«Yolanda y Gustavo pretendían desembarazarse de la bebé y llevaron a cabo todos los actos que tuvieron a su alcance para conseguir su propósito». La presidenta del jurado popular de la Audiencia de Palma ha condenado a prisión permanente revisable a la madre y al tío de la bebé que murió al ser arrojada a un contenedor en Porto Cristo en 2023.
La magistrada destaca en la sentencia que el comportamiento de los acusados fue «ruin, perverso, cobarde o traicionero». El hecho de arrebatar la vida a la neonata prematura, que nació viva, dejándola abandonada en un contenedor «resulta especialmente ruin».
La acción denota que la mujer y su cuñado decidieron «sobre la supervivencia de la bebé, negándole el cuidado que precisaba y aprovechándose del poder que les confería el ser sujetos adultos frente a un recién nacido indefenso». La presidenta del jurado hace hincapié en la figura de la madre: «Particularmente deleznable en el caso de la acusada, progenitora de la neonata, por cuanto resulta que quien está obligada a cuidar, alimentar y proteger a su hijo lo abandona y provoca su muerte».
Una muerte segura
La conducta desplegada por ambos acusados de abandonar a una neonata prematura en un contenedor de basura, dejándola a su suerte, con una climatología adversa, «supone abocarla a una muerte segura», apunta la jueza. A Rosario Moreno, la tía de la recién nacida que les acompañaba en el coche, le impone una multa de 5.400 euros por omisión del deber de socorro.
Los hechos ocurrieron sobre las 17.35 horas del 2 de noviembre de 2023 en la calle Aterratge de Porto Cristo. Yolanda Moreno, que estaba embarazada de 26-27 semanas, inició el proceso de parto en el interior de un coche en el que iba con su cuñado, Gustavo Petrel, y su hermana, Rosario Moreno.
La mujer, que era plenamente consciente que dio a luz al neonato vivo, se puso de acuerdo con el hombre y decidieron arrojarla a un contenedor de basura. Yolanda entregó a Gustavo a la recién nacida y este se apeó del vehículo y la tiró.
La pequeña sufrió una parada cardiorrespiratoria por falta de medidas asistenciales durante el parto y un traumatismo craneal, lo que le provocó la muerte. La acusada reconoció en el juicio que tirar a la bebé al contenedor fue el mayor error de su vida, pero dijo que no sabía que estaba embarazada.
El jurado no creyeron esa versión. «Los miembros del jurado estiman que no es asumible que una mujer que ha tenido dos embarazos previos y, en definitiva, tenía dos hijos anteriores a la bebé recién nacida, no sepa que está embarazada». El fallo señala que el tribunal popular sostiene que, de acuerdo con lo manifestado por una forense, «cualquier persona que no tenga conocimientos médicos puede darse cuenta de que el bebé nace con vida».
Llamada
En el juicio se reprodujo una conversación de Yolanda con una amiga a la que le contó que debería haber tenido el bebé en el campo y que lo tendría que haber echado allí y así no la habrían pillado. «Solo está preocupada por las consecuencias de su acción, esto es, porque la hayan descubierto y por la pena que puede tener que cumplir».
La Policía Nacional, la Policía Local y la Guardia Civil están llevando a cabo un gran despliegue desde el pasado domingo para tratar de localizar y detener a la madre de la bebé que fue arrojada a un contenedor. Yolanda Moreno estaba citada en la Audiencia de Palma para conocer el resultado del veredicto del jurado popular, que declaró a la mujer y a su cuñado, Gustavo Petrel, culpables de un delito de asesinato. Más de una decena de patrullas se desplegaron ayer por la costa de Manacor para intentar encontrar a la madre de la bebé. De momento no han conseguido localizarla.
Es increíble que esta mujer ni estuviera en prisión preventiva.