Muchos de los menores no acompañados que acaban en las Islas no se subieron a una patera con la idea de acabar en Baleares. Algunos expresan su deseo de continuar con sus rutas migratorias e ir a otros países de Europa. Sin embargo, la sensación que tienen desde la Unidad es que cada vez más jóvenes deciden quedarse en la comunidad autónoma, porque «se integran, encuentran un trabajo o a un familiar que también ha llegado a aquí», dice la directora insular de Infancia y Adolescencia, Magdalena Ramis.
Si bien no hay datos que corroboren esta idea, desde los centros de acogida aprecian una bajada de las salidas no autorizadas en los últimos dos años. Por ello, se cree que los menores permanecen en Baleares hasta cumplir la mayoría de edad. Una vez que no forman parte del sistema de protección a la infancia, muchos intentan acceder a la red de emancipación. Un acceso ligado a muchos condicionantes como estudiar, trabajar, tener la residencia y un plan de integración claro. La Unidad también trabaja para que los jóvenes cumplan estos requisitos y tengan objetivos a largo plazo.
«En el caso de los chicos que no cumplen los requisitos por no tener aún la residencia, empleo o claro cuál es su proceso migratorio, desde el IMAS y las entidades colaboradoras, se hace un gran esfuerzo para buscarles alternativas habitacionales, compartiendo pisos o buscando habitaciones», indica Ramis.
Otros salen del sistema y se quedan sin usar ningún recurso.
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