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Crónicas ucranianopolacas

¡Estamos en la final!

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Vaya partido. 90 minutos, prórroga y penaltis. Solo nueve. Cristiano Ronaldo no lo tiró. Se guardó para el quinto y nunca llegó. Fue la apoteosis del estadio. Antes, en el minuto 89, se plantó ante Casillas, y la tiró fuera y los españoles, enmudecidos hasta entonces, estallaron de alegría al grito de "Messi, Messi". España no juega bien pero el mejor partido lo hará en la final, seguro.

El dia de hoy -por el miércoles- ha recompensado todos los ratos que no han sido tan buenos en Donetsk. Entre el partido ganado, vernos en la final y las personas con las que he tenido la suerte de comer, resultan unas horas inolvidables. Toda la prensa estaba aquí. Al mediodía fui al hotel Shaktar Plaza a comer y acabé con unos comensales que jamás imaginé. Compartir un par de horas con Morientes, desde luego un tío muy inteligente, mientras le oyes hablar de sus experiencias en el fútbol es una maravilla. Habla del Madrid, del Liverpool, del Mónaco, de la selección, incluido el gol que le fue anulado en Corea por el Egipcio Al Ghandur y algunas cosas más que nos hacen caer la baba. Fue muy amable conmigo , como JJ Santos, que sabe muchísimo de fútbol. En la mesa convivían varias experiencias en mundiales, eurocopas y champions league. Estoy muy agradecido a Fer y Raúl, que son unos cracks conmigo.

Estar en Donetsk tantos días ha sido aburrido. Como toda ciudad, una vez que la vas conociendo tiene cosas interesantes pero no tantas. Con dos días hay mas que suficiente. Tampoco los Ucranianos son la alegría de la huerta. El inglés lo hablan muy justo. La comida no es cara en los restaurantes de los hoteles, por lo que he pasado más tiempo en el hotel Ramada, muy cerca de la residencia donde duermo. Aquí paraban parte de los periodistas y volvieron el martes Se agradece el aire acondicionado. Hace muchísimo calor y andar por la calle es un suplicio.

Tras el temor-susto de la primera noche, todo ha ido perfecto. Vaya mala suerte estar donde estaba situada aquella casa. Desde luego en la peor zona de lo que es el centro de la ciudad. Hay españoles que han alquilado apartamentos por el centro. No son baratos, pero al dividir entre cuatro, seis o más integrantes es más asequible, no como yo. Tras el partido contra Francia muchos se se fueron hacia la costa, Mariopol al Mar de Azov, que está a unos 160 kilómetros de Donetsk, lo que significa tres horas por trayecto en estos autobuses pequeños que son un horno. Opté por quedarme aquí.

El alojamiento de las aficiones ha sido bastante deficiente, hay muy poca gente comparado con Gdansk. Ha habido personas durmiendo en habitaciones de 6-8-10 y 12 camas, sin conocer al resto, y otros como yo en las residencias de estudiantes. Los que están alojados en hoteles pagan un mínimo de 300 euros, asequible para una noche pero prohibitivo para seis. Los hay que han dormido en el aeropuerto, en la estación de tren o en tiendas de campaña, que quienes las prueban aguantan una noche y luego vuelven a la ciudad en busca de alternativas. A las cuatro de la mañana empieza a amanecer y el calor es asfixiante dentro de las tiendas, amén de las cucarachas.
mala organización

No es culpa de los dirigentes de Donetsk, es de quien ha dado el visto bueno. A la UEFA le debe importar un bledo, y la federación Española podía haber hecho algo más por el aficionado. Dejar mil personas durante cuatro días de espera, entre partido y partido... Un punto de atención hubiera sido genial. No es mi caso, una persona sola lo tiene más fácil. He visto algún caso desesperado. Y ahora Kiev está a 14 horas en tren, seis si es rápido y se barajan las opciones de los vuelos, aunque el problema es saber cuándo sales. Yo me voy esta noche -por ayer-.

Donetsk tiene un centro de la ciudad bien equipado, cuidado y limpio, muy verde, donde hay ambiente y puedes pasear tranquilo. Volver a la residencia andando por la noche ya da un poco más de respeto. Un taxi de los oficiales cuesta 4 euros. Estos días por el centro no se parecen en nada a las sensaciones del otro día. Solo tienes que estar donde toca y a veces con las reservas por internet pasa esto, vas a parar a sitios no recomendables.

El domingo estuve en la FAN ZONE de Donetsk, a 3 kilómetros de la plaza Lenin. El entorno es precioso, hay un pequeño parque de atracciones junto al río y la gente pasa el día allí e incluso se baña. El lugar cuenta con una gran estatua del dirigente soviético que da nombre a la plaza, un detalle curioso que da a entender que las raíces soviéticas están presentes. Un par de catedrales en la Artema Boulevard completan lo que merece la pena visitar.

Tuve que comprar el billete de tren para volver a Donetsk y, como no había para el rápido opté por el de 14 horas, una barbaridad, pero costó 130 Grivnas, 13 euros al cambio. Lo malo era compartir coche-cama con tres personas más. El tren salió a las 7 de la tarde y llegó a las 9 de la mañana a Kiev. Tengo un vuelo para esta tarde que cuesta más pero es más cómodo, rápido y seguro.

La Federación había dicho que España estaría el martes en el hotel Ramada, muy cerca de mi residencia pero al llegar habían anulado la reserva y se habían quedado en la ciudad deportiva del Shaktar Donetsk, a una hora en coche, por lo que no vimos a los jugadores. Parece que los esconden de la afición.
Portugal estaba alojada en el hotel Victoria, al lado del estadio, así que como no tenía nada que hacer comí allí y puede ver a los jugadores cuando iban al entreno.

A los pocos que pudimos quedarnos dentro, los de seguridad nos quitaron las cámaras, pero no los móviles. El montaje desde el ascensor hasta el bus fue mayúsculo. Cristiano Ronaldo, que le honra, Bruno Alves, que falló el segundo penalti de Portugal y Paulo Bento, el seleccionador, se acercaron y pudimos hacer alguna foto, además de firmar autógrafos. Entre los que estábamos, había dos portugueses, venidos en bici desde Portugal y que fueron entrevistados por todas las televisiones, y un par de docenas de españoles.

La prensa también había venido de Gniewino. Todos fueron muy amables con los aficionados. Hay que reconocer, por lo que he visto, que trabajan duro. Su destino ayer -por el miércoles- era una incógnita como el de los jugadores. Dos aviones de Iberia esperaban para salir a las dos de la mañana con destino a Madrid si España perdía, o hacia Kiev, donde me alegro que viajemos para jugar la final.

Alemania o Italia nos esperan el domingo para la final. Nosotros ya estamos en ella. Dejando Donetsk pienso qué será de esta ciudad a partir de mañana. No es un sitio turístico y no han aprovechado la Eurocopa para promocionarse. Me pregunto también qué será de esta residencia de Pedagogía dentro de cinco meses en pleno invierno. El frío, la nieve, los estudiantes viviendo por aquí... Seguro que será muy diferente a lo que hemos vivido nosotros. Por cierto, el personal es excelente.

Saludos a mi familia y a los amigos.

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