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PRIMERA PERSONA

Descubrió con 42 años que era autista: «Siempre me he sentido un bicho raro, incluso me planteé si era adoptada»

Maria del Prado lo supo después de que sus dos hijos fueran diagnosticados

Maria del Prado fue diagnosticada de autismo con 42 años | Foto: P. Pellicer

| Palma |

Madre de dos niños diagnosticados de autismo, Maria del Prado descubrió después de los 40 por qué giraba 12 veces la cucharilla en la taza del café en cada sentido y dejaba dos dedos del líquido sin beber. Llevaba tiempo diagnosticada de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) pero nunca imaginó que tenía un trastorno del espectro autista.

Por cada cuatro diagnósticos de niños autistas solo se diagnostica a una niña. Usted recibió la noticia con 42 años. ¿Cuál fue el detonante?
—Tengo dos hijos, ambos con autismo. Con la mayor no nos dimos cuenta porque habló muy pronto, era muy avanzada para su edad y sí, tenía manías. Con el pequeño en cambio a los 4 meses ya vimos que algo no iba bien, dejó de balbucear y emitir sonidos, no atendía, no te miraba… Le llevé al pediatra y me dijo que no me preocupara, que cada niño es un mundo. En la revisión de los 18 meses había otra pediatra, el niño ya no caminaba… ahí empezó todo. A los diez meses ya me había movido para que le dieran terapia. No hablaba. De hecho durante muchos años hablamos por signos y con letreros, ahora no calla. Entonces empezamos a sospechar que la niña también podría tener autismo y el médico nos lo confirmó. Cuando me hablaron del síndrome de Asperger no sabía ni lo que significaba, lo tuve que buscar.

¿Ni siquiera sospechó entonces que usted también podía tenerlo?
—La verdad es que cuando diagnosticaron a Ethan, mi hijo pequeño, me di cuenta de que la niña no era normal. Recuerdo que discutí con mi marido y todo porque él creía que no, pero también lo tiene. Empecé a plantearme muchas cosas sobre mi misma. Me diagnosticaron primero un TOC. Cuando fuimos a Barcelona para que hicieran un diagnóstico completo de los niños, porque aquí era superlento, me dijeron que cuesta mucho encontrar un profesional para gente adulta. Yo también soy muy maniática y cuando me obsesiono con algo no paro hasta que lo consigo. Necesitaba saber si tenía autismo para quedarme tranquila. Fui a una psicóloga y luego nos hicieron pruebas genéticas. Ahora sé que nací así y sigo siendo así, en nuestro caso es genético. Tengo un hermana que también lo tiene y mi madre es portadora del gen aunque no está diagnosticada. Tenemos en mente que los autistas son niños que se balancean, que no hablan… pero hay grados como en todo. Mi hija y yo tenemos un grado 1, mi hijo un grado 2 más severo.

¿Cómo consiguió que le hicieran las pruebas genéticas?
—Nos las hicieron en la pública, en el Hospital Son Espases. Supongo que tener nuestros dos hijos con autismo fue un detonante. Nos hicieron una analítica de sangre. Fue sencillo.

¿Le hubiera cambiado la vida si le hubieran diagnosticado siendo niña? ¿El diagnóstico tardío le ha pasado factura?
—Con un diagnóstico temprano a lo mejor hubiese llegado a los objetivos que tenían otros niños. Me imagino que antiguamente no había lo que hay ahora y no se sabía lo que sabemos ahora. Siempre fui mala estudiante, me costaba centrarme y mi madre pensaba que era porque no me gustaba estudiar. Hace unos años empecé a hacer manualidades y ahora tengo mi empresa de manualidades, hago lo que me gusta y no me va mal. Me he apuntado para ser profesora de técnicas mixtas y no paro, pero tienen que ser cosas que me llamen la atención. Antes tuve muchos trabajos y siempre me costó adaptarme. Necesito programar cada día lo que voy a hacer al siguiente y si había cambios me descolocaba.

¿Su marido no sospechó?
—Mi marido siempre dice que es muy complicado convivir con tres autistas. Pero sí, cuando recibimos el diagnóstico del niño y la niña también sospechó.

