Los baleares fuman menos pero pagan más por el tabaco. Es la conclusión que se extrae de los datos del mercado que ha publicado el Ministerio de Hacienda: en volumen físico se vendieron menos cigarrillos y otros productos de tabaco, pero el alza de precios (con una subida de impuestos en 2025) hace que las ventas medidas en euros suban.
En concreto, el importe de las ventas el año pasado creció un 3,25 % hasta superar los 486 millones de euros, pero las compras se redujeron en todas las tipologías: las cajetillas de 20 cigarrillos bajaron casi un 4 %, los cigarros un 3,4 %, los kilos de picadura de tabaco de liar un 4,3 % y el de pipa un 1,7 %. Esta última categoría, el tabaco de pipa, parece haberse vuelto más popular en Baleares que en el resto de España, ya que su volumen cayó mucho menos que la media nacional en términos relativos y su valor se disparó por encima del promedio del país.
En las Islas se aprecia claramente el efecto del turismo estacional sobre las ventas, que llegan a duplicarse en verano respecto al invierno. El punto más bajo del año es febrero (3,5 millones de cajetillas vendidas), pero con el comienzo de la temporada turística en abril las ventas comienzan un ascenso hasta lograr un máximo de 7,68 millones de cajetillas en julio.
Uno de cada cinco fuma todos los días
Según la última Encuesta Nacional de Salud (2023), en Baleares el 20,9 % de la población se declara fumador diario, porcentaje que 20 años antes llegaba al 28,6 %. Ha caído también el porcentaje de fumadores ocasionales mientras que ha subido el de exfumadores y personas que nunca lo han probado.
Hay más fumadores diarios entre los hombres (23,8 %) que las mujeres (18,1 %). La intensidad con la que se fuma también ha bajado: si hace dos décadas el 48 % declaraba fumar más de 20 cigarrillos por día, ahora ese porcentaje se ha reducido al 20,1 %. El 40,9 % de quienes admiten fumar todos los días consume menos de diez cigarrillos por jornada.
Esta evolución concuerdan con lo que ven los profesionales sanitarios que trabajan la adicción al tabaco, como corrobora Elena García, subdirectora de enfermería de la Gerencia de Atención Primaria de Mallorca y presidenta de la Comisión de Adicciones. «Sí que hay un cambio de tendencia», dice García, que lo relaciona con los cambios legislativos que se han impulsado en España. «Fuimos pioneros en su momento con la ley de los espacios sin humo; influyó mucho porque son desnormalizaciones que hacen que la gente cambie la conciencia respecto al tabaco. Hay más concienciación sobre no fumar sin pedir permiso, sobre fumar en espacios de trabajo...». En las generaciones más jóvenes también perciben una bajada de consumo, a pesar de un pico en el uso de cigarrillo electrónico que en las últimas encuestas se ha reducido.
La sanidad pública en Baleares ofrece distintas alternativas para los fumadores que deseen dejar el hábito, tanto desde talleres con abordaje grupal como con consultas individuales y tratamiento farmacológico que ayuda a sobrellevar el síndrome de abstinencia, aunque «la parte conductual se tiene que trabajar igualmente». Los especialistas se entrevistan con cada paciente para evaluar su situación y diseñar el itinerario más adecuado, aunque los mejores resultados se dan si se combinan varios de estos enfoques.
Es importante conocer si ha habido experiencias previas de intentar dejarlo: «Casi todos ya lo han intentado por su cuenta cuando piden ayuda», indica la facultativa, que anima a estas personas a acercarse a su centro de salud. «En el tabaco, más intentos no significa un fracaso. Que no se desanimen», concluye García.