No esconde Simón Orfila que debutar un personaje siempre produce un cosquilleo especial en el estómago. En su agenda de pendientes tenía poner voz a Scarpia, uno de los protagonistas de la obra de Puccini «Tosca», objetivo que en su día se quedó a las puertas, con fechas programadas en Italia, por culpa de la pandemia. Pero el destino y la paciencia han querido que el artista de Alaior se metiera en el papel de ese malvado policía la pasada semana en el Teatre Principal de Palma, rol que repetirá mañana (20.30 horas) y el domingo (18.30) en el Teatre des Born.
«El personaje ya está debutado y estoy muy contento», apunta Orfila, quien no esconde que el trabajo ha supuesto un reto importante, ya que como él mismo reconoce no es un barítono puro, sino bajo barítono. «El papel para mí es muy agudo, aunque muchos bajos barítonos famosos, que para mí son ídolos, como Samuel Ramey o Ruggero Raimondi, lo han afrontado», explica. A Menorca llega con la ventaja de haber disfrutado ya de la experiencia en Palma. «Fue muy bonito por el ambiente, por la producción, que es preciosa, y luego por debutar este papel en el teatro donde yo debuté operísticamente cuando tenía 19 años».
Especial también es subirse, en su tierra natal, a un escenario en el que dio alguno de sus primeros pasos como artista. En el Born formó parte, con 14 años, del elenco de «Días de radio», y regresar a un espacio como el de Ciutadella siempre es un placer, donde en 2021 recaló con la opera bufa «La serva padrona». «Es muy bonito cantar en este otro teatro emblemático de Menorca, que me trae muy buenos recuerdos… Actuar en la Isla es siempre un placer», asegura.
Se refiere Orfila a Scarpia como «uno de los personajes más viles de toda la historia de la ópera… Me gusta mucho hacer reír, pero también transformarme y encarnar a un personaje malvado. Hacer del malo es un gusto igualmente, aunque no estés de acuerdo con lo que hace el personaje. Meterte en la piel de un malvado es un reto y también una satisfacción. Y cuanto más te odien, mejor, porque quiere decir que lo has hecho muy bien», apunta con una sonrisa.
Sobre la obra en cuestión, reconoce que la parte más exigente sin duda es el segundo acto, en el que Scarpia sostiene gran peso del protagonismo. «Es la parte más difícil de calibrar para poder llegar bien al final». Por otro lado, el pasaje del que más está disfrutando es, durante el primer acto, cuando entona el «Te Deum», la parte más famosa del personaje: «Con un coro magnífico y la orquesta, es todo un placer».
Pocas entradas quedan para las dos funciones en el Born, algo que no extraña al bajo barítono, quien sostiene que en la Isla hay espacio para más espectáculos operísticos. «En Menorca hay mucha afición al canto, la voz operística gusta y siempre vende. Creo que hay espacio para más programación. Es un placer ver que el teatro se llena para ver una ópera», confiesa.
Arrancó el año en la «Gala de año nuevo» en el Auditorio Nacional de Madrid y lo cerrará en diciembre participando en «Elisir D’amore» en el Gran Teatre del Liceu. Entremedias, en junio, recibió el premio Ópera XXI al mejor cantante. Aún queda el tramo final de 2025, pero ya se puede hacer un balance: «Muy positivo porque sigo cantando. Y ello me permite continuar viviendo de lo que es mi pasión. Siempre digo lo mismo, con premios o sin ellos, lo importante es cantar en cualquier teatro del mundo. Y este año he tenido mucho trabajo y muchas alegrías».
A sus 49 años, y con una sólida carrera a sus espaldas, el de Alaior reconoce que «empiezo a notar que mi voz está más hecha, y como artista me siento más seguro. Pero siempre hay que pulir y avanzar, arreglar cosas, porque yo cuando me escucho me odio», reconoce el menorquín, quien sostiene que siempre hay que llevar la autoexigencia por bandera «y trabajar con alguien de tu confianza que te escuche desde fuera».
El futuro pinta bien, con una buena agenda para el próximo año y otra todavía más amplia para 2027, cuando sumará otro personaje a su currículum, «Attila». «Será otro sueño cumplido», concluye.
Bravo Simon, estuve en el estreno en Palma y estuviste BRAVISSIMO. Te auguro un futuro como Scarpia de referencia en el panorama nacional/internacional. Me encanta poder verte en ATTILA, y también me gustaría poder verte el FAUST de Gounod. Enhorabuena.