«La vida puede ser maravillosa», afirmaba al final de cada retransmisión deportiva un Andrés Montes que infundaba una visión optimista frente a los desafíos que presenta el día a día. Casi con total seguridad, los aficionados del Hestia se marcharon a casa con esa misma sensación después del estallido de felicidad que se vivió este fin de semana en un Pavelló Menorca a rebosar. Como el de las grandes citas.
La mejor entrada con diferencia de la temporada —unos 3.900 espectadores— contribuyó a la generación de un ambiente más bien propio de un partido de playoffs que de cualquier otro de liga regular. El nivel de dureza defensiva y el gran juego por parte de los locales y un trabajadísimo Inveready Gipuzkoa echaron el resto para dejar el partido de la jornada —sin contar la victoria de Cartagena sobre Tizona Burgos tras dos prórrogas— y uno de los mejores de la temporada en la competición.
Nueva mentalidad
En épocas pasadas y no tan lejanas, la moneda en este tipo de encuentros habría caído cruz para los de Javi Zamora. Partidos igualados que, de una forma u otra, se acababa llevando el rival. Pero este equipo está hecho de otra pasta desde la llegada de un Fer Zurbriggen que ha insuflado la dosis de energía y competitividad necesaria para cambiar la mentalidad de un grupo ahora repleto de confianza.
Así se alcanzan las cinco victorias seguidas —récord del club en Primera FEB y mejor racha de la competición en la actualidad—y los siete triunfos en las últimas nueve jornadas que posicionan al Hestia en sexta posición una vez concluida la primera vuelta.
El fichaje del argentino se anunció apenas dos días después de que el cuadro de Bintalfa sumara su quinta derrota en apenas siete jornadas. Lo hacía contra un Palmer Basket (83-80) hecho unos zorros: colista, sin entrenador y sin ningún triunfo liguero. El colapso en un juego tremendamente errático, unido a un más que mejorable despliegue defensivo, propiciaban el enfado de un sector muy importante de la afición. Todos los dardos tenían un mismo objetivo: Javi Zamora.
No obstante, tal y como contamos en su momento en «Es Diari», el vestuario no dudó ni un segundo en respaldar al entrenador y también director deportivo. Los jugadores entendían que se trataba de un simple bache y que era cuestión de tiempo que el rumbo se enderezara. Vislumbrando el potencial de la plantilla, los resultados iban a llegar en un momento u otro. Y dicho y hecho.
En el inmediatamente posterior partido en Oviedo, el primero de Zurbriggen con la camiseta blanca, cuerpo técnico y jugadores empezaron a poner los cimientos del mejor momento en la historia reciente del club.
Compromiso y adaptación
Pesos pesados como Spencer Littleson personifican el compromiso que reina en el vestuario. El estadounidense disputó 27 minutos exhibiendo su faceta anotadora (11 puntos) pocos días después de haber pasado por el hospital por unos «problemas en la espalda», según desveló Javi Zamora en la rueda de prensa postpartido.
«No comentamos nada en la previa porque él ya tenía la determinación de que iba a jugar pasase lo que pasase, aunque fuese para gastar faltas. No solamente ha estado en pista para ayudar al equipo sino que ha vuelto a dar destellos de su calidad y creo que, en la corta historia del club, es uno de los mejores jugadores que ha vestido esta camiseta. Pero no solo a nivel de talento, sino de compromiso y de actitud», resaltaba el técnico sobre el tercer máximo anotador de la Liga.
A su vez, el entrenador expresó su deseo de que «este sea el último año de un jugador así en esta categoría». «Espero que este sea un trampolín para su carrera deportiva y que pronto lo podamos ver volando alto porque se lo merece», remataba.
Otro que también se puso a disposición del míster para lo que hiciese falta fue un Edgar Vicedo que tuvo que abandonar la cancha tras cuatro minutos y medio. No obstante, Nico Galette puso la guinda a su gran último mes con un doble-doble que coronaba una actuación colosal merecedora del premio MVP al mejor jugador del encuentro tras jugar 35 minutos de manera ininterrumpida.
El ala-pívot con pasaporte haitiano, mucho más familiarizado con el playbook de Zamora después de unos primeros meses en que le ha costado asimilar unos conceptos diferentes a los que estaba acostumbrado en NCAA, está siendo la gran revelación del equipo. «Hemos ido hablando con Nico y el tío ha aguantado el envite. Le hemos pegado una buena minutada», comentaba Zamora entre risas.
SpidermanOjalá!