenes, los pensionistas y la clase media-baja. La portavoz de la PAH resalta los problemas de los inquilinos que finalizarán el contrato en 2026, más de 24.400, ya que no encuentran un piso que puedan pagar porque los precios se han disparado.
El presidente de los API subraya que «el principal perjudicado y víctima nata de este suceso son los jóvenes menores de 30 años, que han llegado a su edad adulta en plena escalada de precios desde el año 2016 y no han tenido la posibilidad de plantearse la compra de un piso, por lo que se ven abocados a compartir una vivienda con escasas expectativas de futuro». Además, resalta que también lo están pasando muy mal «los divorciados o familias monoparentales. No podemos olvidar a las personas mayores, que no pueden optar a hipoteca para compra o garantía de rentas para alquiler».
Monserrat añade que «la tensión del mercado afecta a casi todos los perfiles», aunque admite que los citado con anterioridad «lo sufren de manera especialmente intensa». También incluye a «los trabajadores recién llegados, indispensables para el funcionamiento del sector turístico y de servicios, que se topan con un mercado del alquiler draconiano». Por último, señala que, «incluso, las clases medias, que tradicionalmente podían comprar y alquilar con cierta facilidad, hoy encuentran barreras elevadas debido a unos precios que crecen mucho más rápido que los salarios».
En España desde el 2008 los sueldos han subido un 30%...nominal, descontada la inflación han bajado un 5%. En ese periodo, descontada la inflación, los pisos están a un 90% de lo que estaban en 2008 y la presión fiscal desde el 2010 ha subido un 5,5%. Así que técnicamente estamos en una zona muy similar a cuando todo se fue a tomar por el saco. Lo único bueno es que el mercado de hipotecas está más sano y lo malo es que la tormenta laboral de la IA está apunto de entrar.