En Baleares constan 101.688 personas con autorización de residencia en vigor, un 26 % más que las que se contabilizaban a mediados de 2022, justo antes de que comenzara a aplicarse la reforma del Reglamento de Extranjería. Son permisos obtenidos por la vía ordinaria, a diferencia de la regularización extraordinaria que ha planteado ahora el Gobierno de España.
Según datos del Observatorio Permanente de la Inmigración del Ministerio de Inclusión, dentro de los diferentes tipos de permisos el arraigo destaca como motor principal del crecimiento reciente: alcanza las 10.369 autorizaciones en vigor, multiplicando por cuatro (y casi por cinco) las que existían antes de la reforma.
En cambio, se ha visto un descenso progresivo de la residencia de larga duración nacional, que sin embargo sigue siendo la categoría con mayor peso (53.980 a septiembre de 2025, último dato disponible). Es llamativo también el salto en las autorizaciones vía Ley 14/2013, que tras la reforma de 2022 rozaban las 4.400 cuando poco antes apenas rebasaban las 750. Las modalidades de trabajo por cuenta ajena y reagrupación familiar sufrieron descensos significativos durante años antes de recuperarse en ejercicios recientes, pero la compatibilidad de trabajo por cuenta ajena y propia sí muestra una notable explosión tras la reforma mientras antes la figura era prácticamente inexistente (de 19 casos ha pasado a más de 6.000).
Tipologías
Dentro de la categoría de autorización por arraigo, el familiar es con diferencia la tipología con mayor crecimiento (se multiplica por diez), debido a que la reforma convirtió esta vía en la principal para familiares de ciudadanos españoles (parejas, hijos y padres) y absorbió trámites que antes se realizaban por otras vías. Los cambios propiciaron un auge de las nacionalidades iberoamericanas por este cauce: Colombia es el caso más drástico, pero también son notables los ejemplos de Argentina, Paraguay y Venezuela.
El arraigo laboral también creció, aunque en menor medida pese a la reconfiguración que trajo la reforma. Una de las grandes modificaciones perseguía precisamente facilitar la contratación de trabajadores extranjeros en su país de origen, ampliando el catálogo de empleos de difícil cobertura y acortando plazos.
El arraigo para la formación, mientras, fue creado específicamente por la reforma: otorga un permiso de residencia a los extranjeros en situación irregular que empiecen una formación oficial que conduzca a una titulación. En este apartado hay un claro liderazgo de Marruecos, que ha emergido como la nacionalidad que más utiliza esta nueva figura en Baleares, con 484 permisos vigentes en septiembre de 2025.
En todas las nacionalidades analizadas el crecimiento se dispara a partir de finales de 2022 (la reforma entró en vigor en agosto); en nacionalidades con menores volúmenes, como Senegal o El Salvador, las cifras habían permanecido muy estables durante años hasta el salto con la reforma.
Más allá de la figura del arraigo, por nacionalidades, de los más de 100.000 permisos de residencia de todo tipo que el Observatorio localiza en Baleares, 37.565 corresponden a personas de países africanos, sobre todo de Marruecos; 37.408, de América Central y del Sur; 14.296 de Asia (6.458 de China); 1.442 de Norteamérica (la mayor parte, de Estados Unidos); y 230 de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda).
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