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Bachillerato, ¿sirve para algo?

El último curso provoca estrés a muchos alumnos por el nivel de exigencia y ansiedad ante la prueba de acceso a la universidad

Alumnos en los exámenes de la EBAU en Menorca

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¿Vale la pena el estrés causado en segundo de Bachillerato? ¿Sirve de algo? Muchas de estas son las preguntas que los adolescentes se hacen diariamente. Los especialistas han hecho una lista de    síntomas que puede causar este estrés, los más repetidos son: caída de pelo, acné, insomnio, pérdida de la regla, y más.

Testimonios de alumnos

N.R., una alumna que actualmente está cursando segundo de Bachillerato, comenta que se pasa muchas horas estudiando.    «En épocas de pocos exámenes me paso dos horas estudiando y, cuando llega la época de concentrados o exámenes finales, me puedo pasar de las 15 hasta las 21 horas», confiesa.    «Creo que no obtengo los resultados por los que trabajo, pero intento no pensar en ello», reflexiona. Cuenta que, respecto de la ESO, ha notado un cambio en las asignaturas, porque ahora estudia lo que realmente le interesa.

«Salgo pocos findes, la verdad, sin embargo, siempre que puedo intento salir un poco a despejarme, suelo irme de compras. También hago inglés y baile, así que en estas clases es cuando tengo mi tiempo libre», aclara.

M.M., ex estudiante de segundo de Bachillerato, ha reflexionado sobre su paso por ese curso. «Cuando aprendí a gestionar el estrés, todo fue mucho mejor». Explica que la mayoría del temario dado, a parte de servirle, le ayudó con su crecimiento personal. «Mis niveles de ansiedad eran altos y estaba constantemente agobiada, y cuando no estudiaba me sentía culpable», confiesa. «El problema de Bachillerato es cuando vas a por la máxima nota. No es un horror como lo pintan muchos, todo el mundo lo puede hacer, además, me parece necesario en muchos aspectos; lo pasas mal, pero si confías en ti mismo, se puede lograr» explica animada.

Desde esta perspectiva podemos comprobar que este curso tiene tanto cosas buenas, como malas. Por una parte, estás estudiando asignaturas que te interesan, ya que en la ESO son obligatorias muchas materias que, realmente, no sirven para nada a muchas personas, es más, no les interesa este tipo de enseñanza. Pero, por el otro lado, todos los alumnos creen que es el curso más intenso después de tercero de ESO, ya que te exigen mucho, en muy poco tiempo.

Testimonios de especialistas

Joana Caules, orientadora del IES Joan Ramis i Ramis, explica que «cada alumna o alumno es único, con su propia personalidad, motivaciones, intereses». Por tanto, cada uno de ellos gestiona el estrés académico de una manera diferente. «El estrés aumenta a medida que son personas con un perfil muy autoexigente consigo mismos», añade. Un poco de estrés es siempre positivo, el problema está cuando ese estrés limita a los estudiantes y los bloquea. «Lo ideal es llegar a segundo de Bachillerato con unas técnicas de estudio consolidadas y una organización muy sistemática del tiempo de estudio», comenta. La orientadora cree que los adolescentes empiezan a pensar en el futuro, en su trabajo, a partir de tercero de ESO. «También tiene una gran influencia, en esta visión de los jóvenes, su entorno socio-familiar. Si es un entorno estimulante, que le anima a conocerse mejor, a tomar decisiones, a reflexionar y a analizarse, es más probable que el adolescente asuma el reto de autoconocimiento», sentencia.

Por su parte, Ana Gomila, actual profesora de segundo de Bachillerato del IES Joan Ramis i Ramis, considera que los alumnos a menudo se infravaloran y piensan que sacarán menos nota de la que, en realidad, sacan. Esto puede guardar relación con la autoestima de cada uno, o con el nivel de autoexigencia de los alumnos. «Es fundamental dormir bien, descansar lo necesario y comer como es debido en temporada de exámenes», aconseja la profesora. «Creo que es necesario dar tanto temario para la EBAU, lo que me gustaría es que estuviese enfocado de una manera más competencial, menos memorístico. Menos teórico, más participativo. Menos de hacer deberes en casa y más de participar en el aula», finaliza Ana Gomila.

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