La última actualización anual de los indicadores de la fundación Rezero señala que los 27.834 niños de 0-2 años de Baleares en 2024 consumieron 61 millones de pañales que generaron un total de 12.191 toneladas de residuos.
Según Rezero, «para entender la magnitud del problema, hay que observar el consumo unitario: se calcula que cada niño utiliza una media de 2.190 pañales anuales. Una vez usados, su peso aumenta considerablemente, hasta los 200 gramos por unidad».
La fundación indica que «estos datos se producen a pesar del descenso demográfico en la población más joven y se traduce en cifras alarmantes. Este flujo de pañales ya representa alrededor del 3 % del total de residuos municipales generados en Baleares y cerca del 4% de la fracción de rechazo, es decir, no susceptible de reciclaje.
Rezero destaca que «los pañales desechables no están incluidos en ningún sistema de responsabilidad ampliada del productor. Así pues, las empresas fabricantes no contribuyen a cubrir los costes que representa recoger y tratar estos productos cuando se convierten en residuos».
Así pues, este modelo tiene un coste invisible para la ciudadanía de las Islas que paga, a través de las tasas municipales, entre 3 y 10 euros anuales por persona sólo para gestionar los pañales que van a la basura. En definitiva, toda la carga económica, además de la ambiental, se traslada a las administraciones públicas y a la ciudadanía.
En opinión de la fundación, «es posible reducir prácticamente a cero los más de 2.000 pañales anuales por niño que actualmente acaban en la basura. Representaría un ahorro del 99 % de estos residuos y sólo habría que impulsar el uso y facilitar el acceso a las alternativas reutilizables, como el pañal de tela. Se calcula que el ahorro económico por familia se situaría entre los 200 y los 2.000 euros. Este ahorro puede ser todavía mayor si se utilizan pañales reutilizables comprados de segunda mano o procedentes de hermanos mayores».
Tanto hijo de ciertos colectivos y algunos subvencionados.