El obispo de Menorca, Gerard Villalonga, ha destacado, en la homilía de la misa de la Nit de Nadal oficiada en la Catedral de Ciutadella, el sentido y significado del Año Jubilar que la Iglesia Católica ha celebrado durante este año.
La celebración eucarística ha dado comienzo después del emotivo e intenso ‘cant de la Sibil·la’ a cargo de la soprano Maria Camps. Las notas medievales de esta oración medieval gregoriana han resonado en el interior del primer templo de la Diócesis menorquina.
Tras recordar que se ha tenido lugar en el marco de los 1700 años del Concilio de Nicea, el prelado ha anunciado que el Jubileo de la Esperanza será clausurado en Menorca el domingo 28 de diciembre, con una misa diocesana que dará comienzo a las 12 horas y será retransmitida por el Canal Youtube del Obispado de Menorca.
«He querido que todos los católicos de Menorca nos hiciésemos eco este año del llamamiento a la unidad del Año Jubilar en torno al misterio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, reforzando los lazos de amor y de comunión entre todos nosotros y también tendiendo puentes», ha manifestado el titular de la sede episcopal de Severo.
Nace Jesús
La homilía ha puesto el acento en el nacimiento, hoy, del Salvador, el Mesías, el Señor. «Este ‘hoy’ significa que su primera venida se nos hace presente en esta celebración litúrgica, Él sigue viniendo en medio de la noche del mundo para iluminarnos con su gracia y prepararnos así para que un día podamos gozar en el Cielo del esplendor de su gloria».
Según el obispo Gerard, «el mismo niño que nació en la humildad del pesebre es el que volverá lleno de gloria. Por eso, debemos llevar una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador; contemplando, en el silencio de la noche, la luz que irrumpe en el mundo: ha nacido el Salvador».
El Evangelio de Lucas narra el nacimiento de Jesús en la humildad de un pesebre y el anuncio de los ángeles a los pastores: «Os ha nacido un Salvador». Dios se revela a los pequeños, a los vigilantes de la noche, y les confía la buena noticia. En esta Santa Noche, Dios se acerca con ternura. No hay oscuridad que lo impida.
Proclamar nuestra fe
«Hoy nos parece lo más normal del mundo proclamar nuestra fe después de la homilía del sacerdote. Pero es algo que tiene la máxima importancia», subrayó el pastor de la iglesia menorquina. Los padres conciliares quisieron comenzar ese Símbolo utilizando por primera vez la expresión ‘creemos’ como testimonio de que en ese ‘nosotros’ todas las Iglesias se reconocían en comunión, y todos los cristianos profesaban la misma fe.
Ha recordado que el papa León XIV desea que la celebración de estos 1700 años del Concilio de Nicea sea una invitación a todas las Iglesias y comunidades eclesiales a seguir avanzando en el camino hacia la unidad visible, a no cansarse de buscar formas adecuadas para corresponder plenamente a la oración de Jesús: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste».