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SALUD

Cuando la navidad deja de ser un refugio y se convierte en una fuente de estrés: «No tiene que ser perfecta para ser valiosa»

Preparativos, expectativas y exigencias laborales y emocionales explican por qué la Navidad puede generar ansiedad, según explica la psicóloga Alba Arjona

Die Auswahl ist groß: Auch zu Weihnachten bieten zahlreiche Restaurants spezielle Weihnachtsmenüs an. Foto: Archiv Ultima Hota/ Timolina Das Restaurant Suculenta befindet sich direkt am Yachthafen von Port de Sóller und bietet ebenfalls ein Weihnachtsmenü für die Festtage an

| Palma |

Las fiestas de Navidad, los preparativos, compromisos y el querer que todo salga perfecto, puede ocasionar en algunas personas episodios de estrés o ansiedad, explica la psicóloga Alba Arjona. Esto les puede suceder incluso a quienes durante el resto del año se sienten emocionalmente estables y con buena capacidad para afrontar las exigencias cotidianas, ya que estas fechas concentran muchas demandas en poco tiempo.

La causa, según concreta la especialista, se debe a que durante estas fiestas se producen cambios importantes en la rutina y horarios, aparecen expectativas sociales y culturales y, también, al balance personal y emocional que muchos realizan aprovechando el fin del año. «El cierre del año puede activar recuerdos, ausencias o preocupaciones que durante el resto del año pasan más desapercibidas», narra Arjona. Esto favorece la aparición de tristeza o ansiedad.

A esto se suman los pensamientos de «tengo que llegar a todo, si no hago X, decepcionaré a los demás», etc. y esta «idealización» puede ocasionar presión, culpa o frustración. «El estrés aparece cuando la persona percibe que no tiene recursos suficientes para responder a todo lo que debería hacer», advierte.

Sin embargo, esta experiencia más estresante se vive de manera distinta, pues como esclarece Arjona, puede suponer un estrés adaptativo, es decir, bueno, y activar, motivar e incluso aportar energía para organizarse mejor. O de lo contrario, un estrés desadaptativo, es decir, malo, «este aparece cuando las demandas superan nuestros recursos y se mantiene en el tiempo».

Entre los signos de «estrés navideño», que afectan a la salud mental, Arjona señala como indicadores frecuentes la irritabilidad, la impaciencia o el llanto fácil. También se manifiesta la sensación de estar cansado constantemente a la vez que se padece insomnio. Acumular sobrepensamientos con tendencias negativas es otro de los síntomas.

Aparte, la dificultad para disfrutar de momentos agradables, manifestar daño corporal tipo dolor de cabeza, de estómago o tensión muscular e incluso aislamiento o necesidad de evitar encuentros sociales se intensifican en esta temporada del año.

Trabajos que requieren una mayor carga en Navidad

Existen sectores laborales en donde la carga de trabajo aumenta en estas fechas, lo que genera cansancio físico y mental, indica la psicóloga. La presión social y la idea de que las Navidades son un periodo de descanso y disfrute choca con algunas profesiones que intensifican su jornada. En estos trabajadores, las jornadas laborales despiertan sentimientos de desánimo o desconexión emocional. «Este malestar no implica falta de adaptación, sino una respuesta comprensible ante la comparación social y las expectativas», señala Arjona.

Desde la psicología cognitivo-conductual, este malestar suele estar relacionado con pensamientos como «debería estar descansando» o «no es justo tener que trabajar mientras otros disfrutan», que según subraya la especialista, incrementan la sensación de sacrificio y desgaste emocional.

Por ello propone formas de autocuidado o rituales personales para reducir el impacto del estrés y favorecer un mayor equilibrio emocional. «La Navidad no tiene que ser perfecta para ser valiosa» sugiere Arjona.

Asimismo, agrega que disfrutar de estas fechas no depende de acaparar más tareas, sino de conectar con lo que tiene sentido para cada persona. «Simplificar y elegir conscientemente permite vivir la Navidad de forma más auténtica» Y para ello propone una comunicación abierta y en casa un reparto equitativo de tareas.

5 comentarios

manu menorca manu menorca | Hace un mes

... el artículo mismo acaba sugiriendo que hay por lo visto unas tareas ineludibles, lo que ahonda en el error... la navidad en mi caso no me condiciona, no le dejo, tan sencillo como eso, me pongo mi disfraz de Grinch, no ayudo en nada, me siento en las mesas cuando me reclaman, no doy regalos a menos que me obliguen y si eso pongo un sobre y punto, no me devano los sesos por los demás, ya soy bastante empático el resto del año, esta semana de fiestas pasará pronto y volveremos a la normalidad, menos mal...

user Dudo, luego existo | Hace un mes

¡Cuánta tontería! Son ya solo unas fiestas comerciales con precios abusivos para idiotas.

Miris on miris, tot són guiris Miris on miris, tot són guiris | Hace un mes

xxxi després? rebaixes...

user Es barbullot | Hace un mes

No obligan a nadie a montar estas comilonas, con esto está dicho todo.

xxx xxx | Hace un mes

Capitalismo, consumismo y simulacro de paz amor y empatía hasta el día 6.

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