¿Recibe ahora medicación específica o algún tipo de terapia?
—Pautas no me han dado y la medicación que tomo es por depresión. Lo que ha cambiado es que ahora tengo la respuesta a muchas de las cosas que hago y no la tenía antes. Siempre me he sentido un bicho raro, nunca he encajado en ningún sitio. Incluso me planteé si era adoptada. Mi madre no está diagnosticada aunque sabemos por la prueba genética que es portadora, pero yo creo que también es posible que lo sea. No éramos una familia cariñosa de darnos besos. Me acuerdo que la primera vez que fui a casa de mi marido siendo novios a tomar las uvas, cuando se levantaron todos a darnos besos y a aplaudir me quedé asustada. En casa el cariño lo demostrábamos de otra manera.

Hace un momento hablaba de sus manías, algo común en los TEA…
—Sí, es frecuente, sobre todo de texturas, de tacto y gusto. La gelatina y cosas así no puedo ni tocarlas ni comerlas. También tengo manías como mover el café con la cucharilla 14 veces para un lado y 14 para otro y dejar dos dedos en el fondo al acabar. A veces cuento los escalones, juego a no pisar las rayas del suelo y no puedo pasar por encima de una alcantarilla. Son cosas que creía que eran normales, pero no lo son. Mi hijo pequeño llegó a estar ingresado con anemia porque llevaba fatal lo de las texturas y la comida.

¿Qué le diría a otras mujeres que reciben un diagnóstico tardío?
—Les animaría, porque al fin y al cabo en un adulto el diagnóstico no te cambia la vida. Sigo siendo la misma, pero me ha dado respuestas. Si hago algo que no es normal ahora sé que es el porque soy autista.

¿Ha cambiado la relación con su entorno con el diagnóstico?
—Ha cambiado mi entorno, pero sobre todo el diagnóstico me ha hecho entender que no soy culpable de haber tenido dos hijos autistas. Al principio me sentí muy mal por ellos. Si hubiera sabido que era portadora del gen a lo mejor no los habría tenido. Invito a las mujeres que sospechen que pueden tener un TEA a buscar respuestas. Yo quiero a mis hijos igual que si no tuvieran autismo, pero no puedo evitar preguntarme qué pasará cuando nosotros no estemos. Si puedes evitar transmitirlo creo que hay padres que lo evitarían, no tendrían hijos o recurrirían a una selección embrionaria.

6 comentarios

El Badajo El Badajo | Hace 9 minutos

A mí me lo diagnosticaron con 45, y encima neurodivergente de doble excepcionalidad. El espectro autista es muy amplio, puedes tener un poco y ser nivel 1, o tener muchas cosas y ser de estos que los ves de lejos. Lo importante es diagnosticarse y dejarse guiar por profesionales. Lo malo es que hay pocos que lo hagan con adultos, ya que lo suyo en la infancia. Lo que no entiendo es porqué tenga que ser adoptada. Puede ser ella autista, y no sus padres, pero sí sus hijos.

user Lourdes | Hace 2 horas

Ahora se están encasillado a mucha gente, sin cordura; seamos serios ; responsables y con sentido común. HAY Q TENER MUCHO CUIDADO A DICTAR UN DIACNOSTICO , YA Q HAY GENTE Q PODEMOS TENER ALGUNA VARIANTE ; PERO.... N9 SER ASI Porqué ahora hay tanta gente medicada pir ser Bipolar?? Cuidado

user Solagne | Hace 2 horas

Claro o autista o adoptada.

Ana tomia Ana tomia | Hace 5 horas

Adoptada??? Acaso son bichos raros???? Anda busca la palabra adopción en el diccionario y despues metela en tu boca ... !!! Ja no me falte res mes per senti ,si es que no mos extinguim perque som masa ...

user Lourdes | Hace 5 horas

Si hicieran la prueba a gran parte de la población sería asperger... No todo el mundo vale para hacer diagnósticos, puede ser muy peligrodo

Quin pais Quin pais | Hace 6 horas

Bueno un diagnóstico tardío, pero lo que no entiendo es plantearse "ser adoptada". Que tiene que ver una cosa con la otra? Que que el ser adoptado es un problema, enfermedad o similar? Alucino con los planteamientos de esta señora y que encima sea el titular de la noticia. En fin.

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