Una estricta ley de incompatibilidad, de ámbito autonómico, está significando una auténtica sangría para la ‘cantera’ musical de la Isla. Dicha ley reza que todo profesor de música –o en el caso, de un instrumento concreto– que imparte sus clases en una de las cuatro escuelas de gestión municipal que hay en la Isla, no tiene la opción de poder desarrollar la actividad en cualquier otro centro musical cuya gestión dependa también de la Administración.
En el caso de Menorca, los centros a los que afecta son los de Maó, Es Castell, Sant Lluís y Alaior. En cambio, no en Es Migjorn Gran, Ferreries, Ciutadella ni Es Mercadal, en los que el servicio está externalizado. Y eso no atañe en exclusiva a las escuelas, sino que alcanza también al Conservatorio o cualquier centro de Primaria y Secundaria, ocasionando un serio perjuicio a alumnos y profesores.
Alumnos
En el caso de los alumnos, el inconveniente es evidente, y así lo ha denunciado en estas páginas la madre de una afectada, aportando un paradigma de lo más revelador; su hija no ha podido, durante el curso previo, hacer clases de saxo al no haber profesor de ese instrumento en la Escuela de Maó. Sí lo hay en la Isla, pero en virtud de esa ley, no puede compaginar su trabajo, por ejemplo en Sant Lluís, con el de Maó.
Este caso se reproduce con más centros, alumnos e instrumentos –incluso algún niño ha tenido que orientar su formación hacia otro instrumento, en lugar del preferido, a causa de esa merma en el profesorado.
«Es una pena, que alumnos que lo necesitan y habiendo profesor disponible, por culpa de esta incompatibilidad, no puedan hacer el instrumento que les gustaría», observa en ese sentido Tomé Olives, director de la escuela de música de Sant Lluís.
Su reflexión, que comparten de modo unánime padres, alumnos y docentes, desvela además otra problemática; algunos niños deben asistir a clase a otro municipio dado que en el suyo carecen de margen para estudiar el instrumento que querrían. En el caso de los profesores, el problema principal reside en que esta incompatibilidad –de la que, por cierto, están exoneradas Eivissa y Formentera, como tampoco se aplica en Euskadi o las Islas Canarias– les complica mucho en el aspecto económico.
Puesto que es muy difícil –casi inviable en Menorca– poder sumar un número de horas razonable ejerciendo en un único centro, de ahí que al surgir otras posibilidades laborales, la mayoría se decanten por cesar en su actividad en la escuela de música.
«Es incongruente que, por una incompatibilidad, alumnos, profesores y centros estemos así», sentencia Tomé Olives en relación a una coyuntura que tiene solución, pero que está en manos de la conselleria de Educación del Govern.
Seria molt bo d aclarir si es polítics posessin de sa seva part, com s ha fet per altres indrets. Es qüestió d interès i d estimar sa cultura i sa gent d es poble