Un mes después de caer lesionado en el Pazo dos Deportes de Ourense y dos semanas después de ser operado en Manresa a causa de su rotura de ligamento femoropatelar en la rodilla derecha, Pol Figueras está atravesando un proceso de recuperación «tranquilo, sin mucha actividad». Así lo explicaba este lunes el jugador del Hestia Menorca en el programa de Twitch ‘Tablero FEB’ de Pablo Romero y emitido por la Federación Española de Baloncesto.
El catalán, quien ha pasado las tres primeras semanas posoperatorio al calor de su familia en su La Selva del Camp (Tarragona) natal, ha regresado este martes a la Isla con ganas de «estar con el equipo» y «no desconectar» de sus compañeros. «Quiero vivir con ellos todo el proceso de recuperación durante el tiempo que no pueda pisar la pista y estar presente en el día a día en Menorca», afirma.
El fatídico momento
El canterano del Barça tiene un recuerdo muy nítido del momento en que se lesionó y sintió en la rodilla algo que «no había notado en la vida». «Por suerte, no había tenido lesiones graves ni había tenido que pasar por el quirófano, pero cuando noto eso, pienso que me he roto la rodilla por todos lados. Al ser una luxación de rótula, la ves salida del sitio. Lo que ves y notas es catastrófico», desarrolla.
«Por suerte estaba allí el médico del COB, que es Benito Ramos, al que conozco de mi paso por Ourense. Vino a ponerme la rótula en su sitio y a partir de ahí mejor, pero sí que se te pasan muchas cosas por la cabeza. Sobre todo durante el partido, que me lo pasé allí sentado, pensando ya en que mínimo me iba a perder unos cuantos meses de competición», se sincera.
Apoyo emocional
Para el exObradoiro, su buen amigo, compañero en el Hestia e incluso de habitación en los viajes, Pol Molins, ha sido un apoyo clave desde el primer momento. «Ha pasado por problemas de rodilla y estuvo desde el primer momento superpreocupado e intentando quitarle hierro al asunto», confiesa.
Al ‘15’ del Hestia se le suman también otros como Álvaro Muñoz (Palencia) o Marc Peñarroya (Ponferrada), quien incluso le visitó en Manresa mientras estuvo ingresado. «Me he dado cuenta y a la vez me he sentido un poco mal porque con esto de las lesiones, al no haber tenido muchas, no acabas de ser del todo consciente cuando le ocurre a los demás. He notado que muchos compañeros y excompañeros que han pasado por lo mismo me preguntan mucho. Por ejemplo, Álvaro Muñoz, que se rompió el cruzado el año que jugamos juntos en Obradoiro o Marc Peñarroya, que se ha lesionado hace dos meses. Es algo bonito recibir el interés y cariño de la gente que quieres y poder compartir con ellos el proceso», revela Figueras.
Tiempo para desconectar
Con más tiempo libre pero limitado por la movilidad, el director de juego tarraconés reconoce que a partir de ahora va a poder despejar la mente tras un mes algo turbulento. «Voy con una rodillera articulada y tengo que estar dos semanas con la rodilla totalmente en 0º. A partir de esta semana, entre el miércoles y el jueves, me van a quitar las grapas. No sé si todas, pero a partir del jueves ya tengo que empezar a hacer grados de movilidad para intentar llegar poco a poco a la flexión de 90º», detalla.
«Llevo desde el día 1 de noviembre en que me lesioné sin hacer prácticamente nada. Tengo ahora mucho tiempo para recuperarme e intentar llegar al cien por cien. Creo que es complicado, sobre todo el primer mes porque tu cabeza está un poco rara. Y antes de la operación, que estás pendiente de quién es el cirujano, de que te operen lo antes posible. Yo estaba todo el día llamando a la mutua, al club... Quería operarme con un doctor determinado, tuvimos que pelearlo un poco, pero al final lo conseguimos», explica.
«No tenía la cabeza para otras cosas, pero ahora sí que tengo muchas otras en mente que tenía aplazadas. Este periodo me va a venir muy bien para eso. A la que me pueda mover bastante, supongo que empezaré a viajar con el equipo para poder trabajar con el staff y poder acompañarlos siempre», admite y desea.