Un ciudadano menorquín, Alfonso Linares Ortiz, padre por gestación subrogada, se encuentra desde hace casi un año en Kazajistán residiendo con su hija, a la que no puede traer a España porque las autoridades locales no le conceden a la pequeña un visado de viaje para poder salir del país.
La familia de este mahonés vive una situación muy complicada. El abuelo paterno se ha desplazado hasta la ex república soviética de Asia central para ayudar a su hijo y estar con su nieta, Candela.
Alfonso Linares contrató la gestación por sustitución con una agencia de Chipre, pero la niña nació en Kazajistán de una madre ciudadana de la República de Uzbekistán. El padre estuvo presente en el nacimiento, en diciembre de 2024, pronto se cumplirá un año, pero no ha podido traer a su hija para inscribirla en el Registro Civil tras acreditar su vínculo biológico, mediante una prueba de paternidad, así como la renuncia de la madre gestante a todos los derechos de tutela, custodia y autoridad parental.
La gestación subrogada está prohibida en España desde 2006. El pasado abril el Gobierno aprobó una instrucción para que los bebés nacidos por esta práctica no puedan inscribirse directamente en los consulados españoles en el extranjero. Las condiciones se están endureciendo para hacer cumplir la legislación española, ya que pese a la normativa, en 2024 hasta 154 niños nacidos mediante gestación por sustitución fueron inscritos en el Registro Civil español en virtud de una resolución judicial extranjera.Ahora tienen que ser inscritos en el Registro Civil mediante filiación biológica o por filiación adoptiva posterior.
Alfonso Linares ha seguido ese procedimiento judicial, en enero de este año presentó la demanda de determinación legal de filiación frente a su hija Candela en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Maó, pero el pasado 28 de octubre el juez emitió una sentencia desestimatoria. Un revés que ha llevado a la familia a hacer público su caso.
Apátrida
La sentencia desestimatoria llega meses después de que el pasado abril, otra jueza del mismo Juzgado número 2 de Maó, emitiera un auto en el que se aceptaba la medida cautelar de nombrar a Alfonso Linares como guardador de hecho de Candela –actualmente apátrida, sin nacionalidad legal–, con atribución de la tutela para tomar decisiones que afectan a la menor en situaciones de urgencia, en el ámbito de la salud y la educación, y también para los desplazamientos dentro y fuera de España, hasta que se adoptara una medida de protección definitiva.
Según la abogada del padre, este auto, remitido al Ministerio de Exteriores y desde allí al consulado, debía servir para que Alfonso Linares obtuviera la documentación de viaje de su hija en Kazajistán, pero no ha sido así. «Lo tienen desde mayo pero hacen caso omiso», ha explicado la letrada a este diario.
El auto judicial abunda en el hecho de que la gestación subrogada es considerada por la legislación española y por el Parlamento Europeo una práctica que implica la explotación de las funciones reproductivas de la mujer, aún así, y de acuerdo con la jurisprudencia existente, acuerda conceder la guarda de hecho de Candela a su padre, Alfonso, en aras de otorgar una protección a la menor. Confirma el vínculo biológico y afectivo con el padre, que la lleva cuidando desde su nacimiento, y la falta de vínculo con la madre, que renunció a cualquier relación con la niña, quien está en un «limbo jurídico» y tiene «derecho a la vida familiar».
Xicu SolerHágaselo mirar usted, porque le guste o no es una familia española. Tiene que inscribirlo en el consulado para que le den el pasaporte español porque ha nacido en otro pais, y se lo tienen que dar por ser hijo de ciudadano español, no se a que viene eso. Soltar proclamas de legislacion y vulneracion de DDHH sin saber de que se habla, y encima no siendo ciertas, tela.