La comunidad islámica lamenta la iniciativa que el PP lleva este martes al pleno del Parlament instando a la prohibición del burka en espacios públicos. Una propuesta que, en opinión del secretario de la Comunidad Musulmana de Illes Balears, Josep Nur Bió, es «un sondeo público» más que una política real. En declaraciones a Última Hora, Bió ha considerado que este tipo de iniciativas, que están dándose también en otras partes de España y de Europa, son ante todo un gesto político, y no esconde su «cansancio».
Como se recordará, el Parlament abordará este martes, en el primer pleno de 2026, una propuesta del PP solicitando prohibir el burka en espacios públicos por entender que atenta contra la dignidad de las mujeres. Es una proposición no de ley, es decir, sin efectos jurídicos directos (más allá de pedir al Estado que lo ejecute), pero abre un debate y obliga a los grupos parlamentarios a posicionarse. Se prevé que salga adelante porque Vox ha adelantado que votará a favor, a pesar de que considera que la redacción debería ir más allá e incluir también otros tipos de velos islámicos como el hiyab y el niqab, como propuso en su propio texto hace unos meses.
En este contexto, Bió argumenta que en nuestro país «el burka es muy extraño de ver» porque su uso es muy minoritario en público dentro de la población musulmana residente. Por ello, «me temo que el burka no es el tema», expresa, sino que este tipo de iniciativas son «una forma de sondear hasta dónde pueden llegar». Al hilo de la idea de restringir también el hiyab, Bió resalta que hace apenas unos días se conoció una sentencia en La Rioja que ha dado la razón a una estudiante a la que se impidió acudir con velo islámico a su instituto, y se le ha concedido una indemnización de 2.000 euros por daños morales.
La comunidad entiende que la Constitución Española ampara el uso de estas vestimentas al recoger el principio de libertad religiosa, por lo que PP y Vox «deben respetar las leyes y no lo pueden prohibir». «Parece que la visibilidad de la espiritualidad en público haga daño a alguien», reflexiona Bió. Asimismo, Vox ha mezclado en este debate su reivindicación sobre los menús halal en los colegios, a los que se oponen; el secretario de la Comunidad Musulmana, en cambio, considera que se trata de «una especificidad más en un país donde se intenta facilitar la vida a su ciudadanía», si bien no le constan centros que aporten sus propios menús.
Los musulmanes de Baleares insisten en que reivindican el disfrute de derechos y en ese escenario recuerdan, por ejemplo, que la zona islámica dentro del cementerio de Palma hace años que se quedó pequeño con apenas unas 40 plazas, totalmente insuficientes para las dimensiones de la población actual: «La comunidad musulmana es como cualquier otra», le insisten.
Solo diré que si abandonas tu país (por el motivo que sea) y te vas a otro donde su cultura y religión es cristiana y católica desde hace casi 1500 años (el catolicismo se instaura definitiva y oficialmente en el año 589 en el III Concilio de Toledo), tienes dos opciones, la primera amoldarte al 100% a estas costumbres, o segundo, sigues con tu religión sin imponer nada a nadie y respetando la cultura y religión del país que te acepta como uno más, ajustandote a las leyes en todo momento y sin pedir que se adapten a ti. No me imagino hace 500 años a nadie exigir vestir de una manera u otra, o exigir comida halal en comedores, o exigir tiempo laboral para rezar, por poner ejemplos, si bien es cierto que comparar la vida actual con la de entonces es una quimera. Ahora bien, es cierto que la comunidad musulmana de entonces no exigía como la de ahora, se amoldaban, porque si no, los pasaban por las armas o los expulsaban. El buenismo de hoy día nos va a condenar y, tarde o temprano, cuando sean más que nosotros, no habrá vuelta atrás, y entonces los pasados por armas o expulsados seremos nosotros, solo es cuestión de tiempo