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El Lazareto Festival tuvo un impacto en Menorca de 835.000 euros

La fundadora del evento, Miriam Mateu, valora positivamente una primera edición de «inversión económica y promoción», y ya trabaja en un programa desestacionalizado para 2023

Imagen del concierto ofrecido el pasado mes de agosto por una de las estrellas internacionales del cartel, UB40 | L.F.

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«El nivel de satisfacción es grande. Hemos conseguido los objetivos que teníamos; ha sido un reto emocionante». Así resume Miriam Mateu, impulsora del Lazareto Music & Gastro Festival, el balance de la primera edición del evento, una de las propuestas con más eco mediático del pasado verano en la Isla, marcado por una apretada agenda cultural. Mateu fue este miércoles la invitada de la tertulia del Ateneu de Maó, que llevó por título «Cómo nace la idea de organizar un festival. El caso de Lazareto Festival».

La promotora aprovechó para presentar el informe de balance, en el que cabe destacar el del impacto económico que tuvo en la Isla. El evento dejó en un total de 835.650 euros, aseguran. Un montante que se repartió entre proveedores técnicos, hoteles, restaurantes, profesionales independientes, medios de comunicación, artistas y empresas locales, según se explica en el documento.

El evento llegó casi por sorpresa al calendario, pero tal y como explica su promotora la idea de realizar un festival de semejante envergadura en Menorca nació en 2018. Fue entonces cuando se mantuvieron las primeras conversaciones con el Ayuntamiento de Maó, por lo que en realidad el proyecto se ha forjado a lo largo de tres años. En un principio se barajó La Mola como ubicación, pero finalmente quedó descartada en favor de la Illa del Llatzeret.

Miriam Mateu, este miércoles durante la charla ofrecida en el Ateneu de Maó | Gemma Andreu

Mateu, con amplia experiencia en la organización de eventos internacionales y de comunicación, pensó que el formato que tenía en mente podría encajar aquí. «Lo estudiamos y así surgió este maravilloso proyecto», relata, del que no obvia que ha supuesto un reto. «Está claro que a nivel de producción hemos tenido un incremento de costes importante», reconoce sobre la dificultad de organizar conciertos en una isla dentro de otra isla.

Sobre el balance económico, se limita a responder que «cualquier emprendedor sabe que en un proyecto de esta envergadura el primer año no ganas dinero», y recuerda que se trata de una iniciativa planificada para diez años. Por otra parte, apunta que este año no han tenido sponsors y que todo se ha financiado con fondos propios. «Tampoco hemos tenido subvenciones ni ayudas económicas como tienen otros festivales o eventos culturales que se celebran en la Isla», apunta.

Lo que sí ha superado las previsiones iniciales ha sido la asistencia, que rondó los 16.000 espectadores, aunque reconocen que una parte de las entradas se distribuyeron como invitaciones o con la aplicación de descuentos. «La primera ha sido una edición de inversión económica», reconoce Mateu, para darse a conocer.

La organización ya está comenzando a planificar la edición de 2023, para la que como ya avanzaron apostarán por la desestacionzalización. De hecho ya tienen reservadas fechas para todos los meses comprendidos entre abril y octubre. Un equipo de auditores está trabajando en el cierre financiero, fiscal y administrativo de la primera edición. La intención es que las cuentas con todos los proveedores estén liquidadas a finales de noviembre. Para el mes de febrero está previsto que tenga lugar la rueda de prensa para presentar la segunda edición.

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