La existencia de la pobreza infantil en Menorca hace tiempo que preocupa a los educadores. Los datos de que se dispone, todavía incompletos, indican que el número de familias con menores que viven en una situación de precariedad crece y eso se traduce, a menudo, en problemas de alimentación básica para los más pequeños. Se han incrementado los recursos pero ahora el Observatori de la Infància i la Família de Menorca da un paso más y plantea un proyecto concreto: la creación de una casa en Maó de apoyo a estas familias. El jueves de la semana pasada el Observatori aprobó el informe de 2023 y ya ha entregado al Consell los documentos con el análisis de la situación y las propuestas concretas. El Consell ha de renovar la composición de este organismo asesor y cuando lo haga los nuevos miembros dispondrán de este material para plantear acciones concretas.
Crece la demanda de ayuda
En mayo de 2019, todos los partidos representados en el Consell firmaron el Pacto por la equidad de la educación en la primera infancia. Desde entonces se han puesto en marcha varios programas y servicios. Uno de ellos fue la creación de un «espacio de acompañamiento», Crèixer en família, para las familias con dificultades en la calle Fort de l'Eau de Maó. El curso pasado se creó un segundo servicio de este tipo en la EI Es Passerells. Ahora, en conjunto hay 17 familias que acuden a esta actividad, pero otras se han quedado fuera porque no hay mayor capacidad de atención.
La casa como nuevo servicio está pensada para familias vulnerables con niños de 0 a 3 años. Sería un espacio de atención y educación familiar, para prevenir la cronificación de la pobreza en núcleos con menores. En muchos casos se trata de familias monoparentales, maternidades adolescentes, mujeres que crían solas, o que tienen graves dificultades económicas o sin red social cuando son recién llegadas a la Isla.
La «gran casa familiar» debería disponer de cocina, espacio de juegos, de descanso, salas para entrevistas personales, baños, lavandería y un espacio común exterior.
Para su funcionamiento, el Observatori propone un equipo técnico formado por dos educadores, un psicólogo, dos trabajadores familiares y un educador infantil, aunque no sería necesaria una jornada completa.
Para financiar el proyecto se plantea la opción de los fondos europeos destinados al Plan de financiación de servicios sociales para proyectos comunitarios. En esta casa se podrá ofrecer comidas y cenas, talleres puntuales, acompañamiento para trámites administrativos, alfabetización, reuniones de grupos de mujeres y el encuentro en un entorno lúdico y social.