El Consell insular ha contratado a un mediador profesional especializado en dinámicas de equipo y bienestar social para que ponga paz entre los trabajadores y los políticos del departamento de Cultura, Deportes y Juventud. Se trata de una exigencia directa de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que este noviembre medió en el conflicto y exigió a los responsables de la institución que establezcan mecanismos para solucionar el problema.
El detonante han sido dos denuncias cruzadas por presunto acoso laboral que un funcionario de la Conselleria presentó en agosto ante el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales contra el director insular de Deportes, Rafel Quintana, y la posterior denuncia por mobbing con la que este replicó, demandando a su vez a su subordinado. También se han tenido en cuenta las quejas internas que habrían formulado otros trabajadores en plantilla.
Aunque por razones legales de confidencialidad y protección de los trabajadores afectados no se han difundido los motivos precisos, sí se sabe que entre la documentación esgrimida figuran actas de reuniones e informes sobre el campeonato de España de atletismo que en mayo estrenó la renovada pista de Maó.
Archivada
Según fuentes del Consell, la denuncia contra el director insular de Deportes se habría archivado, pero igualmente ha sido necesaria la adopción de medidas ante el «mal clima laboral» y el «ambiente tenso de trabajo» que reconoce un informe del área de Servicios Generales. Los desencuentros provocan dificultades en la comunicación y una disminución de la motivación y la cohesión interna en el seno del departamento.
Los dos técnicos encargados de investigar las denuncias han analizado actas de reuniones, correos internos, consultas en línea, informes médicos y valoraciones psicológicas de los afectados, han recogido testimonios entre sus compañeros y han concluido que los conflictos internos de los trabajadores con sus superiores políticos pueden estar afectando directamente a la salud laboral y el rendimiento del personal.
Por eso, el gobierno insular espera que el proceso de mediación que se ha contratado contribuya a rehacer la confianza, restablecer el respeto entre las partes y mantener una escucha activa que permita reconducir la situación, gestionar las emociones y evitar nuevos conflictos en el futuro.
Tanto el propio director insular como el equipo de gobierno y los representantes sindicales del Consell insular han rehusado pronunciarse al respecto.
Protocolo de acoso laboral
El protocolo de acoso laboral del Consell insular incide en que lo principal es solventar el conflicto sin buscar culpables. El objetivo es mejorar la situación del trabajador afectado y mantener la confidencialidad y fiabilidad del proceso.
Esta normativa interna define el acoso laboral como «la exposición a conductas de violencia psicológica intensa dirigidas, de forma reiterada y prolongada en el tiempo, hacia una persona con el propósito de crear un efecto intimidador que perturbe su vida laboral».
Por lo general, el acosador actúa desde una posición de poder, ya sea jerárquica, de popularidad o de intimidación física. En cualquier caso, son los técnicos de prevención del Servicio insular de Seguridad y Salud Laboral los encargados de tomar declaración a los afectados e investigar los hechos.
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