En septiembre de 2014, un palmesano de 41 años fue condenado a 17 años y medio de prisión por provocar hasta 24 incendios forestales en Mallorca y Menorca. La mayoría, con rollos de papel higiénico que usaba para acelerar las llamas. Fue la mayor pena impuesta en las Islas a un pirómano, y una de las más elevadas de España.
Años después, un ex trabajador forestal del IBANAT de 61 años fue pillado 'in fraganti' a través de un dron provocando un fuego en la carretera que unía Inca y Caimari. En dos meses, provocó hasta siete incendios en la misma zona con la técnica del 'mecherazo'. De hecho, llevaba tres encendedores encima cuando fue detenido.
Este pasado mes de febrero, otro varón de 72 años fue detenido tras asolar la Albufera de Alcúdia causando al menos tres fuegos forestales. Siempre volvía a tierra quemada para comprobar el alcance de sus hazañas, en bicicleta. Todos ellos fueron detenidos gracias al minucioso trabajo de investigación de los agentes del UPRONA (Unidad de Protección a la Naturaleza) de la Guardia Civil de Baleares: La pesadilla de los pirómanos que buscan convertir en pasto de las llamas los paisajes más preciados de las Islas.
Aún así, los casos más mediáticos no siempre tienen que ver con pirómanos profesionales, sino que las negligencias o incluso los incidentes iniciados por puro desconocimiento, están a la orden del día. En 2011, un apicultor de Ibiza fue detenido tras un incendio que arrasó más de 1500 hectáreas en la Isla. La investigación del UPRONA fue clave. Gracias a las pesquisas, descubrieron que el hombre, sin saberlo, provocó el fuego debido al ahumador que utilizaba para aturdir a las abejas con las que realizaba su trabajo diario. Lo usó y lo dejó, como siempre hacía; pero aquella vez prendió. Fue condenado a 11 años y luego absuelto porque el tribunal consideró que había usado sus herramientas habituales con las precauciones debidas; sin que la ley le exigiera un uso diferente del que había llevado a cabo.
En el caso del incendio de Andratx, el 26 de julio del 2013, en el que se quemaron más de 2.500 hectáreas, el inicio se asoció a unas brasas lanzadas por un vecino que había celebrado una 'torrada' junto a la familia. Las habían apagado antes de lanzarlas, pero no del todo. Cayeron junto a unos rastrojos y restos de poda. Precisamente, el pasado mes de marzo, su autor, que fue condenado a más de dos años de cárcel, vio rebajada su pena por el Tribunal Supremo tras considerar este que la patología del hombre influyó en su acción. La condena quedó en un año y nueve meses de prisión; aunque le seguirán cinco años más de libertad vigilada.